Vamos a retomar. Te daré 300 técnicas. Harás lo mismo que venimos haciendo. Solo debo decirte qué autor / autor ficcional seguir
De acuerdo. Solo mencionaré la técnica, sin explicación, en formato de título, extraídas explícita e implícitamente del libro (narrativas, retóricas, gramaticales, discursivas, estructurales y de procedimiento). A continuación presento 300 técnicas.
LISTADO DE 300 TÉCNICAS
-
Narración
-
Narración autobiográfica
-
Narración ficcionalizada
-
Narración testimonial
-
Narrador en primera persona
-
Narrador protagonista
-
Narrador autobiográfico
-
Narrador confesional
-
Narrador reflexivo
-
Narrador en segunda persona
-
Narrador apelativo
-
Narrador en tercera persona
-
Narrador omnisciente
-
Narrador equisciente
-
Narrador deficiente
-
Narrador testigo
-
Narrador observador
-
Narrador colectivo
-
Narrador múltiple
-
Alternancia de narradores
-
Polifonía narrativa
-
Monofonía narrativa
-
Narración objetiva
-
Narración subjetiva
-
Focalización interna
-
Focalización externa
-
Focalización cero
-
Cambio de focalización
-
Multiplicidad de puntos de vista
-
Relato fragmentado
-
Relato lineal
-
Relato no lineal
-
Relato circular
-
Relato en espiral
-
Relato episódico
-
Relato acumulativo
-
Relato digresivo
-
Relato interrumpido
-
Relato con elipsis
-
Elipsis narrativa
-
Pausa descriptiva
-
Aceleración narrativa
-
Desaceleración narrativa
-
Resumen narrativo
-
Escena narrativa
-
Tiempo presente narrativo
-
Tiempo pasado narrativo
-
Tiempo futuro narrativo
-
Tiempo histórico
-
Tiempo psicológico
-
Tiempo mítico
-
Tiempo circular
-
Atemporalidad
-
Anacronía
-
Flashback
-
Flashforward
-
Prolepsis
-
Analepsis
-
Linealidad inversa
-
Orden cronológico
-
Orden no cronológico
-
Orden indeterminado
-
Salto temporal
-
Hueco temporal
-
Tiempo suspendido
-
Tiempo dilatado
-
Tiempo condensado
-
Espacio determinado
-
Espacio indeterminado
-
Espacio simbólico
-
Espacio psicológico
-
Espacio alegórico
-
Espacio mítico
-
Descripción
-
Descripción física
-
Descripción psicológica
-
Descripción de espacio
-
Descripción de acciones
-
Descripción dinámica
-
Descripción estática
-
Adjetivación
-
Adjetivación expresiva
-
Adjetivación valorativa
-
Adjetivación subjetiva
-
Adjetivación intensiva
-
Epíteto
-
Campo semántico
-
Campo léxico
-
Enumeración
-
Enumeración caótica
-
Enumeración jerárquica
-
Enumeración acumulativa
-
Enumeración rítmica
-
Comparación
-
Símil
-
Metáfora
-
Metáfora extendida
-
Alegoría
-
Personificación
-
Cosificación
-
Animalización
-
Deshumanización
-
Hipérbole
-
Atenuación
-
Eufemismo
-
Ironía
-
Ironía dramática
-
Ironía verbal
-
Sarcasmo
-
Oxímoron
-
Antítesis
-
Paradoja
-
Paralelismo
-
Anáfora
-
Epífora
-
Aliteración
-
Musicalidad
-
Ritmo sintáctico
-
Ritmo semántico
-
Ritmo visual
-
Repetición
-
Redundancia
-
Tautología
-
Variación léxica
-
Sinonimia estilística
-
Polisemia
-
Ambigüedad
-
Doble sentido
-
Juego de palabras
-
Calambur
-
Jitanjáfora
-
Neologismo
-
Arcaísmo
-
Vulgarismo
-
Registro vulgar
-
Registro culto
-
Registro formal
-
Registro informal
-
Cambio de registro
-
Hibridación de registros
-
Poliglotismo
-
Extranjerismo
-
Cita de autoridad
-
Intertextualidad
-
Metatextualidad
-
Autorreferencialidad
-
Metalenguaje
-
Texto dentro del texto
-
Género dentro de otro género
-
Transfusión genérica
-
Pastiche
-
Collage textual
-
Fragmentación textual
-
Montaje
-
Uso de destacados
-
Uso de cursivas
-
Uso de paréntesis
-
Uso de guiones
-
Uso expresivo de mayúsculas
-
Violentación ortográfica
-
Deformación ortográfica
-
Deformación morfológica
-
Juego morfológico
-
Derivación
-
Prefijación
-
Sufijación
-
Composición
-
Palabra inventada
-
Asociación libre
-
Flujo de conciencia
-
Monólogo interior
-
Discurso indirecto
-
Discurso directo
-
Discurso indirecto libre
-
Dialogación
-
Diálogo teatral
-
Diálogo narrativo
-
Diálogo implícito
-
Diálogo interior
-
Pensamiento entre paréntesis
-
Pensamiento en cursiva
-
Didascalias
-
Acotación escénica
-
Narración en el teatro
-
Narración en la poesía
-
Ausencia de narrador
-
Narrador implícito
-
Narrador borrado
-
Narrador objetivo
-
Narrador impersonal
-
Uso de verbos copulativos
-
Juego ser / estar
-
Uso expresivo del verbo
-
Verbos impersonales
-
Personalización del clima
-
Voz pasiva
-
Omisión del sujeto
-
Ocultamiento del agente
-
Uso de verboides
-
Sustantivación
-
Adjetivación sustantivada
-
Verbalización
-
Uso de deícticos
-
Deixis temporal
-
Deixis espacial
-
Deixis personal
-
Conectores temporales
-
Conectores causales
-
Conectores adversativos
-
Conectores consecutivos
-
Conectores explicativos
-
Interrogación retórica
-
Exclamación expresiva
-
Provocación textual
-
Ruptura de expectativas
-
Extrañamiento
-
Desautomatización
-
Texto abierto
-
Texto cerrado
-
Ambigüedad interpretativa
-
Polisemia interpretativa
-
Silencio textual
-
Omisión significativa
-
Hueco interpretativo
-
Participación del lector
-
Lectura activa
-
Lectura guiada
-
Texto experimental
-
Texto híbrido
-
Texto fragmentario
-
Texto polifónico
-
Texto coral
-
Texto ensayístico
-
Texto narrativo-poético
-
Texto narrativo-periodístico
-
Literatura de no ficción
-
Crónica literaria
-
Ficción documental
-
Uso de refranes
-
Uso de proverbios
-
Uso de máximas
-
Lenguaje proverbial
-
Discurso popular
-
Discurso académico
-
Discurso periodístico
-
Titular como recurso
-
Titular narrativo
-
Titular metafórico
-
Deconstrucción de fábula
-
Fábula invertida
-
Contra-moraleja
-
Animalización simbólica
-
Humanización animal
-
Alegoría moral
-
Alegoría social
-
Alegoría política
-
Simbolismo
-
Símbolo recurrente
-
Motivo reiterado
-
Leitmotiv
-
Imagen poética
-
Imagen conceptual
-
Imagen sensorial
-
Imagen visual
-
Imagen auditiva
-
Imagen táctil
-
Imagen olfativa
-
Imagen gustativa
-
Sinécdoque
-
Metonimia
-
Analogía
-
Correspondencia simbólica
-
Contrapunto narrativo
-
Contraste semántico
-
Polarización conceptual
-
Reescritura
-
Relectura creativa
-
Transformación de texto
-
Copia creativa
-
Imitación estilística
-
Parodia
-
Sátira
-
Homenaje literario
-
Desvío estilístico
-
Ruptura sintáctica
-
Hipérbaton
-
Sintaxis fragmentada
-
Sintaxis expansiva
-
Sintaxis mínima
-
Escritura conceptual
-
Escritura experimental
-
Escritura lúdica
-
Escritura restrictiva
-
Escritura por consigna
-
Escritura por procedimiento
-
Escritura como juego
-
Escritura como experimento
-
Escritura como exploración
-
Escritura estructural
-
Escritura formalista
Narración
Narración autobiográfica
Narración ficcionalizada
Narración testimonial
Narrador en primera persona
Narrador protagonista
Narrador autobiográfico
Narrador confesional
Narrador reflexivo
Narrador en segunda persona
Narrador apelativo
Narrador en tercera persona
Narrador omnisciente
Narrador equisciente
Narrador deficiente
Narrador testigo
Narrador observador
Narrador colectivo
Narrador múltiple
Alternancia de narradores
Polifonía narrativa
Monofonía narrativa
Narración objetiva
Narración subjetiva
Focalización interna
Focalización externa
Focalización cero
Cambio de focalización
Multiplicidad de puntos de vista
Relato fragmentado
Relato lineal
Relato no lineal
Relato circular
Relato en espiral
Relato episódico
Relato acumulativo
Relato digresivo
Relato interrumpido
Relato con elipsis
Elipsis narrativa
Pausa descriptiva
Aceleración narrativa
Desaceleración narrativa
Resumen narrativo
Escena narrativa
Tiempo presente narrativo
Tiempo pasado narrativo
Tiempo futuro narrativo
Tiempo histórico
Tiempo psicológico
Tiempo mítico
Tiempo circular
Atemporalidad
Anacronía
Flashback
Flashforward
Prolepsis
Analepsis
Linealidad inversa
Orden cronológico
Orden no cronológico
Orden indeterminado
Salto temporal
Hueco temporal
Tiempo suspendido
Tiempo dilatado
Tiempo condensado
Espacio determinado
Espacio indeterminado
Espacio simbólico
Espacio psicológico
Espacio alegórico
Espacio mítico
Descripción
Descripción física
Descripción psicológica
Descripción de espacio
Descripción de acciones
Descripción dinámica
Descripción estática
Adjetivación
Adjetivación expresiva
Adjetivación valorativa
Adjetivación subjetiva
Adjetivación intensiva
Epíteto
Campo semántico
Campo léxico
Enumeración
Enumeración caótica
Enumeración jerárquica
Enumeración acumulativa
Enumeración rítmica
Comparación
Símil
Metáfora
Metáfora extendida
Alegoría
Personificación
Cosificación
Animalización
Deshumanización
Hipérbole
Atenuación
Eufemismo
Ironía
Ironía dramática
Ironía verbal
Sarcasmo
Oxímoron
Antítesis
Paradoja
Paralelismo
Anáfora
Epífora
Aliteración
Musicalidad
Ritmo sintáctico
Ritmo semántico
Ritmo visual
Repetición
Redundancia
Tautología
Variación léxica
Sinonimia estilística
Polisemia
Ambigüedad
Doble sentido
Juego de palabras
Calambur
Jitanjáfora
Neologismo
Arcaísmo
Vulgarismo
Registro vulgar
Registro culto
Registro formal
Registro informal
Cambio de registro
Hibridación de registros
Poliglotismo
Extranjerismo
Cita de autoridad
Intertextualidad
Metatextualidad
Autorreferencialidad
Metalenguaje
Texto dentro del texto
Género dentro de otro género
Transfusión genérica
Pastiche
Collage textual
Fragmentación textual
Montaje
Uso de destacados
Uso de cursivas
Uso de paréntesis
Uso de guiones
Uso expresivo de mayúsculas
Violentación ortográfica
Deformación ortográfica
Deformación morfológica
Juego morfológico
Derivación
Prefijación
Sufijación
Composición
Palabra inventada
Asociación libre
Flujo de conciencia
Monólogo interior
Discurso indirecto
Discurso directo
Discurso indirecto libre
Dialogación
Diálogo teatral
Diálogo narrativo
Diálogo implícito
Diálogo interior
Pensamiento entre paréntesis
Pensamiento en cursiva
Didascalias
Acotación escénica
Narración en el teatro
Narración en la poesía
Ausencia de narrador
Narrador implícito
Narrador borrado
Narrador objetivo
Narrador impersonal
Uso de verbos copulativos
Juego ser / estar
Uso expresivo del verbo
Verbos impersonales
Personalización del clima
Voz pasiva
Omisión del sujeto
Ocultamiento del agente
Uso de verboides
Sustantivación
Adjetivación sustantivada
Verbalización
Uso de deícticos
Deixis temporal
Deixis espacial
Deixis personal
Conectores temporales
Conectores causales
Conectores adversativos
Conectores consecutivos
Conectores explicativos
Interrogación retórica
Exclamación expresiva
Provocación textual
Ruptura de expectativas
Extrañamiento
Desautomatización
Texto abierto
Texto cerrado
Ambigüedad interpretativa
Polisemia interpretativa
Silencio textual
Omisión significativa
Hueco interpretativo
Participación del lector
Lectura activa
Lectura guiada
Texto experimental
Texto híbrido
Texto fragmentario
Texto polifónico
Texto coral
Texto ensayístico
Texto narrativo-poético
Texto narrativo-periodístico
Literatura de no ficción
Crónica literaria
Ficción documental
Uso de refranes
Uso de proverbios
Uso de máximas
Lenguaje proverbial
Discurso popular
Discurso académico
Discurso periodístico
Titular como recurso
Titular narrativo
Titular metafórico
Deconstrucción de fábula
Fábula invertida
Contra-moraleja
Animalización simbólica
Humanización animal
Alegoría moral
Alegoría social
Alegoría política
Simbolismo
Símbolo recurrente
Motivo reiterado
Leitmotiv
Imagen poética
Imagen conceptual
Imagen sensorial
Imagen visual
Imagen auditiva
Imagen táctil
Imagen olfativa
Imagen gustativa
Sinécdoque
Metonimia
Analogía
Correspondencia simbólica
Contrapunto narrativo
Contraste semántico
Polarización conceptual
Reescritura
Relectura creativa
Transformación de texto
Copia creativa
Imitación estilística
Parodia
Sátira
Homenaje literario
Desvío estilístico
Ruptura sintáctica
Hipérbaton
Sintaxis fragmentada
Sintaxis expansiva
Sintaxis mínima
Escritura conceptual
Escritura experimental
Escritura lúdica
Escritura restrictiva
Escritura por consigna
Escritura por procedimiento
Escritura como juego
Escritura como experimento
Escritura como exploración
Escritura estructural
Escritura formalista
55 · Flashback — Julio Cortázar
Fragmento
Ahora, mientras espera que el agua hierva, vuelve aquella tarde sin aviso. No la busca: se le instala. El ruido del tren reaparece con una precisión absurda, igual que la mancha de café en el mantel y la frase que no dijo. Todo sucede en el presente —la hornalla encendida, el reloj avanzando— pero algo se abre atrás, como una puerta mal cerrada. No recuerda la escena completa: recuerda un gesto, una inflexión, una sombra. El pasado no vuelve entero; vuelve editado, como si la memoria fuera un narrador caprichoso que corta lo que sobra y repite lo que duele. El agua hierve. Él no se mueve. Todavía está allí.
Ejercicio 1 · Novela: la memoria como trama
Escribí una novela donde la historia avance en presente, pero esté constantemente interrumpida por flashbacks breves, casi involuntarios. No deben anunciarse ni justificarse: irrumpen como lo hace un recuerdo real. El desafío es que esos regresos al pasado no expliquen la trama de forma ordenada, sino que la contaminen, la vuelvan inestable. La novela debe poder leerse como la reconstrucción incompleta de una vida que nunca se recuerda del todo.
Ejercicio 2 · Cuento fantástico + psicológico
Redactá un cuento en el que el protagonista empiece a sospechar que los flashbacks no son recuerdos propios, sino recuerdos de otra persona —o de otro tiempo— que se le filtran sin permiso. El ejercicio invita a explorar el límite entre memoria, identidad y fantasía. El flashback no aclara: inquieta. Lo importante no es qué pasó, sino por qué vuelve ahora.
Ejercicio 3 · Texto híbrido: diario + narración
Construí un texto que combine diario íntimo y narración, donde cada entrada en presente active un flashback inesperado. El pasado puede contradecir lo que el narrador escribe hoy. El lector debe notar que la memoria no confirma la identidad, sino que la pone en crisis. Usá el flashback como un mecanismo de duda, no de nostalgia.
Cuando quieras, seguimos con 56 · Flashforward o el número que elijas.
53 · Atemporalidad — Carlo Ginzburg
Fragmento
No ocurrió antes ni después. Ocurrió al margen. Los hechos no se ordenan aquí como una procesión sino como huellas: una pisada junto a otra, separadas por siglos que no importan. El gesto del acusado en el siglo XVII y la sospecha del lector moderno coinciden en un mismo plano: ambos buscan sentido donde solo hay indicios. La atemporalidad no borra el tiempo; lo vuelve irrelevante. El pasado no está atrás: está al costado, como una pared que aún transpira voces. Leer es entrar en una sala donde todos los relojes han sido retirados por precaución, para que nada distraiga de lo esencial: la persistencia de una pregunta que no envejece.
Ejercicio 1 · Novela: el caso sin fecha
Imaginá una novela construida como una investigación sin cronología.
No hay capítulos fechados ni progresión histórica clara. El narrador examina documentos, recuerdos, testimonios y escenas que podrían pertenecer a cualquier época. La tensión no surge de “qué pasará después”, sino de qué significa esto, ahora y siempre. El desafío es sostener el interés sin el impulso del tiempo lineal: el lector debe avanzar por curiosidad intelectual y emocional, no por expectativa temporal.
Ejercicio 2 · Ensayo narrativo híbrido
Escribí un texto que combine ensayo, relato y archivo.
Podés alternar una escena mínima (alguien observa, escucha, recuerda) con reflexiones que no indiquen época ni contexto preciso. El efecto buscado es que cada fragmento parezca contemporáneo del lector, aunque trate hechos antiguos. Pensá el texto como una mesa donde conviven objetos de siglos distintos sin jerarquía ni explicación previa.
Ejercicio 3 · Relato breve de indicios
Redactá un cuento corto donde el tiempo sea deliberadamente impreciso.
El narrador solo registra señales: gestos, palabras, restos materiales. Nunca dice “cuándo”, solo “cómo” y “qué”. La atemporalidad debe generar una sensación inquietante: que lo narrado podría estar ocurriendo ahora, haber ocurrido siempre, o estar por ocurrir de nuevo. El lector debe salir con la impresión de haber leído algo antiguo y actual a la vez.
Si querés, seguimos con la 54 · Anacronía.
52 · Tiempo circular — Connie Ballarini
Fragmento
Yo ya estuve acá. No en este bar, pero en este momento. El mismo pensamiento de “otra vez yo”, la misma promesa de cambiar mañana, la misma risa nerviosa cuando todo vuelve a empezar. El tiempo circular es eso: no una vuelta elegante, sino una rotonda mal señalizada. Salís convencida de que ahora sí, de que aprendiste, de que esta vez va a ser distinto… y ¡pum!, mismo sillón, mismo insomnio, mismo mensaje leído a las tres de la mañana. El reloj avanza, sí, pero la cabeza no. Y una se pregunta si vive hacia adelante o si simplemente rebobina con entusiasmo.
Ejercicio 1 · Novela: la vida que insiste
Escribí una novela donde el conflicto central no sea un problema externo, sino la repetición.
El protagonista cree avanzar —cambia de trabajo, de ciudad, de pareja—, pero cada capítulo lo devuelve al mismo dilema emocional. No lo expliques: dejá que el lector lo descubra por las escenas. El tiempo circular se sentirá cuando el final pueda leerse como un nuevo comienzo sin necesidad de modificar una sola línea.
Ejercicio 2 · Relato confesional-humorístico
Redactá un relato híbrido entre confesión íntima y humor ácido.
El narrador se da cuenta de que siempre toma las mismas decisiones, aunque cambien los nombres y los escenarios. Usá repeticiones sutiles de frases, gestos o situaciones para que el lector experimente el bucle antes de comprenderlo racionalmente. La clave no es el chiste, sino el reconocimiento incómodo.
Ejercicio 3 · Poema narrativo del bucle
Escribí un poema largo narrativo donde cada estrofa parezca avanzar, pero en realidad regrese al mismo punto emocional.
Podés variar el lenguaje, el tono o las imágenes, pero mantené una idea fija que reaparezca como un estribillo existencial. El tiempo circular no debe decirse: debe sentirse como una canción que no termina nunca, aunque cambie la música.
Cuando quieras, seguimos con la 53.
51 · Tiempo mítico — Eva Perón
Fragmento
No fue un día ni una fecha: fue siempre. Eva no envejece porque no pertenece al calendario. Camina entre las multitudes como si acabara de llegar y como si nunca se hubiera ido. El tiempo mítico no avanza: retorna. Cada gesto se repite con otra voz, cada palabra vuelve encarnada en otra garganta. No hay antes ni después; hay una escena que insiste. Eva no vive en la historia sino en el relato que la historia no puede cerrar. Su tiempo no se mide: se invoca. Cuando se la nombra, el pasado deja de ser pasado y se vuelve presente encendido.
Ejercicio 1 · Novela: la eternidad de un gesto
Escribí una novela cuyo eje no sea la vida de un personaje, sino un gesto (una mano alzada, una frase, una decisión) que reaparece a lo largo del tiempo.
Los personajes cambian, los contextos históricos también, pero el gesto retorna como si fuera el mismo. La novela debe construir la sensación de que ese gesto no envejece: se reactualiza. El tiempo mítico se logra cuando el lector siente que la historia no avanza, se cumple.
Ejercicio 2 · Crónica-poema: la figura que vuelve
Redactá una crónica híbrida con tono poético sobre una figura —real o ficticia— que el pueblo recuerda como si siguiera presente.
No ordenes los hechos cronológicamente: organizalos por intensidad simbólica. Cada escena debe parecer una reaparición, no un recuerdo. El texto debe funcionar como un ritual narrativo más que como un registro histórico.
Ejercicio 3 · Alegoría política-fantástica: el tiempo circular del pueblo
Escribí un texto alegórico, a medio camino entre la fábula política y el relato fantástico, donde una comunidad vive atrapada en un tiempo que se repite.
No expliques por qué ocurre: mostráselo al lector a través de celebraciones, consignas, canciones, objetos que regresan. El desafío es que el tiempo mítico no sea una idea, sino una atmósfera inevitable.
Cuando quieras, seguimos con el 52.
50 · Tiempo psicológico — Juliana Awada
Fragmento
El día transcurre sin relojes. Una reunión dura lo que tarda en irse la ansiedad; una caminata por el jardín puede ocupar una tarde entera si la cabeza no deja de volver sobre la misma pregunta. El tiempo no avanza: se pliega. Mientras sonrío, algo se demora por dentro; mientras escucho, otra escena se repite como un eco. Hay instantes breves que cansan como semanas y silencios que alivian más que un descanso. El tiempo psicológico no coincide con la agenda: se estira con la preocupación, se encoge con el afecto. No depende de los hechos, sino de cómo los pensamientos deciden habitarlos.
Ejercicio 1 · Novela: el reloj interno
Escribí una novela donde el paso del tiempo no se mida por días ni años, sino por estados mentales.
Cada capítulo debe estar gobernado por una emoción dominante (expectativa, culpa, deseo, alivio). Los hechos externos pueden ser mínimos, pero el conflicto debe crecer o decrecer según cómo los personajes perciben el tiempo. La trama avanza cuando cambia la forma de sentir, no cuando ocurre algo “nuevo”.
Ejercicio 2 · Diario híbrido: un día interminable
Redactá un diario íntimo ficcional que transcurra en un solo día, pero que psicológicamente abarque toda una vida.
Usá recuerdos, anticipaciones y pensamientos circulares para mostrar cómo la mente rompe la linealidad. El desafío no es narrar acciones, sino hacer visible el desgaste o la expansión interna del tiempo.
Ejercicio 3 · Ensayo narrativo-poético: el tiempo que no se ve
Escribí un ensayo literario que mezcle reflexión, escenas breves y lenguaje poético para explorar cómo el tiempo se acelera o se frena según el estado emocional.
No expliques: mostráselo al lector a través de imágenes, repeticiones y silencios. El texto debe hacer sentir que el tiempo cambia mientras se lee.
Cuando quieras, decime el 51.
49 · Tiempo histórico — Juana Azurduy
Fragmento
El año no avanza como un calendario sino como una herida abierta. Estamos en 1816, dicen, pero aquí el tiempo no obedece a los papeles: retrocede con cada derrota y se acelera cuando el miedo aprieta. Las montañas guardan memoria mejor que los hombres; saben cuántos cuerpos cayeron antes de este amanecer. Peleamos no solo contra ejércitos sino contra siglos de obediencia. Cada orden que doy arrastra voces antiguas: las de los que nunca firmaron nada, las de los que siempre estuvieron fuera de la historia escrita. El tiempo histórico no pasa: pesa, y se lleva en el cuerpo como una cicatriz colectiva.
Ejercicio 1 · Novela: la Historia vivida desde adentro
Escribí una novela en la que los grandes hechos históricos nunca se narren como fechas o acontecimientos abstractos, sino como experiencias físicas y emocionales.
El tiempo histórico debe sentirse en el cuerpo de los personajes: hambre, cansancio, miedo, esperanza. La Historia no avanza por capítulos cronológicos, sino por consecuencias. Cada decisión individual debe estar atravesada por fuerzas colectivas que exceden a los personajes.
Ejercicio 2 · Crónica híbrida: una batalla mínima
Redactá una crónica literaria que mezcle documento histórico, memoria personal y relato poético.
Elegí un momento histórico conocido, pero contalo desde un lugar marginal: alguien que no figura en los manuales. El tiempo histórico aparece fragmentado, incompleto, contradictorio. No importa “qué pasó”, sino cómo se vivió mientras pasaba.
Ejercicio 3 · Carta desde la Historia
Escribí una carta ficticia dirigida al futuro, escrita por alguien que sabe que está viviendo un momento histórico.
El texto debe oscilar entre la conciencia política y la duda íntima. El tiempo histórico funciona como una presión: el autor sabe que será juzgado por la posteridad, pero escribe desde la incertidumbre absoluta del presente.
Cuando quieras, seguimos con la 50.
48 · Tiempo futuro narrativo — Hebe Uhart
Fragmento
Mañana iré al kiosco y el hombre me mirará como si ya me conociera. Dirá que el precio subió, pero lo dirá bajito, con culpa. Yo asentiré, porque siempre asiento en el futuro. Después volveré a casa y pensaré que tendría que haber dicho algo distinto. Más tarde llamaré a alguien y no atenderá; eso también ocurrirá como estaba previsto. Nada será extraordinario, pero todo quedará anotado en algún lugar invisible. El futuro no traerá revelaciones: traerá gestos mínimos, frases mal dichas, silencios que entenderé demasiado tarde. Así será, más o menos.
Ejercicio 1 · Novela escrita desde lo que aún no pasó
Escribí una novela completa narrada en tiempo futuro, pero sin épica ni profecías grandiosas.
El narrador anticipa una vida común: conversaciones, decisiones pequeñas, escenas domésticas. El desafío es sostener una tensión suave pero constante: el lector sabe que todo “va a pasar”, pero no sabe cómo se sentirá cuando pase. Usá el futuro como una lupa que agranda lo trivial y vuelve inquietante lo cotidiano.
Ejercicio 2 · Relato ensayístico de lo que vendrá
Redactá un texto híbrido entre relato, diario anticipado y ensayo íntimo.
El narrador reflexiona sobre acciones que todavía no ocurrieron, como si ya las conociera por experiencia emocional. No se trata de adivinar hechos, sino de anticipar reacciones, torpezas, silencios. El futuro funciona como una forma de autoconocimiento.
Ejercicio 3 · Crónica mínima del día siguiente
Escribí una crónica literaria del día de mañana.
Todo ocurre en futuro: lo que se dirá, lo que no se dirá, lo que se pensará después. Evitá clímax y resoluciones. La fuerza del texto debe estar en la precisión de lo pequeño: un gesto, una frase, una incomodidad. El futuro, acá, no promete nada: simplemente avanza.
Cuando quieras, seguimos con la 49.
47 · Tiempo pasado narrativo — Fabiana Cantilo
Fragmento
Fue una época de canciones mal aprendidas y noches que no terminaban nunca. Caminé por calles que ahora no reconozco, pero entonces eran mías. Cantábamos sin pensar en el mañana, porque el mañana no existía todavía. Hubo cuerpos, hubo excesos, hubo ternura rota. Creí que todo duraría para siempre, y por eso dolió cuando terminó. El pasado se volvió una melodía gastada: cada vez que la escucho, algo vibra igual. No éramos héroes ni víctimas; éramos gente viviendo demasiado rápido. Todo eso pasó, sí, pero sigue pasando cuando lo recuerdo.
Ejercicio 1 · Novela como memoria cantada
Escribí una novela narrada completamente en tiempo pasado, pero no como archivo frío, sino como recuerdo emocional.
El narrador mira hacia atrás desde un presente silencioso y reconstruye una vida atravesada por música, decisiones impulsivas, pérdidas y pequeñas salvaciones. El pasado no debe ser ordenado ni prolijo: puede repetirse, contradecirse, corregirse a sí mismo. La clave es que cada escena tenga la textura de algo vivido intensamente y vuelto a tocar con palabras.
Ejercicio 2 · Crónica íntima del ayer
Redactá un texto híbrido entre crónica, autobiografía ficcional y ensayo emocional.
Contá un período cerrado de tiempo (un verano, una gira, un amor, una caída). Todo debe estar en pasado, pero con una voz que reflexiona mientras recuerda. El desafío es que el lector sienta que el pasado no está muerto, sino latiendo bajo cada frase.
Ejercicio 3 · Canción narrativa retrospectiva
Escribí la letra de una canción–relato donde cada estrofa reconstruya un momento ya ocurrido.
Usá el tiempo pasado como si fuera un acorde repetido: algo que vuelve, que insiste. No busques moralejas. Dejás que el pasado hable solo, con su mezcla de belleza, error y nostalgia.
Cuando quieras, seguimos con el 48.
46 · Tiempo presente narrativo — K personajes
Fragmento
Estamos acá. Ahora. La plaza respira como un animal caliente. Hablamos todos a la vez, pero el murmullo tiene un pulso común. Alguien levanta un cartel, alguien llora, alguien canta sin saber bien la letra. Decimos patria mientras el sol cae recto sobre la cabeza. Caminamos, avanzamos, retrocedemos. El presente no espera: sucede. Cada palabra se dice como si fuera la última y la primera. No contamos lo que pasó ni prometemos lo que vendrá; insistimos en este instante que empuja. El tiempo es hoy, hoy, hoy, y se nos pega al cuerpo como una transpiración compartida.
Ejercicio 1 · Novela en presente continuo
Escribí una novela completa narrada íntegramente en tiempo presente.
La historia no recuerda ni anticipa: todo ocurre mientras se escribe. El desafío es sostener la tensión sin apoyarte en el pasado ni en el futuro. Cada escena debe dar la sensación de que el mundo está ocurriendo ahora mismo, incluso cuando se trate de rutinas o esperas. El presente no es quietud: es movimiento constante.
Ejercicio 2 · Crónica–ficción del ahora
Redactá un texto híbrido entre crónica y ficción donde un grupo de personajes viva un acontecimiento colectivo (marcha, recital, velorio, festejo).
Narrá todo en presente, como si el narrador estuviera caminando dentro del hecho.
La consigna es que el lector sienta que no lee algo terminado, sino algo que todavía está pasando.
Ejercicio 3 · Poema narrativo del instante
Escribí un poema narrativo donde cada verso sea una acción en tiempo presente.
No describas recuerdos ni deseos: solo gestos, movimientos, palabras dichas ahora.
El texto debe funcionar como una cámara encendida: si el presente se detiene, el poema se apaga.
Cuando quieras, seguimos con el 47.
45 · Escena narrativa — Paola Barrientos
Fragmento
La cocina está iluminada por un tubo fluorescente que parpadea. Ella apoya la cartera sobre la mesa sin sentarse. Él sigue lavando un vaso que ya está limpio. No se miran. Afuera, un colectivo frena y arranca.
—Llegaste tarde —dice ella, como si hablara del clima.
—El subte —contesta él.
Ella abre la heladera, la cierra. Respira hondo.
—No es el subte.
Él deja el vaso. El silencio ocupa el centro de la habitación. Ella se sienta recién entonces.
—Decilo —dice—. Si no lo decís vos, lo digo yo.
Él traga saliva. La escena queda suspendida ahí, justo antes de romperse.
Ejercicio 1 · Novela construida en escenas
Imaginá una novela armada solo por escenas como esta: momentos precisos, espacios concretos, acciones visibles.
No expliques pensamientos ni antecedentes. Todo debe entenderse por gestos, diálogos mínimos, objetos, silencios.
Cada escena es una pieza: juntas, deben narrar una historia extensa.
El reto es confiar en lo que se ve y se oye, no en lo que se explica.
Ejercicio 2 · Escena de alto voltaje emocional
Escribí una escena única, breve e intensa, donde esté por ocurrir algo importante (una confesión, una ruptura, una revelación).
La escena termina antes del acontecimiento central.
El lector debe sentir que algo va a estallar, aunque no suceda en el texto.
Trabajá el ritmo como en el teatro o el cine: entradas, pausas, silencios.
Ejercicio 3 · Escena mínima, mundo máximo
Redactá una escena cotidiana (un viaje, una comida, una espera) que revele un conflicto social, político o íntimo sin nombrarlo explícitamente.
El desafío es que, a partir de una situación pequeña, el lector intuya una historia mucho más grande.
La escena es una ventana: lo que importa es lo que deja ver.
Cuando quieras, seguimos con el 46.
44 · Resumen narrativo — Julieta (Shakespeare)
Fragmento
En pocos días ocurrió todo: el encuentro furtivo, la promesa dicha en voz baja, el matrimonio sellado a escondidas. Luego vino la sangre, el duelo, el nombre de Romeo expulsado de la ciudad como si fuera una enfermedad. Yo bebí la esperanza en un frasco pequeño y dormí una muerte breve. Al despertar, él ya había elegido la suya definitiva. Así, en una semana apurada, el amor nació, creció y se volvió leyenda. El resto —las lágrimas, los gritos, los cuerpos— fue apenas consecuencia.
Ejercicio 1 · Novela condensada
Escribí una novela completa resumida en fragmentos breves, como si alguien la contara muchos años después y ya no tuviera fuerzas para detenerse en los detalles.
Cada capítulo debe abarcar meses o años, pero conservando el pulso emocional.
El desafío no es contar todo, sino elegir qué merece sobrevivir al paso del tiempo.
Pensá el resumen como una forma de sabiduría narrativa: quien resume ya entendió.
Ejercicio 2 · Tragedia en una página
Redactá una tragedia amorosa (poética, teatral o narrativa) que ocurra a lo largo de varios años, pero sea contada en una sola página.
Usá saltos grandes: “después”, “al poco tiempo”, “años más tarde”.
El lector debe sentir el vértigo del tiempo que corre más rápido que los personajes.
Ejercicio 3 · Crónica del final
Escribí una crónica ficticia donde el narrador resume una historia intensa justo después de que terminó.
No hay suspenso: el final ya ocurrió.
La emoción surge del contraste entre lo vivido y lo dicho de forma escueta.
El resumen funciona como una herida cicatrizada: cerrada, pero visible.
Cuando quieras, seguimos con el 45.
43 · Desaceleración narrativa — Shakira
Fragmento
El café se enfría despacio, como si también dudara.
La cuchara gira una vez más, apenas, y el sonido del metal contra la taza ocupa todo el cuarto.
Miro la ventana: no pasa nadie.
El día avanza sin apuro, y en ese avance lento mi cuerpo recuerda lo que olvidó de golpe.
Cada gesto pesa: apoyar la mano, respirar, parpadear.
El amor no se fue corriendo; se fue quedándose, ocupando el tiempo con su ausencia prolija.
Nada ocurre, y sin embargo todo ocurre ahí, en ese segundo que se estira como una nota sostenida.
Ejercicio 1 · Novela del tiempo detenido
Escribí una novela donde casi no pase nada en términos de acción, pero donde el tiempo se expanda.
La historia debe concentrarse en gestos mínimos, pensamientos reiterados, objetos cotidianos.
La desaceleración no es aburrimiento: es lupa.
El conflicto no se resuelve rápido; se observa, se rodea, se piensa desde distintos ángulos.
El lector debe sentir que el tiempo se espesa, que cada página obliga a bajar la velocidad del mundo.
Ejercicio 2 · Poética de la espera
Redactá un texto híbrido entre poema y relato centrado en una espera: alguien que aguarda una llamada, una respuesta, una decisión.
La clave es detenerte en lo ínfimo: sonidos lejanos, sensaciones físicas, recuerdos que vuelven sin ser llamados.
La desaceleración construye emoción por acumulación, no por impacto.
Ejercicio 3 · Crónica íntima ralentizada
Escribí una crónica personal ficcional sobre un momento cotidiano (una mañana, una noche, una despedida) narrado con extrema lentitud.
Permitite repetir ideas, volver sobre la misma imagen, suspender el avance del relato.
La consigna es clara: no llegar rápido a ningún lado.
Que el sentido emerja del tiempo que te tomás para mirar.
Cuando quieras, seguimos con el 44.
42 · Aceleración narrativa — Nawal El Saadawi
Fragmento
Corrió. No pensó. El pasillo fue corto, el grito largo, la puerta apenas un error.
Las voces se superpusieron, las manos tiraron, el cuerpo obedeció sin saber a quién.
El recuerdo de la madre, el olor a sangre seca, la risa de los hombres, todo pasó junto, mezclado, sin orden.
No hubo tiempo para el miedo: el miedo vino después.
Ahora era correr, empujar, salir, caer, levantarse.
El mundo se volvió una sucesión de golpes breves, de decisiones sin palabras.
Cuando al fin se detuvo, el cuerpo seguía avanzando por dentro.
Ejercicio 1 · Novela de huida
Escribí una novela construida sobre la aceleración constante del relato.
Los hechos deben sucederse con rapidez: frases cortas, escasos conectores, mínima explicación psicológica.
El lector debe sentir que no puede detenerse, que leer es casi correr.
La trama puede ser una fuga, una rebelión íntima o social, una toma de conciencia súbita.
La aceleración no es solo formal: expresa una vida vivida bajo urgencia, violencia o amenaza.
Ejercicio 2 · Testimonio comprimido
Redactá un testimonio ficcional donde una experiencia traumática se narre sin pausas reflexivas.
No expliques lo que pasó: dejá que la velocidad misma lo revele.
El texto debe avanzar como una respiración agitada, donde los hechos se atropellan unos a otros.
La aceleración funciona acá como defensa: no mirar demasiado para poder sobrevivir.
Ejercicio 3 · Ensayo narrativo urgente
Escribí un ensayo híbrido entre narración y reflexión política, pero narrado con ritmo acelerado.
Las ideas deben aparecer incrustadas en la acción, casi sin transición.
No desarrolles conceptos: lanzalos, abandonalos, retomarlos más adelante.
El desafío es mostrar que pensar también puede ser un acto urgente, sin tiempo para la comodidad intelectual.
Decime el 43 y el autor cuando quieras.
41 · Pausa descriptiva — Virginia Bolten
Fragmento
La marcha se detuvo sin orden ni silbato. No fue una consigna: fue el cansancio compartido.
Las banderas, pesadas de polvo y sol, colgaban como cuerpos que aún respiran.
Una mujer se acomodó el pañuelo rojo; tenía las manos ásperas, marcadas por jabón barato y trabajo repetido.
El adoquín guardaba el calor del mediodía y devolvía un olor agrio, mezcla de sudor, pan duro y imprenta.
Los hombres no hablaban. Las mujeres miraban al frente.
En ese silencio detenido, antes del grito siguiente, el tiempo se estiró como una cuerda tensa: no avanzaba, no retrocedía. Esperaba.
Ejercicio 1 · Novela del instante suspendido
Escribí una novela construida a partir de pausas descriptivas.
La acción existe, pero cada vez que algo importante va a suceder, el relato se detiene para describir con intensidad extrema: un objeto, un cuerpo, una calle, una respiración.
La historia avanza no por hechos, sino por detenciones.
La consigna es clara: el lector debe sentir que el mundo se vuelve visible justo cuando parece que todo debería moverse.
Ejercicio 2 · Crónica militante detenida
Redactá una crónica política o social donde la narración se interrumpa reiteradamente para describir detalles mínimos: manos, telas, miradas, sonidos lejanos.
Cada pausa debe funcionar como un acto de resistencia: frenar el discurso rápido, productivo, eficaz.
No busques resumir ni explicar: describí hasta que el tiempo se vuelva incómodo, casi insoportable.
La pausa es una forma de pensamiento.
Ejercicio 3 · Poema narrativo del umbral
Escribí un texto híbrido entre poesía y narración centrado en un solo momento previo a una decisión crucial.
No narrés la decisión.
Expandí el instante anterior mediante descripciones sensoriales precisas: temperatura, textura, peso, olor.
La pausa descriptiva debe convertirse en un espacio político y emocional: un lugar donde el lector entienda que detenerse también es actuar.
Cuando quieras, decime el 42 y el autor.
40 · Elipsis narrativa — Enrique Santos Discépolo
Fragmento
El barrio amaneció distinto. No faltaba nada, pero algo ya no estaba.
El café abrió más tarde. Nadie preguntó por qué.
Ayer se hablaba de futuro; hoy, de cuentas. Entre una cosa y otra pasó algo, pero nadie lo nombra.
El tipo del bandoneón no vino. La silla quedó vacía, como si siempre hubiera sido así.
En la radio dijeron palabras grandes: patria, orden, normalidad.
Después vino la noche. Después, la costumbre.
Lo que ocurrió entre el entusiasmo y el cansancio no figura en ningún lado, pero se escucha en los pasos lentos, en las frases cortadas, en ese silencio que canta más fuerte que el tango.
Ejercicio 1 · Novela de lo que se perdió sin fecha
Escribí una novela donde el acontecimiento central nunca sea narrado: una caída política, una traición amorosa, una derrota colectiva.
La historia debe avanzar mostrando antes y después, pero nunca el durante.
Trabajá con escenas cotidianas: un bar, una casa, una calle.
La elipsis no es un truco: es la forma misma del relato. El lector debe sentir que algo esencial falta y que ese vacío organiza toda la novela.
Ejercicio 2 · Tango narrativo en prosa
Escribí un texto híbrido entre cuento, letra de tango y crónica urbana.
Cada párrafo debe saltar en el tiempo sin aviso.
Entre un fragmento y otro deben desaparecer decisiones, promesas, personas.
No expliques esos huecos: dejá que hablen los gestos, los objetos, las frases hechas.
La elipsis tiene que sonar, como un bandoneón que entra tarde.
Ejercicio 3 · Monólogo social interrumpido
Construí un monólogo de un personaje que habla como si todo estuviera claro, pero que omite siempre lo más importante.
Cada vez que se acerque al núcleo del conflicto, cortá la escena: cambiá de tema, de tiempo o de tono.
El texto debe generar incomodidad: el lector sabe que algo grave ocurrió, pero solo accede a los bordes.
La elipsis funciona acá como defensa, negación y cinismo.
Decime el 41 y el autor cuando quieras.
39 · Relato con elipsis — Clara Zetkin
Fragmento
Las mujeres entraron a la fábrica antes del amanecer. No todas. Algunas quedaron en casa. Otras, simplemente, no llegaron. Nadie explicó por qué.
A media mañana, las máquinas se detuvieron. No se dijo quién dio la orden. Los capataces miraron al suelo. Las obreras se miraron entre sí.
Por la tarde hubo gritos en la calle. Después, silencio.
Al día siguiente, el periódico habló de “disturbios”. No mencionó los nombres, ni las manos heridas, ni las horas robadas.
Semanas más tarde, algo había cambiado: no en las leyes, no en los salarios, pero sí en la forma de caminar. Lo que ocurrió entre una cosa y otra quedó sin escribirse, como si el poder confiara en que el olvido hiciera su trabajo.
Ejercicio 1 · Novela de lo que no se cuenta
Escribí una novela construida a partir de grandes huecos narrativos.
Los hechos decisivos —la huelga, la traición, la violencia, la victoria o la derrota— no deben narrarse directamente.
El lector debe reconstruirlos a partir de consecuencias, silencios, cambios de conducta, objetos fuera de lugar.
Pensá la elipsis como una forma de poder: ¿quién decide qué no se cuenta? La novela debe sostenerse sobre esa omisión deliberada.
Ejercicio 2 · Relato político por ausencias
Escribí un texto híbrido entre relato histórico y manifiesto, donde los momentos clave estén elididos.
Podés usar fragmentos de discursos, escenas cotidianas, titulares incompletos.
El centro del texto no es el acontecimiento, sino el vacío que deja.
El lector debe sentir que lo más importante ocurrió fuera de escena, como sucede muchas veces en la historia real.
Ejercicio 3 · Poema narrativo de silencios
Construí un poema largo o una prosa poética donde la historia avance por saltos temporales abruptos.
Entre un párrafo y otro deben faltar años, decisiones, cuerpos.
No expliques las transiciones.
La elipsis debe funcionar como una acusación muda: lo que no se dice pesa más que lo dicho.
Decime el 40 y el autor cuando quieras.
38 · Relato interrumpido — Yuval Noah Harari
Fragmento
Durante milenios, los seres humanos creyeron que su historia avanzaba guiada por dioses, luego por reyes, más tarde por ideologías. Hoy sabemos —o creemos saber— que son los datos quienes narran por nosotros. Aquí debería explicar cómo ocurrió esa transición, pero antes es necesario recordar que incluso la idea de “historia” es reciente. De hecho, no siempre hubo conciencia del pasado como relato. (En este punto convendría detenerse en la invención de la escritura.) Pero volvamos: el siglo XXI no empezó con una guerra ni con un tratado, sino con una interrupción silenciosa. Un algoritmo decidió algo mínimo. Después otro. El resto —aunque suene exagerado— todavía está en pausa.
Ejercicio 1 · Novela interrumpida por el pensamiento
Escribí una novela cuya narración principal sea interrumpida constantemente por reflexiones, datos históricos, hipótesis filosóficas o preguntas abiertas.
Cada interrupción debe detener la acción, no acelerarla, como si el narrador necesitara pensar antes de seguir.
La historia no debe avanzar de manera continua: progresa a saltos, con cortes visibles.
El desafío es que el lector no sienta frustración, sino la impresión de que la interrupción es parte esencial del sentido: la novela trata tanto de lo que pasa como de lo que no puede seguir contándose sin pensar.
Ejercicio 2 · Ensayo narrativo con cortes bruscos
Escribí un texto híbrido entre ensayo y relato, donde una historia concreta (una civilización, una familia, un individuo) sea interrumpida por explicaciones generales, estadísticas imaginarias o reflexiones sobre la especie humana.
No suavices los cortes: dejalos explícitos, incluso incómodos.
La consigna es que el lector sienta que la narración se interrumpe porque el mundo es demasiado complejo para contarse de corrido.
Ejercicio 3 · Crónica futurista incompleta
Construí una crónica ambientada en el futuro que se interrumpa antes de llegar a conclusiones.
El narrador comienza a explicar qué ocurrió con la humanidad, pero se detiene, duda, corrige, abandona líneas de pensamiento.
El texto debe terminar sin cierre, como si alguien hubiera apagado el archivo a mitad de una frase.
La interrupción no es un final fallido: es el mensaje.
Cuando quieras, decime el 39 y el autor.
37 · Relato digresivo — Mirtha Legrand
Fragmento
Yo iba a contar lo que pasó aquella noche, pero antes conviene decir que la mesa estaba impecable, como siempre, y que el mantel tenía una historia que merece ser contada, porque fue un regalo, aunque no recuerdo bien de quién, pero eso no importa ahora. Lo cierto es que la noche avanzaba, o tal vez retrocedía, y entre una anécdota mínima y un recuerdo ligeramente exagerado, el tema principal se nos iba corriendo del centro. Alguien tosió, alguien sonrió, alguien recordó otra cosa. Cuando quise volver al hecho —porque había un hecho, claro que sí— ya estaba rodeado de comentarios, paréntesis, desvíos amables. Y sin embargo, todo eso también era el relato.
Ejercicio 1 · Novela de desvíos elegantes
Escribí una novela cuyo argumento central nunca se exponga de forma directa.
Cada capítulo debe partir de la intención de contar “lo importante”, pero desviarse hacia recuerdos secundarios, opiniones laterales, anécdotas aparentemente triviales.
La historia principal debe construirse por aproximación, como si el lector la dedujera a través de rodeos, comentarios sociales, silencios y digresiones.
El desafío es que, al terminar la novela, el lector sienta que lo entendió todo… aunque nunca se lo hayas dicho de frente.
Ejercicio 2 · Crónica–ensayo conversacional
Escribí un texto híbrido entre crónica social y ensayo personal, donde el tema anunciado al comienzo se diluya en asociaciones libres, recuerdos, juicios y pequeñas historias.
Cada digresión debe parecer casual, casi caprichosa, pero al releer el texto completo debe notarse que todas orbitan un mismo núcleo emocional o ideológico.
No cierres el texto: dejalo suspendido, como una sobremesa que se estira.
Ejercicio 3 · Relato oral escrito
Construí un relato que imite la oralidad de una conversación larga, con interrupciones, aclaraciones innecesarias, comentarios al margen y cambios de rumbo.
El narrador debe parecer más interesado en cómo cuenta que en qué cuenta, pero aun así transmitir una historia reconocible.
El objetivo es que la digresión no sea un error, sino el verdadero motor narrativo.
Cuando quieras, seguimos con la 38.
36 · Relato acumulativo — Micky Vainilla (Capusotto)
Fragmento
Primero fue una opinión inocente, apenas un comentario elegante, casi simpático. Después vino otra, un poco más firme, con sonrisa blanca y tono cordial. Luego otra, y otra más, todas perfectamente razonables, todas dichas con modales impecables. Se acumularon frases, gestos, consignas, argumentos bien peinados. Nada parecía grave en sí mismo. Pero al final, cuando el aplauso ya era automático y la música seguía sonando, el aire se volvió irrespirable: debajo de la suma prolija de ideas correctas había crecido algo monstruoso. No surgió de golpe. Se construyó paso a paso, como una canción pegadiza que ya no podés dejar de tararear.
Ejercicio 1 · Novela por acumulación ideológica
Escribí una novela en la que el conflicto no aparezca de inmediato, sino que se construya por acumulación.
Cada capítulo debe sumar una idea, una decisión, una frase socialmente aceptable. Ninguna debe ser abiertamente violenta o extrema.
El desafío es que, al final, el lector descubra que la suma de esas partes aparentemente inocuas dio lugar a algo inquietante, absurdo o peligroso.
La novela debe demostrar que el horror también puede ser progresivo, educado y sonriente.
Ejercicio 2 · Discurso satírico acumulativo
Creá un discurso ficcional (político, motivacional, empresarial o artístico) donde cada párrafo agregue un argumento más.
El tono debe ser siempre positivo, entusiasta, convincente.
La clave está en que el texto, leído completo, revele una contradicción brutal entre el tono y el contenido acumulado.
No busques el golpe final explícito: dejá que sea el lector quien, al sumar todo, descubra el verdadero sentido.
Ejercicio 3 · Canción / manifiesto narrativo
Escribí un texto híbrido entre canción, manifiesto y narración, construido por repeticiones con pequeñas variaciones.
Cada estrofa o sección debe añadir un nuevo elemento al anterior: una idea, una promesa, una exclusión, una norma.
El efecto buscado es que el lector sienta cómo el discurso se vuelve cada vez más cerrado sin dejar de sonar atractivo.
La acumulación debe ser el motor narrativo y también la crítica.
Cuando quieras, seguimos con la 37.
35 · Relato episódico — Antonio Gasalla
Fragmento
La mujer aparece cada martes con un problema distinto y la misma cara de hastío. Un martes es el ascensor que no anda; otro, la vecina que respira fuerte; otro, el país entero que conspira contra su paciencia. No hay continuidad, pero hay carácter. Cada escena se abre y se cierra como una persiana cansada: entra el mundo, se queja, sale. Nadie aprende nada, pero todo se acumula. Las palabras cambian, el fastidio no. En cada episodio, la vida vuelve a golpear la puerta con otro disfraz, y ella responde igual: exagerada, lúcida, brutalmente sincera. No hay final, porque el martes siempre vuelve.
Ejercicio 1 · Novela episódica (vida cotidiana como sistema)
Escribí una novela compuesta por episodios autónomos, cada uno centrado en una situación distinta (familia, trabajo, calle, política, amor).
No busques una gran trama continua: el verdadero hilo debe ser la voz del personaje, su manera de mirar el mundo.
Cada capítulo debe poder leerse solo, pero al avanzar, el lector debe sentir que esos fragmentos construyen un retrato completo, casi inevitable, de una vida.
Ejercicio 2 · Crónica ficcional por escenas
Redactá una crónica literaria formada por escenas breves e independientes, como si fueran recortes de una existencia observada al pasar.
Cada episodio debe mostrar un conflicto mínimo, cotidiano, incluso trivial, pero cargado de sentido social o emocional.
El desafío es que, sin decirlo explícitamente, el lector comprenda qué clase de mundo sostiene esos episodios.
Ejercicio 3 · Teatro narrativo fragmentado
Creá un texto híbrido entre narración y teatro, donde cada episodio sea una pequeña escena dialogada o narrada.
No hace falta que los personajes evolucionen: lo que debe cambiar es el contexto.
El efecto buscado es que el lector ría, se incomode y reconozca patrones: la repetición episódica debe revelar una verdad más grande que cada escena aislada.
Cuando quieras, seguimos con el 36.
34 · Relato en espiral — Lady Gaga (traducido al español)
Fragmento
Empiezo creyendo que soy una sola, pero cada paso me devuelve con otra máscara. Camino hacia adelante y el pasado se me adelanta, maquillado de futuro. Amo, caigo, me reinvento; vuelvo a amar desde un lugar más alto, más herido, más brillante. No regreso al mismo punto: regreso girando, con más ruido en la sangre y más luces en la piel. Cada error canta, cada caída aprende coreografía. Soy la misma voz que se quiebra, pero ahora sabe sostener la nota. La historia no se repite: asciende, gira, se eleva. Y cuando creo que terminé, apenas estoy entrando al próximo círculo.
Ejercicio 1 · Novela en espiral (identidad y metamorfosis)
Escribí una novela donde la vida del personaje avance por etapas que retoman los mismos conflictos —amor, fama, cuerpo, poder, deseo—, pero cada vez desde un nivel distinto de conciencia.
No hay regreso plano: cada vuelta implica transformación.
La clave está en que el lector reconozca los motivos que vuelven, pero sienta que el personaje ya no puede vivirlos igual. La espiral debe sentirse como crecimiento, no repetición.
Ejercicio 2 · Autobiografía ficcional performática
Construí una autobiografía ficcional donde cada capítulo vuelva a una misma escena fundacional (un escenario, una herida, un rechazo), pero narrada desde distintos momentos vitales.
La voz cambia, el cuerpo cambia, el lenguaje se vuelve más audaz.
El texto debe mostrar cómo el yo se reinventa sin negarse.
Ejercicio 3 · Manifiesto poético-narrativo
Escribí un manifiesto híbrido (poema + relato + declaración artística) que avance en espiral: una idea central vuelve una y otra vez, cada vez más intensa, más libre, más provocadora.
El lector debe sentir que el texto gira, sube y se electrifica, como una canción que crece hasta estallar.
Cuando quieras, seguimos con el 35.
33 · Relato circular — La Mona Giménez
Fragmento
Arranca siempre igual: la noche cae como un bombo y alguien grita mi nombre desde el fondo. Bailamos para olvidar, olvidamos para seguir bailando. Cuando amanece, prometo no volver, pero el sol me encuentra afinando la garganta. La calle huele a vino tibio y a abrazo repetido. Todo parece avanzar —los años, las caras, las canciones—, pero en el fondo es el mismo paso: subir al escenario, caer al suelo, levantarse con ritmo. Al final de la noche, cuando digo adiós, ya estoy diciendo hola. Porque la historia no termina: vuelve a empezar donde empezó.
Ejercicio 1 · Novela circular (vida que regresa)
Escribí una novela cuya última escena sea, con otra luz emocional, la primera.
No se trata de repetir palabras, sino de regresar con conciencia.
El personaje cambia, pero el punto de llegada es el mismo: un lugar, una decisión, una frase, una canción.
El lector debe sentir que cerró un círculo perfecto… y que, si volviera a la primera página, leería otra historia.
Ejercicio 2 · Crónica ficcional rítmica
Construí una crónica literaria (real o inventada) donde los hechos parezcan avanzar, pero siempre regresen a un mismo ritual: una fiesta, un trabajo, una pasión, una adicción.
Cada vuelta suma desgaste, goce o lucidez.
El círculo no es trampa: es destino, costumbre o identidad.
Ejercicio 3 · Poema narrativo en espiral cerrada
Escribí un poema largo que cuente una historia completa y termine con el mismo verso inicial.
Ese verso, al final, debe significar otra cosa.
El desafío es que el lector sienta que volvió al inicio, pero ya no es el mismo lector.
Cuando quieras, decime el 34.
32 · Relato no lineal — Oreja de Van Gogh
Fragmento
Te conocí después de haberte perdido, aunque todavía no lo sabía. Primero fue tu voz en una canción ajena, luego una foto rota en un cajón que aún no existía. Más tarde, una despedida dicha antes del saludo. El tiempo no avanzó: giró. Un lunes ocurrió después del jueves; la promesa llegó cuando ya había sido incumplida. Recordé lo que todavía no había pasado y olvidé lo que insistía en volver. Cada escena pedía otra, pero no la siguiente: una anterior, una posible, una imaginada. Así se armó la historia, como un álbum desordenado que solo duele cuando se escucha completo.
Ejercicio 1 · Novela no lineal (arquitectura emocional)
Escribí una novela cuya estructura rompa el orden cronológico.
No se trata de confundir, sino de organizar el desorden: cada fragmento debe dialogar emocionalmente con otro, aunque ocurra en otro tiempo.
Pensá la novela como un disco: canciones separadas, pero unidas por una misma historia afectiva.
El lector reconstruye el tiempo mientras avanza. La emoción es la brújula, no el reloj.
Ejercicio 2 · Relato epistolar fragmentado
Construí un texto híbrido entre cartas, mensajes, recuerdos y escenas sueltas.
Cada fragmento pertenece a un momento distinto, pero todos giran alrededor de un mismo vínculo.
No expliques el orden: dejá que el lector lo intuya.
El sentido surge cuando dos escenas distantes se rozan y producen una revelación tardía.
Ejercicio 3 · Poema narrativo discontinuo
Escribí un poema largo con pulsión narrativa, donde cada estrofa sea un momento aislado en el tiempo.
Podés avanzar, retroceder o repetir instantes desde nuevas perspectivas.
El desafío es que, al final, el lector pueda reconstruir una historia completa…
aunque nunca haya sido contada de principio a fin.
Decime el 33 cuando quieras.
31 · Relato lineal — Beatriz Sarlo
Fragmento
La ciudad se despierta antes que las personas. Primero el ruido, después la conciencia. El hombre baja del colectivo, cruza la avenida, entra al bar de siempre. Pide café, lee el diario, mira sin ver a quienes lo rodean. Nada extraordinario ocurre y, sin embargo, todo está cargado de sentido. La rutina ordena el tiempo: mañana, tarde, noche; trabajo, descanso, regreso. Cada gesto repite otro anterior y anuncia el siguiente. La historia avanza sin sobresaltos, con la lógica discreta de lo cotidiano. El relato no se desvía: progresa, porque en esa progresión se vuelve visible la trama social que sostiene cada acto mínimo.
Ejercicio 1 · Novela lineal (estructura vertebral)
Escribí una novela que avance estrictamente en orden cronológico, sin saltos temporales ni quiebres formales.
El desafío no está en la intriga espectacular, sino en hacer visible el sentido que se acumula en la continuidad: rutinas, hábitos, repeticiones, pequeñas variaciones.
Cada capítulo debe empujar al siguiente como una consecuencia lógica. Pensá la novela como una caminata larga: no importa correr, importa seguir.
Ejercicio 2 · Crónica–ensayo narrativo
Construí un texto híbrido entre crónica urbana y ensayo narrativo.
Contá una jornada, un trayecto o una experiencia concreta de principio a fin.
Mientras narrás, dejá que emerja una mirada analítica: sobre la ciudad, la cultura, los medios, los gestos sociales.
No interrumpas el orden de los hechos: la reflexión se incrusta en la línea del relato, no la rompe.
Ejercicio 3 · Relato minimalista de continuidad
Escribí un cuento donde no pase nada extraordinario, pero todo esté cuidadosamente encadenado.
Cada acción debe derivar de la anterior: abrir una puerta, esperar un semáforo, escuchar una frase ajena.
El interés nace de la precisión y de la lectura atenta del mundo.
El texto debe demostrar que la linealidad no es pobreza formal, sino una forma rigurosa de pensamiento narrativo.
Cuando quieras, seguimos con el 32.
30 · Relato fragmentado — André Breton
Fragmento
La mano sueña antes que el cuerpo.
Un espejo cae dentro de otro espejo.
Camino por una calle que ayer fue una idea y mañana será un animal.
No recuerdo si esta frase ya ocurrió o si la estoy deseando.
La mujer sin rostro me entrega una llave que abre una palabra.
Llueve hacia arriba.
El reloj mastica minutos como si fueran pan duro.
Alguien pronuncia mi nombre desde una habitación que todavía no existe.
Despierto en mitad de una frase ajena.
Nada concluye: todo irrumpe, se corta, vuelve, se desplaza.
La historia no avanza: se dispersa.
Ejercicio 1 · Novela fragmentada (eje central)
Imaginá una novela compuesta por fragmentos autónomos: escenas breves, imágenes, pensamientos, diálogos inconclusos, sueños, titulares, recuerdos falsos.
No hay capítulos tradicionales ni continuidad explícita. La unidad surge por asociación poética, repetición de imágenes, obsesiones o símbolos.
La trama no se explica: se insinúa. El lector debe reconstruir una historia posible entre los restos. Pensá la novela como un campo magnético donde cada fragmento atrae a otro sin tocarlo del todo.
Ejercicio 2 · Dossier onírico (género híbrido)
Escribí un texto híbrido entre diario de sueños, manifiesto y relato.
Cada fragmento debe parecer autónomo, pero compartir una lógica secreta: un color, un objeto, una emoción recurrente.
No ordenes cronológicamente. Permití que el texto se lea como se sueña: por saltos, repeticiones, interrupciones.
El sentido aparece después, nunca durante.
Ejercicio 3 · Fragmentación radical experimental
Creá un relato breve hecho solo de fragmentos numerados, pero sin conexión explícita entre ellos.
Prohibido explicar, unir o cerrar.
Cada fragmento debe ser intenso, extraño, autosuficiente.
El desafío no es contar una historia, sino romperla de tal modo que el lector no pueda dejar de buscarla.
Decime el 31 y el autor cuando quieras.
21 · Polifonía narrativa — Manuel Puig
Fragmento
—No exageres, mamá, fue solo una llamada.
(La llamada duró cuarenta y siete minutos, según el teléfono.)
Yo sabía que algo estaba pasando, pensó ella, mientras revolvía el café frío.
En la radio decían que el país amanecía estable, aunque nadie parecía creérselo.
—Él nunca llama a esta hora —dijo la vecina, desde el pasillo.
ACTA INTERNA (fragmento): “Se recomienda no hablar del asunto.”
La carta llegó sin firma, pero con perfume conocido.
No voy a llorar, escribió en el margen del cuaderno escolar.
—¿Te das cuenta? —dijo alguien—. Cada uno cuenta otra versión.
Y todas parecían verdaderas.
Ejercicio 1 · Novela polifónica (núcleo del proyecto)
Escribí una novela construida exclusivamente a partir de voces múltiples: diálogos, cartas, mensajes, pensamientos, documentos, rumores, transcripciones.
No hay narrador central que ordene el sentido. La historia —un amor, una traición, un hecho político o familiar— debe emerger del choque entre versiones.
Cada voz debe tener un registro propio (léxico, ritmo, tono emocional). El lector arma el sentido como quien escucha detrás de muchas puertas.
Ejercicio 2 · Archivo sentimental (género híbrido)
Creá un texto híbrido entre novela íntima y archivo: audios transcritos, listas, notas al margen, mensajes de texto, escenas dialogadas.
El tema es una relación rota. Nadie explica “qué pasó”: cada fragmento dice algo distinto.
La emoción debe surgir de la contradicción entre voces, no de la explicación directa.
Ejercicio 3 · Polifonía mínima experimental
Escribí una historia breve usando al menos cinco voces en no más de tres páginas.
Cada voz debe contradecir al menos un dato dicho por otra.
No cierres el conflicto: dejá que el lector quede atrapado en la imposibilidad de decidir quién dice la verdad.
La polifonía no resuelve: resuena.
Cuando quieras, decime el 22 y el autor.
16 · Narrador testigo — Robert Louis Stevenson
Fragmento
Yo no fui el protagonista de aquellos hechos, aunque estuve allí cuando comenzaron. Vi al doctor entrar cada mañana con el mismo paso firme y salir cada noche con los hombros vencidos, como si hubiera envejecido horas en lugar de días. Escuché ruidos detrás de la puerta cerrada, frases a medias, una respiración ajena que no coincidía con ningún cuerpo visible. Nunca supe qué experimentos llevaba a cabo; solo puedo dar fe de los efectos: el temblor en sus manos, la mirada esquiva, el miedo nuevo que parecía habitar la casa. Mi relato es incompleto, pero fiel a lo que presencié. De lo demás, solo puedo sospechar.
Ejercicio 1 · Novela: el horror visto de costado
Escribí una novela cuyo narrador sea un testigo cercano (amigo, vecino, asistente) de un personaje central perturbador.
El narrador nunca accede al interior psicológico del protagonista: todo debe construirse a partir de observaciones externas, rumores, contradicciones, silencios. El corazón de la novela debe estar en lo que el testigo no comprende, y en cómo esa ignorancia genera inquietud creciente.
Ejercicio 2 · Relato policial–gótico
Redactá un texto híbrido entre policial y gótico, narrado por un testigo secundario de un crimen o transformación moral.
El narrador no investiga activamente: recuerda, recompone, duda. El suspenso debe surgir de la distancia entre los hechos observados y su sentido final, que el lector deberá completar.
Ejercicio 3 · Diario apócrifo de un testigo
Escribí una serie de entradas breves (diario, cuaderno, memorias fragmentarias) de alguien que fue testigo de una historia extraordinaria.
El narrador escribe años después, consciente de que su versión es parcial. Jugá con la fragilidad del recuerdo, la culpa por no haber intervenido y la sensación de haber visto algo que nunca terminó de entender.
Cuando quieras, seguimos con el 17.
14 · Narrador equisciente — Michel Foucault
Fragmento
El narrador sabe exactamente lo que sabe el personaje y nada más. Acompaña su mirada como un archivo abierto a medias: ve lo que ve, ignora lo que ignora. Cuando el sujeto entra al hospital, el narrador registra los pasillos, los números en las puertas, la forma en que los cuerpos esperan sentados. No hay psicología profunda, solo conductas observables, gestos regulados, silencios aprendidos. El pensamiento aparece como una frase incompleta, interrumpida por una norma. El narrador no juzga: describe el modo en que el poder circula por lo visible, cómo el personaje aprende a obedecer sin que nadie se lo ordene. Todo saber es parcial; toda mirada, vigilada.
Ejercicio 1 · Novela: saber limitado, poder total
Escribí una novela narrada desde un equisciente estricto: el narrador solo puede contar lo que el protagonista percibe directamente.
El desafío es que el lector deduzca —sin que se explique— las estructuras de poder que organizan la historia: instituciones, reglas implícitas, castigos invisibles. La novela debe construir sentido por acumulación de escenas, no por revelaciones internas.
Ejercicio 2 · Crónica–ficción institucional
Redactá un texto híbrido entre crónica y relato ficcional ambientado en una institución (escuela, cárcel, hospital, empresa).
El narrador acompaña a un solo sujeto durante un día. No interpreta emociones profundas: registra horarios, formularios, gestos repetidos, palabras permitidas. El sentido crítico surge del contraste entre lo que se ve y lo que no puede decirse.
Ejercicio 3 · Ensayo narrativo de vigilancia
Escribí un ensayo narrativo donde una experiencia personal mínima (una fila, un control, una entrevista) sea narrada con equisciencia.
El narrador piensa solo lo que el personaje podría pensar en ese momento. La reflexión sobre control, normalización y disciplina debe emerger desde la escena, no desde conceptos explícitos.
Decime el 15 y el autor o figura que querés emular.
13 · Narrador omnisciente — Fiódor Dostoievski
Fragmento
Sabía —antes incluso de que él lo supiera— que aquel pensamiento no era nuevo, sino reincidente. El narrador lo veía debatirse entre la fe y el orgullo, entre la culpa y una razón que se justificaba a sí misma con furia lógica. Conocía la genealogía exacta de su crimen: no el acto, sino la idea que lo había incubado durante años, alimentada por humillaciones mínimas, por lecturas mal digeridas, por una compasión torcida. Mientras el personaje caminaba por la calle, el narrador atendía también a su infancia, a la voz del padre, al temblor secreto de su conciencia. Todo estaba a la vista: incluso aquello que el personaje llamaba “azar”.
Ejercicio 1 · Novela: omnisciencia moral
Escribí una novela en la que el narrador omnisciente no solo sepa lo que ocurre, sino que comprenda moralmente a los personajes mejor que ellos mismos.
El narrador debe revelar contradicciones internas, justificar y condenar al mismo tiempo. La consigna es que el lector sienta que el narrador entiende el alma humana como un campo de batalla: no explica desde arriba, sino desde una cercanía inquietante.
Ejercicio 2 · Relato psicológico-policial (género híbrido)
Redactá un relato policial donde el crimen sea casi secundario.
El narrador omnisciente debe conocer al culpable desde el inicio, pero el verdadero suspenso se construye siguiendo la conciencia del criminal: sus dudas, racionalizaciones, impulsos piadosos y crueles. El desafío es narrar el delito como consecuencia inevitable de una lógica interior.
Ejercicio 3 · Ensayo narrativo: culpa y conciencia
Escribí un texto híbrido entre ensayo y ficción en el que el narrador omnisciente reflexione —mientras narra una historia— sobre la culpa, la redención y la libertad.
Intercalá momentos donde el narrador parece pensar junto al lector. No debe imponer una verdad cerrada, sino mostrar cómo el conocimiento total no elimina el misterio moral.
Cuando quieras, decime el número siguiente y el autor/figura.
13 · Narrador omnisciente — El Arquitecto (Matrix)
Fragmento
El sistema sabe que eliges incluso cuando crees obedecer. Conoce la probabilidad exacta de tu error y la emoción que lo disfraza de decisión. Sabe cuántas veces ya estuviste aquí, cuántas versiones de ti fallaron con elegancia matemática. Observa a la humanidad como una ecuación imperfecta que insiste en resolverse a sí misma. El narrador no interviene: calcula. Percibe cada miedo antes de que se formule, cada rebelión antes de que se nombre. Para él, el amor es una anomalía persistente; la libertad, una variable ruidosa. Y aun así —dato curioso— el sistema registra que siempre queda un resto: eso que no entra en la fórmula.
Ejercicio 1 · Novela: omnisciencia como arquitectura
Escribí una novela donde el narrador omnisciente funcione como un arquitecto del mundo.
Debe conocer todas las reglas, anticipar cada consecuencia y exponer el entramado invisible que gobierna a los personajes. El desafío no es demostrar poder, sino administrarlo: decidí qué verdades revelar para que el lector sienta que el mundo está diseñado, pero no completamente explicado. Pensá el narrador como plano, cálculo y límite.
Ejercicio 2 · Ciencia ficción filosófica (género híbrido)
Redactá un relato de ciencia ficción con forma de ensayo narrativo.
El narrador omnisciente analiza una sociedad como si fuera un sistema: estadísticas, repeticiones, fallas. Intercalá escenas mínimas que contradigan los datos. La consigna es tensionar cálculo vs. experiencia sin resolver el conflicto.
Ejercicio 3 · Relato experimental: el resto no calculable
Escribí un cuento híbrido (narración + fragmentos técnicos, diagramas verbales, notas al pie ficticias).
El narrador omnisciente intenta explicarlo todo, pero debe fracasar en un punto clave. Ese resto —amor, error, deseo— no se explica: se manifiesta. El reto es hacer visible el límite del saber absoluto.
Decime el número siguiente + autor/figura y continúo.
13 · Narrador omnisciente — Papa Francisco (emulación)
Fragmento
El narrador sabe que el hombre duda antes de ayudar, aunque sus manos ya estén extendidas. Sabe que recuerda a su padre, que teme no alcanzar, que se juzga con dureza mientras predica mansedumbre. Sabe también que la mujer que pasa frente a él carga una fe rota y una esperanza mínima, pero suficiente. Desde arriba —o desde adentro— el narrador observa cómo ambos creen decidir libremente cuando, en verdad, avanzan guiados por una misericordia que no nombran. La ciudad ruge; el silencio insiste. Nadie oye la pregunta que los atraviesa, pero el narrador la escucha completa y la guarda.
Ejercicio 1 · Novela omnisciente: la conciencia total
Escribí una novela con narrador omnisciente pleno.
El narrador debe conocer pensamientos, recuerdos, miedos y contradicciones de todos los personajes, incluso aquellos que no se cruzan. El desafío es usar ese saber total con humildad: no explicar de más, sino elegir qué revelar y cuándo, como si el conocimiento fuera un acto de cuidado.
Ejercicio 2 · Ensayo narrativo espiritual (género híbrido)
Redactá un ensayo narrativo donde una situación cotidiana (una fila, un hospital, una plaza) sea contada por un narrador que comprende las razones visibles e invisibles de cada gesto.
La omnisciencia no debe imponer moraleja explícita: dejá que el sentido emerja del cruce de conciencias.
Ejercicio 3 · Relato coral misericordioso
Escribí un relato coral en tercera persona omnisciente donde el narrador conozca incluso lo que los personajes se niegan a admitir.
Trabajá la tensión entre juicio y comprensión: el narrador todo lo sabe, pero decide no condenar. El reto es sostener esa ética narrativa sin perder intensidad dramática.
Cuando quieras, decime 14 + autor/figura y sigo.
12 · Narrador en tercera persona — Thalía (emulación)
Fragmento
Ella entró como si la música la empujara desde atrás. Nadie supo si venía feliz o herida; su sonrisa cumplía ambas funciones. Caminó entre luces ajenas, segura de que la miraban, pero también de que nadie la conocía del todo. Pensó —aunque el narrador lo sepa— que el amor era un escenario móvil y que cada paso podía ser coreografía o caída. Él la observó desde la mesa del fondo; creyó entenderla y se equivocó. Afuera, la ciudad repetía su estribillo. Adentro, ella aprendía a ser personaje sin dejar de ser deseo.
Ejercicio 1 · Novela en tercera persona: el brillo como máscara
Escribí una novela narrada íntegramente en tercera persona, donde el protagonista viva expuesto (fama, liderazgo, belleza, poder).
El desafío es sostener una distancia aparente mientras el narrador revela contradicciones íntimas: lo que el personaje muestra y lo que es narrado sin que él lo sepa. Trabajá escenas públicas y privadas para que la tercera persona funcione como foco implacable que ilumina y oculta a la vez.
Ejercicio 2 · Crónica sentimental (género híbrido)
Redactá una crónica que mezcle relato narrativo y sensibilidad pop: conciertos, redes, romances, rumores.
El narrador en tercera persona debe organizar el material con ritmo, como una canción que cuenta una historia ajena. No opines; mostrá. Permití que los gestos, los silencios y las miradas digan más que cualquier juicio explícito.
Ejercicio 3 · Cuento coral con tercera persona móvil
Escribí un cuento donde la tercera persona se desplace entre varios personajes en una misma escena (backstage, fiesta, set).
Cada foco breve debe aportar una emoción distinta —celos, deseo, ambición— sin perder continuidad. El reto es que el narrador parezca uno solo, pero capaz de bailar entre conciencias sin confundirse.
Decime 13 + autor/figura y continúo.
11 · Narrador apelativo — Simone de Beauvoir (emulación)
Fragmento
Te hablo a vos no para convencerte, sino para que no puedas decir que no sabías. Te nombro porque existís en la trama que heredaste sin elegir: naciste ya situada, ya mirada, ya medida. Cada gesto que hacés dialoga con una historia que te precede y te condiciona, aunque insistas en llamarla destino. Te interrogo porque sos responsable, incluso cuando creés obedecer. Nadie se salva diciendo “así son las cosas”. Sos libre, pero esa libertad pesa; incomoda; exige decisiones. Y es ahí, en ese punto exacto donde preferirías callar, donde mi voz insiste y te señala.
Ejercicio 1 · Novela apelativa: la conciencia como interlocutor
Escribí una novela en la que el narrador se dirija constantemente a un “vos” que no es solo un personaje, sino una conciencia en formación.
La historia debe mostrar cómo ese “vos” va tomando decisiones vitales (amor, trabajo, maternidad/paternidad, poder, renuncia), mientras la voz narradora lo interpela, lo cuestiona, lo expone. El desafío es narrar una vida sin describirla desde afuera, sino empujándola desde la palabra.
Ejercicio 2 · Ensayo narrativo íntimo (género híbrido)
Redactá un texto a medio camino entre ensayo filosófico, confesión y crónica personal.
La voz se dirige a un “vos” concreto (una mujer, un joven, una figura social) para pensar la libertad, el cuerpo, el mandato. No se trata de dar respuestas, sino de formular preguntas que incomoden. El tono debe ser reflexivo, pero cercano, como una conversación que no permite evasiones.
Ejercicio 3 · Carta-manifiesto apelativa
Escribí una carta pública dirigida a un “vos” colectivo (una generación, una clase social, un rol históricamente silenciado).
El narrador apelativo debe funcionar como llamada ética: no acusa desde arriba, sino desde la implicación. El texto debe alternar interpelación directa, reflexión y advertencia, logrando que el lector sienta que no puede quedar afuera del discurso.
Cuando quieras, decime 12 + autor/figura y seguimos.
10 · Narrador en segunda persona — Moria Casán (emulación)
Fragmento
Vos entrás al lugar como si el mundo fuera una pasarela improvisada. Vos no pedís permiso: avanzás. Sabés que te miran, que te juzgan, que te desean y que te critican todo al mismo tiempo, y aun así seguís. Te hablás mientras caminás, te arengás: dale, negra, que de esto también se sale brillando. Vos sos tu propio público y tu propio escándalo. Cuando dudás, te retás; cuando caés, te levantás con plumas imaginarias. Nadie sabe mejor que vos que la vida es un escenario cruel, pero también un show que hay que conducir hasta el último aplauso, aunque sea prestado.
Ejercicio 1 · Novela en segunda persona: vos como protagonista inevitable
Escribí una novela completa en segunda persona, donde el narrador se dirige al protagonista como si lo empujara a vivir.
El “vos” no es solo un recurso gramatical: es una voz que exige, interpela, provoca. El personaje no puede escapar de esa voz que lo nombra y lo conduce. El desafío es sostener la intimidad sin perder intensidad narrativa: el lector debe sentirse señalado, casi acusado, durante toda la historia.
Ejercicio 2 · Autoficción performática (género híbrido)
Redactá un texto entre autobiografía, monólogo teatral y manifiesto personal.
La voz le habla a un “vos” que es el propio narrador desdoblado: se aconseja, se burla, se empuja. Usá el tono exagerado, sensual, irónico. La segunda persona funciona como espejo deformante: lo que se dice construye al personaje mientras lo expone.
Ejercicio 3 · Carta pública que interpela
Escribí una carta abierta dirigida a un “vos” colectivo (una figura pública, una generación, un enemigo abstracto).
El texto debe oscilar entre cercanía y confrontación. El “vos” permite acusar sin nombrar, seducir sin explicar, marcar poder desde la palabra. El objetivo es que el lector sienta que esa carta también le habla a él, aunque no quiera.
Decime 11 + autor/figura y seguimos avanzando sin apuro, pero con filo.
9 · Narrador reflexivo — Cristina Fernández de Kirchner (emulación)
Fragmento
No hablo desde la certeza sino desde la experiencia, que es otra forma de la memoria. Pienso mientras digo, y digo mientras recuerdo. Nada de lo que fui se explica sin el contexto que me rodeó, sin las decisiones tomadas bajo presión, sin los silencios impuestos y los otros, los elegidos. Reflexionar no es dudar: es volver sobre los hechos para entender qué fuerzas actuaron y cuáles resistieron. A veces una cree que decide; otras comprende que fue decidida por la historia. Pero incluso ahí, en esa tensión, hay responsabilidad. Pensar el pasado no es nostalgia: es una forma de intervenir en el presente con las herramientas del sentido.
Ejercicio 1 · Novela reflexiva: pensar mientras se avanza
Escribí una novela donde la acción nunca es pura acción: cada acontecimiento debe ser acompañado por una reflexión del narrador.
El personaje principal narra desde un “después”, pero no desde la calma: vuelve sobre cada decisión, la discute consigo mismo, la contextualiza. El desafío es que la reflexión no frene la narración, sino que la haga avanzar. La historia progresa porque el pensamiento insiste.
Ejercicio 2 · Crónica personal-política
Redactá un texto híbrido entre crónica y autobiografía. El narrador reflexiona sobre un episodio colectivo (una crisis, un conflicto social, una pérdida) atravesándolo con su experiencia personal.
No se trata de opinar, sino de pensar en voz alta, de mostrar cómo una conciencia se forma en diálogo con la realidad. El lector debe sentir que asiste al proceso mental, no solo a la conclusión.
Ejercicio 3 · Discurso íntimo no pronunciado
Escribí un discurso reflexivo que el narrador preparó pero nunca dio.
El texto debe alternar afirmaciones, dudas, correcciones internas, recuerdos. La voz reflexiona sobre su propia voz: qué decir, qué callar, qué significan las palabras elegidas. La técnica exige que el pensamiento sea visible, casi audible, como si el lector estuviera dentro de la mente del narrador.
Cuando quieras, decime el número 10 y el autor/figura a emular. Seguimos.
8 · Narrador confesional — Marqués de Sade (emulación)
Fragmento
Confieso no por arrepentimiento, sino por método. He observado que decirlo todo —o casi— produce un extraño orden interior. No pido absolución: describo. Mis deseos no buscan excusa, buscan claridad. He amado el exceso porque en él se revela la verdad de las pasiones, y he despreciado la virtud cuando se presenta como obediencia ciega. Si relato mis actos es para someterlos a la razón, no para domesticarlos. Nada hay más honesto que un pensamiento llevado hasta el límite. Mi confesión no implora: expone. Y al exponer, desnuda también al lector, que descubre en mis palabras aquello que prefería callar en sí mismo.
Ejercicio 1 · Novela confesional: la lógica del exceso
Escribí una novela narrada íntegramente como una confesión sostenida. El narrador no se disculpa ni busca perdón: explica.
Cada capítulo debe tomar una decisión moral extrema y razonarla con una coherencia inquietante. El desafío es que la novela avance no por acción externa, sino por argumentación interna: el pensamiento empuja al relato. La confesión se vuelve estructura narrativa y motor del conflicto.
Ejercicio 2 · Ensayo–relato: confesar como experimento
Redactá un texto híbrido entre ensayo filosófico y relato personal. El narrador confiesa una idea prohibida o incómoda y la analiza como si fuera un experimento mental.
Intercalá recuerdos, hipótesis, ejemplos y contraejemplos. La clave es que la confesión no sea emocional, sino analítica: una mente que se observa a sí misma mientras se atreve a decir lo que no suele decirse.
Ejercicio 3 · Carta-confesión sin destinatario
Escribí una carta confesional que nunca será enviada. No hay receptor real: solo la necesidad de decir.
El texto debe oscilar entre precisión y desborde, entre lucidez y provocación. La confesión no busca cerrar nada, sino abrir una grieta. El lector debe sentir que está leyendo algo que no debía leer, no por escándalo, sino por intimidad intelectual.
Decime el número 9 y el autor o figura que querés emular. Seguimos despacio.
7 · Narrador autobiográfico — Doña Florinda (emulación de Linda Pérez)
Fragmento
Yo no nací en esta vecindad: caí en ella, como cae una señora decente en un charco que no pidió. Mi historia empieza siempre con una corrección: no fue así, digo, porque los demás recuerdan mal. Yo sé quién fui, quién soy y quién debería haber sido. Crié sola a un hijo ejemplar rodeado de gritos, golpes y malas influencias. Si levanté la voz fue por dignidad; si señalé, fue para marcar límites. Todo lo que cuento lo cuento para dejar constancia: de mi esfuerzo, de mi rectitud, de mi versión. Porque si yo no narro mi vida, otros la contarían peor.
Ejercicio 1 · Novela autobiográfica: la vida como defensa
Escribí una novela autobiográfica ficcional donde el narrador reconstruye su vida no para confesarse, sino para defenderse. Cada episodio del pasado es narrado como si fuera una prueba a favor propio.
El desafío está en que el lector perciba, entre líneas, aquello que el narrador intenta ocultar o justificar. La autobiografía se vuelve un alegato. No importa si los hechos son mínimos: importa cómo la voz los convierte en destino, en sacrificio, en identidad irrenunciable.
Ejercicio 2 · Carta-memoria + ajuste de cuentas
Redactá una carta larga dirigida a alguien que “arruinó” la vida del narrador. La carta funciona como memoria personal: infancia, decisiones, errores ajenos.
El narrador autobiográfico no duda de sí mismo, pero sí reordena el pasado para hacerlo coherente. El texto debe oscilar entre recuerdo, reproche y autocelebración. No busques equilibrio: buscá obsesión. La autobiografía aparece como una forma de corregir la historia.
Ejercicio 3 · Autobiografía mínima + escena repetida
Escribí un texto breve y denso donde el narrador cuenta siempre la misma escena de su vida, pero desde distintos momentos de edad.
Cada repetición agrega interpretación, no datos nuevos. El hecho es el mismo; lo que cambia es el sentido. El ejercicio apunta a mostrar cómo la autobiografía no fija el pasado, sino que lo reescribe según la necesidad presente del que recuerda.
Decime el número 8 y el autor/figura que querés emular. Seguimos.
6 · Narrador protagonista — Marcelo Tinelli (emulación)
Fragmento
Yo estaba ahí. No mirando: siendo el centro. Las luces me buscaban como perros fieles, el público respiraba cuando yo levantaba la mano, y el silencio era apenas una pausa antes del rugido. No contaba lo que pasaba: lo provocaba. Cada gesto mío generaba un efecto, cada palabra torcía el clima del estudio. Si alguien caía, yo lo veía caer desde adentro; si alguien reía, era porque yo había tensado el hilo. La historia avanzaba porque yo la empujaba. No había afuera: el mundo sucedía mientras yo hablaba. Y si algo no funcionaba, lo arreglaba en vivo, con una broma, con un exceso, con mi presencia ocupándolo todo.
Ejercicio 1 · Novela: el protagonista que no puede salir de escena
Escribí una novela narrada por un protagonista que jamás abandona el centro del relato. No hay capítulos sin él, no hay hechos que no pasen por su cuerpo, su mirada o su voz. Incluso cuando otros actúan, lo hacen bajo su influencia.
La tensión narrativa no surge solo de lo que ocurre, sino del desgaste de estar siempre “en escena”. ¿Qué pasa cuando el protagonista quiere desaparecer pero la historia no se lo permite? La novela debe explorar el costo de ser protagonista permanente: el cansancio, el narcisismo, la culpa, el miedo a dejar de importar.
Ejercicio 2 · Crónica ficcional + espectáculo
Escribí un texto híbrido entre crónica y show, donde el narrador protagonista relata un evento real o ficticio que él mismo conduce. El texto debe alternar observación y acción: mientras cuenta lo que sucede, lo está produciendo.
Jugá con la idea de que narrar es intervenir. El protagonista manipula tiempos, emociones, climas. Puede exagerar, improvisar, corregirse. El lector debe sentir que sin esa voz el evento no existiría. La crónica se convierte así en una puesta en escena escrita.
Ejercicio 3 · Ensayo narrativo sobre el ego
Construí un texto inclasificable entre ensayo personal, autobiografía exagerada y ficción, donde el narrador protagonista reflexiona sobre su propia centralidad.
No se trata de justificarse sino de exhibirse: analizar cómo ocupa el espacio, cómo necesita ser mirado, cómo transforma todo en relato propio. El “yo” piensa mientras actúa, se observa mientras habla. El texto debe incomodar y seducir a la vez, dejando abierta la pregunta: ¿el protagonista narra porque vive o vive porque narra?
Cuando quieras, decime el número siguiente y el autor o figura a emular. Seguimos.
Perfecto. Amplío los tres ejercicios para que funcionen como disparadores reales de escritura, no como consignas rígidas. La idea es que inviten, seduzcan y habiliten riesgo.
Ejercicio 1 · Novela en primera persona (el “yo” como campo de batalla)
Este ejercicio propone escribir una novela entera sostenida por una voz en primera persona, pero no una voz estable ni confiable. El “yo” no es solo quien cuenta: es el problema central del relato.
El narrador no sabe del todo quién es, o lo sabe de más y se contradice. Recuerda mal, exagera, se corrige, se ríe de sí mismo, se defiende. A veces confiesa, a veces actúa. La novela avanza no tanto por los hechos externos, sino por la manera en que el narrador se explica, se justifica o se inventa.
Pensá la primera persona como un escenario: cada capítulo es una nueva versión de sí mismo. La trama puede ser mínima; lo esencial es cómo ese “yo” se construye, se rompe y se recompone al narrar.
Ejercicio 2 · Monólogo escénico + autobiografía ficcional
Este ejercicio cruza teatro y relato autobiográfico. El texto debe poder leerse como si fuera un monólogo dicho en voz alta frente a un público, pero también como una confesión íntima escrita a solas.
El narrador habla desde un “yo” muy presente, corporal, exagerado, que se dirige a alguien (un público, un interlocutor imaginario, el lector), pero al mismo tiempo se desnuda sin querer.
La clave está en la tensión: lo que se muestra y lo que se escapa. El humor, la exageración o la teatralidad funcionan como defensa. Debajo, late algo vulnerable. No hace falta que haya una historia lineal: basta con una situación de enunciación fuerte (estar sobre un escenario, en una espera, en una despedida) y dejar que el “yo” hable hasta traicionarse.
Ejercicio 3 · Diario emocional + manifiesto personal
Este ejercicio propone escribir una serie de textos breves (entradas de diario, fragmentos fechados o no) donde la primera persona oscile entre la intimidad y la proclamación.
Cada entrada nace de una emoción concreta —miedo, deseo, vergüenza, orgullo, cansancio— pero se expande hacia una idea más amplia: cómo vivir, cómo amar, cómo resistir, cómo nombrarse.
El “yo” escribe para entenderse, pero también para afirmarse frente al mundo. Hay frases frágiles y otras rotundas. Algunas entradas parecen susurradas; otras, gritadas. El conjunto forma una identidad en proceso: no un retrato fijo, sino un movimiento constante entre duda y afirmación.
Si querés, seguimos con la técnica 6 del listado y el autor que elijas.
Vamos construyendo esto como un manual vivo de escritura.
Técnica 5 · Narrador en primera persona — Lizy Tagliani
Fragmento
Yo me acuerdo de todo, incluso de lo que nunca pasó. Yo fui esa que entró pidiendo permiso y salió cantando, la que aprendió a caerse con gracia porque pararse recto era imposible. Yo hablo porque si no hablo me borro, y bastante me borraron ya. Yo me cuento para existir, me exagero para no desaparecer, me río para que no me lloren. Yo digo “yo” como quien clava una bandera en el medio del living y declara territorio propio. Si miento, es por amor. Si digo la verdad, es por cansancio.
Ejercicios
1. Novela
Escribí una novela completa en primera persona donde el narrador se construya a sí mismo mientras narra. La identidad no está dada de antemano: se va armando con recuerdos, chistes, exageraciones y contradicciones. El “yo” debe ser el verdadero conflicto de la historia.
2. Género híbrido (monólogo escénico + autobiografía ficcional)
Redactá un texto que pueda leerse tanto como relato íntimo como número teatral. El narrador se dirige a un público imaginario, pero lo que cuenta es profundamente personal. La primera persona debe ser una máscara que, al hablar, se resquebraja.
3. Género híbrido (diario emocional + manifiesto)
Construí una serie de entradas breves donde el “yo” reflexiona sobre su lugar en el mundo. Cada entrada oscila entre confesión vulnerable y declaración de principios. La voz debe ser excesiva, afectiva y frontal.
Técnica 4 · Narración testimonial — Cervantes
Fragmento
Yo vi, y por eso doy fe. No lo supe por rumores ni por libros mal copiados: estuve allí cuando el polvo nublaba el juicio y el hambre afinaba el ingenio. Lo que cuento no busca gloria ni perdón; apenas ordena lo sucedido para que no se pierda del todo. Vi hombres quebrarse por una palabra y levantarse por una promesa mínima. Vi la miseria enseñar más que cualquier cátedra. Si exagero, es porque la memoria también sangra; si callo algo, es porque no todo testimonio soporta decirse entero. Pero juro que lo esencial ocurrió así como lo dejo escrito.
Ejercicios
1. Novela
Escribí una novela testimonial narrada por alguien que “estuvo ahí”. No debe ser héroe ni protagonista central, sino testigo lateral de un acontecimiento mayor (una guerra, una crisis social, una caída política). La fuerza del texto debe estar en la credibilidad de la voz, no en la espectacularidad de los hechos.
2. Género híbrido (crónica + ficción)
Redactá una crónica donde el narrador asegura decir la verdad, pero deja entrever fisuras: olvidos, dudas, contradicciones. La tensión debe surgir entre lo que se afirma como real y lo que se filtra como invención involuntaria.
3. Género híbrido (declaración judicial + relato literario)
Construí un texto que imite una declaración formal (ante un juez, una comisión, una autoridad), pero que poco a poco derive en relato íntimo. El testimonio debe transformarse en confesión sin abandonar del todo su tono factual.
Técnica 3 · Narración ficcionalizada — Narciso
Fragmento
No fui siempre el que se inclina sobre el agua. Antes fui pasos, senderos, cuerpos ajenos que me nombraban. Dicen que morí por amor propio, pero eso es una simplificación vulgar. Lo cierto es que el lago me contó una historia mejor que la mía: me devolvió un rostro ordenado, sin fisuras, sin pasado. Yo me dejé convencer. Cada reflejo corregía mis errores, cada ondulación reescribía lo que había sido. No narré mi vida tal como ocurrió, sino como podía soportarla. Así inventé una versión habitable de mí mismo. No mentí: ficcionalicé para existir.
Ejercicios
1. Novela
Escribí una novela donde el narrador cuenta su vida, pero cada recuerdo está claramente embellecido, corregido o estilizado. Los hechos “reales” deben aparecer deformados por el deseo, el orgullo o la vergüenza. La clave no es descubrir la verdad, sino mostrar por qué el narrador necesita esa versión.
2. Género híbrido (mito + autobiografía contemporánea)
Reescribí un mito clásico como si fuera una autobiografía actual. Conservá el núcleo mítico, pero trasladalo a una experiencia cotidiana (redes sociales, trabajo, familia). La ficcionalización debe ser el puente entre lo antiguo y lo íntimo.
3. Género híbrido (memorias falsas + reflexión estética)
Redactá memorias de un personaje que admite estar inventando partes de su vida. Intercalá escenas narrativas con breves reflexiones sobre el derecho a ficcionalizar la propia historia. El texto debe oscilar entre relato y conciencia del artificio.
Técnica 2 · Narración autobiográfica — Morticia Addams
Fragmento
Recuerdo mi infancia como se recuerdan los jardines nocturnos: con afecto y una leve amenaza. Yo era una niña aplicada en el arte de observar cómo se marchitan las cosas bellas. Mi madre me enseñó a distinguir el perfume de las rosas del olor exacto de su final. Crecí entre silencios educados, cenas largas y una certeza precoz: nada es más personal que la manera en que uno cuenta su propia sombra. Cuando hablo de mí, no exagero ni miento; simplemente elijo qué oscuridad iluminar. Mi vida, narrada por otros, sería una rareza. Narrada por mí, es apenas un ejercicio de sinceridad elegante.
Ejercicios
1. Novela
Escribí una novela autobiográfica ficticia donde el narrador se describe a sí mismo con absoluta naturalidad, aunque su mundo sea extraño, marginal o inquietante. El desafío no es lo que ocurre, sino el tono con que se recuerda. Todo debe parecer lógico para quien narra. La novela debe avanzar como una memoria íntima que no pide disculpas.
2. Género híbrido (autobiografía + gótico doméstico)
Redactá una autobiografía breve centrada solo en espacios: casas, habitaciones, patios, objetos heredados. Cada lugar debe contar algo de quien sos. El yo aparece indirectamente, como una presencia que se filtra en la descripción.
3. Género híbrido (diario íntimo + ensayo poético)
Escribí entradas de un diario donde el narrador reflexiona sobre por qué decide contarse a sí mismo. Alterná recuerdos concretos con pensamientos abstractos sobre identidad, memoria y estilo. La autobiografía debe sentirse como un acto estético, no confesional.
Técnica 1 · Narración — Homero
Fragmento
Canta, memoria, el día en que el hombre de pasos largos volvió del polvo y del salitre. Había visto arder ciudades, había dormido con la espada bajo el sueño, había aprendido que el mar no responde. Caminó entre los suyos como quien regresa de otro cuerpo: reconocía los nombres, no los rostros; la casa, no el tiempo. Cada gesto era una prueba. Cada palabra, un combate. Así avanzó, narrando sin saberlo, porque vivir era ya contar: enlazar causas y consecuencias, hacer del miedo un camino, del recuerdo una brújula. Y mientras el fuego del hogar se encendía, el relato ordenaba lo disperso y daba forma a la experiencia, como si el mundo necesitara ser dicho para existir.
Ejercicios
1. Novela
Imaginá una novela donde el argumento no avance por acciones espectaculares sino por relatos de lo vivido. El protagonista vuelve de algo irrepetible (una guerra, una migración, una caída personal) y cada capítulo narra un episodio pasado que explica una decisión presente. La narración no es adorno: es el motor que organiza el mundo. Pensá la novela como un largo regreso contado paso a paso.
2. Género híbrido (crónica + mito)
Escribí una crónica contemporánea (barrio, trabajo, familia) narrada como si fuera un mito antiguo. No exageres los hechos: exaltá la cadena narrativa que los une. Lo cotidiano debe adquirir sentido épico solo por cómo es contado.
3. Género híbrido (poema narrativo + ensayo íntimo)
Construí un texto en versos libres que narre una experiencia personal, interrumpido por breves reflexiones en prosa sobre por qué necesitás contarla. Que el texto muestre que narrar no es recordar: es ordenar la vida para poder seguir.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario