Narración · Sigmund Freud (emulación)
Relatar no es simplemente ordenar hechos, sino permitir que lo ocurrido regrese transformado. Cuando evoco aquel episodio de mi infancia —el miedo sin rostro, la puerta entreabierta, el silencio demasiado largo— comprendo que no narro lo que fue, sino lo que mi mente necesita que haya sido. La narración surge allí donde la memoria vacila y el deseo interviene para completar lo incompleto. Cada recuerdo es una escena reconstruida: desplazada, condensada, disfrazada por imágenes que protegen y, al mismo tiempo, revelan.
Mientras escribo, noto que los hechos se acomodan como sueños diurnos: lo insignificante adquiere una gravedad inesperada; lo insoportable se vuelve anecdótico. Narrar es negociar con lo reprimido. El relato avanza no por fidelidad a la verdad histórica, sino por obediencia a una verdad más íntima, menos visible. El narrador cree dominar la historia, pero es la historia la que encuentra el modo de decirse a través de él.
Así, toda narración es un síntoma elegante: una forma aceptable de repetir lo que insiste. Contar no libera del pasado; lo reinscribe. Y sin embargo, al ponerlo en palabras, algo se desplaza. No sanamos porque narramos, narramos porque buscamos, sin saberlo, una forma de alivio.
Ejercicio 1 — Novela: narrar como síntoma
Te propongo escribir una novela donde el argumento no avance por acciones externas, sino por recuerdos narrados.
El protagonista intenta contar un episodio aparentemente banal de su vida. Sin embargo, cada vez que lo narra, el hecho cambia: aparecen nuevos detalles, otros se borran, algunos regresan deformados.
La novela debe construirse como una serie de versiones del mismo acontecimiento. El lector, poco a poco, comprende que lo importante no es “qué pasó”, sino por qué necesita ser contado una y otra vez.
Pensá la narración como una terapia involuntaria: el relato avanza porque algo no logra cerrarse.
Ejercicio 2 — Cuento psicológico
Escribí un cuento en el que un narrador relata un hecho del pasado con absoluta seguridad.
A mitad del texto, pequeñas fisuras comienzan a aparecer: contradicciones, olvidos, frases que se corrigen solas.
Sin explicitarlo, dejá que el lector advierta que el narrador se está protegiendo de una verdad incómoda.
El cierre del cuento no debe revelar el hecho oculto, sino mostrar el mecanismo narrativo que lo encubre.
La tensión no está en la acción, sino en la forma de contarla.
Ejercicio 3 — Ensayo narrativo o relato híbrido
Redactá un texto a medio camino entre ensayo y narración.
El narrador reflexiona sobre qué significa contar una historia, mientras al mismo tiempo cuenta la suya.
Cada reflexión debe surgir de una escena narrada, como si pensar y contar fueran inseparables.
El desafío es que el texto funcione en ambos niveles: como historia personal y como pensamiento sobre la narración misma.
👉 En este ejercicio, narrar no es informar: es interpretarse.
Cuando quieras, indicame la siguiente técnica y el autor. Seguimos con este nivel de profundidad.
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