Principio constructivo
El principio constructivo es la estructura organizadora que rige un texto y determina la forma en que sus elementos se articulan para producir sentido. No es el argumento, ni el tema, ni el contenido anecdótico: es la lógica interna que ordena la disposición de la materia narrativa. En otras palabras, es la arquitectura invisible que sostiene el edificio del relato. Todo texto, consciente o no, responde a un principio constructivo; incluso el aparente caos posee una regla que organiza su fragmentación.
En el marco de este manual, el principio constructivo permite comprender cómo interactúan el narrador, el tiempo verbal, el punto de vista, el manejo de la información y la estructura temporal. Por ejemplo, un relato que comienza por el desenlace y luego reconstruye los hechos adopta un principio retrospectivo; uno que vuelve constantemente a la misma escena desde perspectivas distintas trabaja sobre un principio circular o polifónico. Del mismo modo, una bitácora de viaje se organiza cronológicamente, mientras que un texto policial con testigo en primera persona puede estructurarse sobre la dosificación del dato y la sospecha.
El principio constructivo define también el grado de saber del narrador. Una tercera persona omnisciente organiza el mundo desde una conciencia total; una tercera objetiva restringe la información a lo observable; una primera persona limita la experiencia al campo de su subjetividad. Cada elección implica una forma distinta de relación con el lector y una distribución específica del poder narrativo.
Además, el principio constructivo regula el ritmo y la tensión. Decidir narrar en presente intensifica la inmediatez; en pasado, introduce distancia reflexiva; en futuro, proyecta expectativa o fatalidad. La inclusión de flashbacks, anticipaciones, múltiples voces o doble discurso (lo que se dice frente a lo que se piensa) modifica el equilibrio interno del texto y genera capas de sentido.
Comprender el principio constructivo implica reconocer que la forma no es un adorno sino una toma de posición estética y conceptual. La organización de un relato revela una mirada sobre el mundo. Elegir una estructura es decidir cómo se experimenta el tiempo, cómo se distribuye la verdad y cómo se construye la realidad narrativa. Por eso, antes de escribir, no basta con saber qué historia se contará: es necesario definir bajo qué principio constructivo esa historia alcanzará coherencia, intensidad y profundidad.
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