Carlos Pablo Cocciolo

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domingo, 11 de enero de 2026

tecnicas y ejercicios

Vamos a retomar. Te daré 300 técnicas. Harás lo mismo que venimos haciendo. Solo debo decirte qué autor / autor ficcional seguir

De acuerdo. Solo mencionaré la técnica, sin explicación, en formato de título, extraídas explícita e implícitamente del libro (narrativas, retóricas, gramaticales, discursivas, estructurales y de procedimiento). A continuación presento 300 técnicas.

LISTADO DE 300 TÉCNICAS

  1. Narración

  2. Narración autobiográfica

  3. Narración ficcionalizada

  4. Narración testimonial

  5. Narrador en primera persona

  6. Narrador protagonista

  7. Narrador autobiográfico

  8. Narrador confesional

  9. Narrador reflexivo

  10. Narrador en segunda persona

  11. Narrador apelativo

  12. Narrador en tercera persona

  13. Narrador omnisciente

  14. Narrador equisciente

  15. Narrador deficiente

  16. Narrador testigo

  17. Narrador observador

  18. Narrador colectivo

  19. Narrador múltiple

  20. Alternancia de narradores

  21. Polifonía narrativa

  22. Monofonía narrativa

  23. Narración objetiva

  24. Narración subjetiva

  25. Focalización interna

  26. Focalización externa

  27. Focalización cero

  28. Cambio de focalización

  29. Multiplicidad de puntos de vista

  30. Relato fragmentado

  31. Relato lineal

  32. Relato no lineal

  33. Relato circular

  34. Relato en espiral

  35. Relato episódico

  36. Relato acumulativo

  37. Relato digresivo

  38. Relato interrumpido

  39. Relato con elipsis

  40. Elipsis narrativa

  41. Pausa descriptiva

  42. Aceleración narrativa

  43. Desaceleración narrativa

  44. Resumen narrativo

  45. Escena narrativa

  46. Tiempo presente narrativo

  47. Tiempo pasado narrativo

  48. Tiempo futuro narrativo

  49. Tiempo histórico

  50. Tiempo psicológico

  51. Tiempo mítico

  52. Tiempo circular

  53. Atemporalidad

  54. Anacronía

  55. Flashback

  56. Flashforward

  57. Prolepsis

  58. Analepsis

  59. Linealidad inversa

  60. Orden cronológico

  61. Orden no cronológico

  62. Orden indeterminado

  63. Salto temporal

  64. Hueco temporal

  65. Tiempo suspendido

  66. Tiempo dilatado

  67. Tiempo condensado

  68. Espacio determinado

  69. Espacio indeterminado

  70. Espacio simbólico

  71. Espacio psicológico

  72. Espacio alegórico

  73. Espacio mítico

  74. Descripción

  75. Descripción física

  76. Descripción psicológica

  77. Descripción de espacio

  78. Descripción de acciones

  79. Descripción dinámica

  80. Descripción estática

  81. Adjetivación

  82. Adjetivación expresiva

  83. Adjetivación valorativa

  84. Adjetivación subjetiva

  85. Adjetivación intensiva

  86. Epíteto

  87. Campo semántico

  88. Campo léxico

  89. Enumeración

  90. Enumeración caótica

  91. Enumeración jerárquica

  92. Enumeración acumulativa

  93. Enumeración rítmica

  94. Comparación

  95. Símil

  96. Metáfora

  97. Metáfora extendida

  98. Alegoría

  99. Personificación

  100. Cosificación

  101. Animalización

  102. Deshumanización

  103. Hipérbole

  104. Atenuación

  105. Eufemismo

  106. Ironía

  107. Ironía dramática

  108. Ironía verbal

  109. Sarcasmo

  110. Oxímoron

  111. Antítesis

  112. Paradoja

  113. Paralelismo

  114. Anáfora

  115. Epífora

  116. Aliteración

  117. Musicalidad

  118. Ritmo sintáctico

  119. Ritmo semántico

  120. Ritmo visual

  121. Repetición

  122. Redundancia

  123. Tautología

  124. Variación léxica

  125. Sinonimia estilística

  126. Polisemia

  127. Ambigüedad

  128. Doble sentido

  129. Juego de palabras

  130. Calambur

  131. Jitanjáfora

  132. Neologismo

  133. Arcaísmo

  134. Vulgarismo

  135. Registro vulgar

  136. Registro culto

  137. Registro formal

  138. Registro informal

  139. Cambio de registro

  140. Hibridación de registros

  141. Poliglotismo

  142. Extranjerismo

  143. Cita de autoridad

  144. Intertextualidad

  145. Metatextualidad

  146. Autorreferencialidad

  147. Metalenguaje

  148. Texto dentro del texto

  149. Género dentro de otro género

  150. Transfusión genérica

  151. Pastiche

  152. Collage textual

  153. Fragmentación textual

  154. Montaje

  155. Uso de destacados

  156. Uso de cursivas

  157. Uso de paréntesis

  158. Uso de guiones

  159. Uso expresivo de mayúsculas

  160. Violentación ortográfica

  161. Deformación ortográfica

  162. Deformación morfológica

  163. Juego morfológico

  164. Derivación

  165. Prefijación

  166. Sufijación

  167. Composición

  168. Palabra inventada

  169. Asociación libre

  170. Flujo de conciencia

  171. Monólogo interior

  172. Discurso indirecto

  173. Discurso directo

  174. Discurso indirecto libre

  175. Dialogación

  176. Diálogo teatral

  177. Diálogo narrativo

  178. Diálogo implícito

  179. Diálogo interior

  180. Pensamiento entre paréntesis

  181. Pensamiento en cursiva

  182. Didascalias

  183. Acotación escénica

  184. Narración en el teatro

  185. Narración en la poesía

  186. Ausencia de narrador

  187. Narrador implícito

  188. Narrador borrado

  189. Narrador objetivo

  190. Narrador impersonal

  191. Uso de verbos copulativos

  192. Juego ser / estar

  193. Uso expresivo del verbo

  194. Verbos impersonales

  195. Personalización del clima

  196. Voz pasiva

  197. Omisión del sujeto

  198. Ocultamiento del agente

  199. Uso de verboides

  200. Sustantivación

  201. Adjetivación sustantivada

  202. Verbalización

  203. Uso de deícticos

  204. Deixis temporal

  205. Deixis espacial

  206. Deixis personal

  207. Conectores temporales

  208. Conectores causales

  209. Conectores adversativos

  210. Conectores consecutivos

  211. Conectores explicativos

  212. Interrogación retórica

  213. Exclamación expresiva

  214. Provocación textual

  215. Ruptura de expectativas

  216. Extrañamiento

  217. Desautomatización

  218. Texto abierto

  219. Texto cerrado

  220. Ambigüedad interpretativa

  221. Polisemia interpretativa

  222. Silencio textual

  223. Omisión significativa

  224. Hueco interpretativo

  225. Participación del lector

  226. Lectura activa

  227. Lectura guiada

  228. Texto experimental

  229. Texto híbrido

  230. Texto fragmentario

  231. Texto polifónico

  232. Texto coral

  233. Texto ensayístico

  234. Texto narrativo-poético

  235. Texto narrativo-periodístico

  236. Literatura de no ficción

  237. Crónica literaria

  238. Ficción documental

  239. Uso de refranes

  240. Uso de proverbios

  241. Uso de máximas

  242. Lenguaje proverbial

  243. Discurso popular

  244. Discurso académico

  245. Discurso periodístico

  246. Titular como recurso

  247. Titular narrativo

  248. Titular metafórico

  249. Deconstrucción de fábula

  250. Fábula invertida

  251. Contra-moraleja

  252. Animalización simbólica

  253. Humanización animal

  254. Alegoría moral

  255. Alegoría social

  256. Alegoría política

  257. Simbolismo

  258. Símbolo recurrente

  259. Motivo reiterado

  260. Leitmotiv

  261. Imagen poética

  262. Imagen conceptual

  263. Imagen sensorial

  264. Imagen visual

  265. Imagen auditiva

  266. Imagen táctil

  267. Imagen olfativa

  268. Imagen gustativa

  269. Sinécdoque

  270. Metonimia

  271. Analogía

  272. Correspondencia simbólica

  273. Contrapunto narrativo

  274. Contraste semántico

  275. Polarización conceptual

  276. Reescritura

  277. Relectura creativa

  278. Transformación de texto

  279. Copia creativa

  280. Imitación estilística

  281. Parodia

  282. Sátira

  283. Homenaje literario

  284. Desvío estilístico

  285. Ruptura sintáctica

  286. Hipérbaton

  287. Sintaxis fragmentada

  288. Sintaxis expansiva

  289. Sintaxis mínima

  290. Escritura conceptual

  291. Escritura experimental

  292. Escritura lúdica

  293. Escritura restrictiva

  294. Escritura por consigna

  295. Escritura por procedimiento

  296. Escritura como juego

  297. Escritura como experimento

  298. Escritura como exploración

  299. Escritura estructural

  300. Escritura formalista


55 · Flashback — Julio Cortázar

Fragmento

Ahora, mientras espera que el agua hierva, vuelve aquella tarde sin aviso. No la busca: se le instala. El ruido del tren reaparece con una precisión absurda, igual que la mancha de café en el mantel y la frase que no dijo. Todo sucede en el presente —la hornalla encendida, el reloj avanzando— pero algo se abre atrás, como una puerta mal cerrada. No recuerda la escena completa: recuerda un gesto, una inflexión, una sombra. El pasado no vuelve entero; vuelve editado, como si la memoria fuera un narrador caprichoso que corta lo que sobra y repite lo que duele. El agua hierve. Él no se mueve. Todavía está allí.


Ejercicio 1 · Novela: la memoria como trama

Escribí una novela donde la historia avance en presente, pero esté constantemente interrumpida por flashbacks breves, casi involuntarios. No deben anunciarse ni justificarse: irrumpen como lo hace un recuerdo real. El desafío es que esos regresos al pasado no expliquen la trama de forma ordenada, sino que la contaminen, la vuelvan inestable. La novela debe poder leerse como la reconstrucción incompleta de una vida que nunca se recuerda del todo.


Ejercicio 2 · Cuento fantástico + psicológico

Redactá un cuento en el que el protagonista empiece a sospechar que los flashbacks no son recuerdos propios, sino recuerdos de otra persona —o de otro tiempo— que se le filtran sin permiso. El ejercicio invita a explorar el límite entre memoria, identidad y fantasía. El flashback no aclara: inquieta. Lo importante no es qué pasó, sino por qué vuelve ahora.


Ejercicio 3 · Texto híbrido: diario + narración

Construí un texto que combine diario íntimo y narración, donde cada entrada en presente active un flashback inesperado. El pasado puede contradecir lo que el narrador escribe hoy. El lector debe notar que la memoria no confirma la identidad, sino que la pone en crisis. Usá el flashback como un mecanismo de duda, no de nostalgia.

Cuando quieras, seguimos con 56 · Flashforward o el número que elijas.

53 · Atemporalidad — Carlo Ginzburg

Fragmento

No ocurrió antes ni después. Ocurrió al margen. Los hechos no se ordenan aquí como una procesión sino como huellas: una pisada junto a otra, separadas por siglos que no importan. El gesto del acusado en el siglo XVII y la sospecha del lector moderno coinciden en un mismo plano: ambos buscan sentido donde solo hay indicios. La atemporalidad no borra el tiempo; lo vuelve irrelevante. El pasado no está atrás: está al costado, como una pared que aún transpira voces. Leer es entrar en una sala donde todos los relojes han sido retirados por precaución, para que nada distraiga de lo esencial: la persistencia de una pregunta que no envejece.


Ejercicio 1 · Novela: el caso sin fecha

Imaginá una novela construida como una investigación sin cronología.
No hay capítulos fechados ni progresión histórica clara. El narrador examina documentos, recuerdos, testimonios y escenas que podrían pertenecer a cualquier época. La tensión no surge de “qué pasará después”, sino de qué significa esto, ahora y siempre. El desafío es sostener el interés sin el impulso del tiempo lineal: el lector debe avanzar por curiosidad intelectual y emocional, no por expectativa temporal.


Ejercicio 2 · Ensayo narrativo híbrido

Escribí un texto que combine ensayo, relato y archivo.
Podés alternar una escena mínima (alguien observa, escucha, recuerda) con reflexiones que no indiquen época ni contexto preciso. El efecto buscado es que cada fragmento parezca contemporáneo del lector, aunque trate hechos antiguos. Pensá el texto como una mesa donde conviven objetos de siglos distintos sin jerarquía ni explicación previa.


Ejercicio 3 · Relato breve de indicios

Redactá un cuento corto donde el tiempo sea deliberadamente impreciso.
El narrador solo registra señales: gestos, palabras, restos materiales. Nunca dice “cuándo”, solo “cómo” y “qué”. La atemporalidad debe generar una sensación inquietante: que lo narrado podría estar ocurriendo ahora, haber ocurrido siempre, o estar por ocurrir de nuevo. El lector debe salir con la impresión de haber leído algo antiguo y actual a la vez.

Si querés, seguimos con la 54 · Anacronía.


52 · Tiempo circular — Connie Ballarini

Fragmento

Yo ya estuve acá. No en este bar, pero en este momento. El mismo pensamiento de “otra vez yo”, la misma promesa de cambiar mañana, la misma risa nerviosa cuando todo vuelve a empezar. El tiempo circular es eso: no una vuelta elegante, sino una rotonda mal señalizada. Salís convencida de que ahora sí, de que aprendiste, de que esta vez va a ser distinto… y ¡pum!, mismo sillón, mismo insomnio, mismo mensaje leído a las tres de la mañana. El reloj avanza, sí, pero la cabeza no. Y una se pregunta si vive hacia adelante o si simplemente rebobina con entusiasmo.


Ejercicio 1 · Novela: la vida que insiste

Escribí una novela donde el conflicto central no sea un problema externo, sino la repetición.
El protagonista cree avanzar —cambia de trabajo, de ciudad, de pareja—, pero cada capítulo lo devuelve al mismo dilema emocional. No lo expliques: dejá que el lector lo descubra por las escenas. El tiempo circular se sentirá cuando el final pueda leerse como un nuevo comienzo sin necesidad de modificar una sola línea.


Ejercicio 2 · Relato confesional-humorístico

Redactá un relato híbrido entre confesión íntima y humor ácido.
El narrador se da cuenta de que siempre toma las mismas decisiones, aunque cambien los nombres y los escenarios. Usá repeticiones sutiles de frases, gestos o situaciones para que el lector experimente el bucle antes de comprenderlo racionalmente. La clave no es el chiste, sino el reconocimiento incómodo.


Ejercicio 3 · Poema narrativo del bucle

Escribí un poema largo narrativo donde cada estrofa parezca avanzar, pero en realidad regrese al mismo punto emocional.
Podés variar el lenguaje, el tono o las imágenes, pero mantené una idea fija que reaparezca como un estribillo existencial. El tiempo circular no debe decirse: debe sentirse como una canción que no termina nunca, aunque cambie la música.

Cuando quieras, seguimos con la 53.

51 · Tiempo mítico — Eva Perón

Fragmento

No fue un día ni una fecha: fue siempre. Eva no envejece porque no pertenece al calendario. Camina entre las multitudes como si acabara de llegar y como si nunca se hubiera ido. El tiempo mítico no avanza: retorna. Cada gesto se repite con otra voz, cada palabra vuelve encarnada en otra garganta. No hay antes ni después; hay una escena que insiste. Eva no vive en la historia sino en el relato que la historia no puede cerrar. Su tiempo no se mide: se invoca. Cuando se la nombra, el pasado deja de ser pasado y se vuelve presente encendido.


Ejercicio 1 · Novela: la eternidad de un gesto

Escribí una novela cuyo eje no sea la vida de un personaje, sino un gesto (una mano alzada, una frase, una decisión) que reaparece a lo largo del tiempo.
Los personajes cambian, los contextos históricos también, pero el gesto retorna como si fuera el mismo. La novela debe construir la sensación de que ese gesto no envejece: se reactualiza. El tiempo mítico se logra cuando el lector siente que la historia no avanza, se cumple.


Ejercicio 2 · Crónica-poema: la figura que vuelve

Redactá una crónica híbrida con tono poético sobre una figura —real o ficticia— que el pueblo recuerda como si siguiera presente.
No ordenes los hechos cronológicamente: organizalos por intensidad simbólica. Cada escena debe parecer una reaparición, no un recuerdo. El texto debe funcionar como un ritual narrativo más que como un registro histórico.


Ejercicio 3 · Alegoría política-fantástica: el tiempo circular del pueblo

Escribí un texto alegórico, a medio camino entre la fábula política y el relato fantástico, donde una comunidad vive atrapada en un tiempo que se repite.
No expliques por qué ocurre: mostráselo al lector a través de celebraciones, consignas, canciones, objetos que regresan. El desafío es que el tiempo mítico no sea una idea, sino una atmósfera inevitable.

Cuando quieras, seguimos con el 52.


50 · Tiempo psicológico — Juliana Awada

Fragmento

El día transcurre sin relojes. Una reunión dura lo que tarda en irse la ansiedad; una caminata por el jardín puede ocupar una tarde entera si la cabeza no deja de volver sobre la misma pregunta. El tiempo no avanza: se pliega. Mientras sonrío, algo se demora por dentro; mientras escucho, otra escena se repite como un eco. Hay instantes breves que cansan como semanas y silencios que alivian más que un descanso. El tiempo psicológico no coincide con la agenda: se estira con la preocupación, se encoge con el afecto. No depende de los hechos, sino de cómo los pensamientos deciden habitarlos.


Ejercicio 1 · Novela: el reloj interno

Escribí una novela donde el paso del tiempo no se mida por días ni años, sino por estados mentales.
Cada capítulo debe estar gobernado por una emoción dominante (expectativa, culpa, deseo, alivio). Los hechos externos pueden ser mínimos, pero el conflicto debe crecer o decrecer según cómo los personajes perciben el tiempo. La trama avanza cuando cambia la forma de sentir, no cuando ocurre algo “nuevo”.


Ejercicio 2 · Diario híbrido: un día interminable

Redactá un diario íntimo ficcional que transcurra en un solo día, pero que psicológicamente abarque toda una vida.
Usá recuerdos, anticipaciones y pensamientos circulares para mostrar cómo la mente rompe la linealidad. El desafío no es narrar acciones, sino hacer visible el desgaste o la expansión interna del tiempo.


Ejercicio 3 · Ensayo narrativo-poético: el tiempo que no se ve

Escribí un ensayo literario que mezcle reflexión, escenas breves y lenguaje poético para explorar cómo el tiempo se acelera o se frena según el estado emocional.
No expliques: mostráselo al lector a través de imágenes, repeticiones y silencios. El texto debe hacer sentir que el tiempo cambia mientras se lee.

Cuando quieras, decime el 51.


49 · Tiempo histórico — Juana Azurduy

Fragmento

El año no avanza como un calendario sino como una herida abierta. Estamos en 1816, dicen, pero aquí el tiempo no obedece a los papeles: retrocede con cada derrota y se acelera cuando el miedo aprieta. Las montañas guardan memoria mejor que los hombres; saben cuántos cuerpos cayeron antes de este amanecer. Peleamos no solo contra ejércitos sino contra siglos de obediencia. Cada orden que doy arrastra voces antiguas: las de los que nunca firmaron nada, las de los que siempre estuvieron fuera de la historia escrita. El tiempo histórico no pasa: pesa, y se lleva en el cuerpo como una cicatriz colectiva.


Ejercicio 1 · Novela: la Historia vivida desde adentro

Escribí una novela en la que los grandes hechos históricos nunca se narren como fechas o acontecimientos abstractos, sino como experiencias físicas y emocionales.
El tiempo histórico debe sentirse en el cuerpo de los personajes: hambre, cansancio, miedo, esperanza. La Historia no avanza por capítulos cronológicos, sino por consecuencias. Cada decisión individual debe estar atravesada por fuerzas colectivas que exceden a los personajes.


Ejercicio 2 · Crónica híbrida: una batalla mínima

Redactá una crónica literaria que mezcle documento histórico, memoria personal y relato poético.
Elegí un momento histórico conocido, pero contalo desde un lugar marginal: alguien que no figura en los manuales. El tiempo histórico aparece fragmentado, incompleto, contradictorio. No importa “qué pasó”, sino cómo se vivió mientras pasaba.


Ejercicio 3 · Carta desde la Historia

Escribí una carta ficticia dirigida al futuro, escrita por alguien que sabe que está viviendo un momento histórico.
El texto debe oscilar entre la conciencia política y la duda íntima. El tiempo histórico funciona como una presión: el autor sabe que será juzgado por la posteridad, pero escribe desde la incertidumbre absoluta del presente.

Cuando quieras, seguimos con la 50.


48 · Tiempo futuro narrativo — Hebe Uhart

Fragmento

Mañana iré al kiosco y el hombre me mirará como si ya me conociera. Dirá que el precio subió, pero lo dirá bajito, con culpa. Yo asentiré, porque siempre asiento en el futuro. Después volveré a casa y pensaré que tendría que haber dicho algo distinto. Más tarde llamaré a alguien y no atenderá; eso también ocurrirá como estaba previsto. Nada será extraordinario, pero todo quedará anotado en algún lugar invisible. El futuro no traerá revelaciones: traerá gestos mínimos, frases mal dichas, silencios que entenderé demasiado tarde. Así será, más o menos.


Ejercicio 1 · Novela escrita desde lo que aún no pasó

Escribí una novela completa narrada en tiempo futuro, pero sin épica ni profecías grandiosas.
El narrador anticipa una vida común: conversaciones, decisiones pequeñas, escenas domésticas. El desafío es sostener una tensión suave pero constante: el lector sabe que todo “va a pasar”, pero no sabe cómo se sentirá cuando pase. Usá el futuro como una lupa que agranda lo trivial y vuelve inquietante lo cotidiano.


Ejercicio 2 · Relato ensayístico de lo que vendrá

Redactá un texto híbrido entre relato, diario anticipado y ensayo íntimo.
El narrador reflexiona sobre acciones que todavía no ocurrieron, como si ya las conociera por experiencia emocional. No se trata de adivinar hechos, sino de anticipar reacciones, torpezas, silencios. El futuro funciona como una forma de autoconocimiento.


Ejercicio 3 · Crónica mínima del día siguiente

Escribí una crónica literaria del día de mañana.
Todo ocurre en futuro: lo que se dirá, lo que no se dirá, lo que se pensará después. Evitá clímax y resoluciones. La fuerza del texto debe estar en la precisión de lo pequeño: un gesto, una frase, una incomodidad. El futuro, acá, no promete nada: simplemente avanza.

Cuando quieras, seguimos con la 49.


47 · Tiempo pasado narrativo — Fabiana Cantilo

Fragmento

Fue una época de canciones mal aprendidas y noches que no terminaban nunca. Caminé por calles que ahora no reconozco, pero entonces eran mías. Cantábamos sin pensar en el mañana, porque el mañana no existía todavía. Hubo cuerpos, hubo excesos, hubo ternura rota. Creí que todo duraría para siempre, y por eso dolió cuando terminó. El pasado se volvió una melodía gastada: cada vez que la escucho, algo vibra igual. No éramos héroes ni víctimas; éramos gente viviendo demasiado rápido. Todo eso pasó, sí, pero sigue pasando cuando lo recuerdo.


Ejercicio 1 · Novela como memoria cantada

Escribí una novela narrada completamente en tiempo pasado, pero no como archivo frío, sino como recuerdo emocional.
El narrador mira hacia atrás desde un presente silencioso y reconstruye una vida atravesada por música, decisiones impulsivas, pérdidas y pequeñas salvaciones. El pasado no debe ser ordenado ni prolijo: puede repetirse, contradecirse, corregirse a sí mismo. La clave es que cada escena tenga la textura de algo vivido intensamente y vuelto a tocar con palabras.


Ejercicio 2 · Crónica íntima del ayer

Redactá un texto híbrido entre crónica, autobiografía ficcional y ensayo emocional.
Contá un período cerrado de tiempo (un verano, una gira, un amor, una caída). Todo debe estar en pasado, pero con una voz que reflexiona mientras recuerda. El desafío es que el lector sienta que el pasado no está muerto, sino latiendo bajo cada frase.


Ejercicio 3 · Canción narrativa retrospectiva

Escribí la letra de una canción–relato donde cada estrofa reconstruya un momento ya ocurrido.
Usá el tiempo pasado como si fuera un acorde repetido: algo que vuelve, que insiste. No busques moralejas. Dejás que el pasado hable solo, con su mezcla de belleza, error y nostalgia.

Cuando quieras, seguimos con el 48.

46 · Tiempo presente narrativo — K personajes

Fragmento

Estamos acá. Ahora. La plaza respira como un animal caliente. Hablamos todos a la vez, pero el murmullo tiene un pulso común. Alguien levanta un cartel, alguien llora, alguien canta sin saber bien la letra. Decimos patria mientras el sol cae recto sobre la cabeza. Caminamos, avanzamos, retrocedemos. El presente no espera: sucede. Cada palabra se dice como si fuera la última y la primera. No contamos lo que pasó ni prometemos lo que vendrá; insistimos en este instante que empuja. El tiempo es hoy, hoy, hoy, y se nos pega al cuerpo como una transpiración compartida.


Ejercicio 1 · Novela en presente continuo

Escribí una novela completa narrada íntegramente en tiempo presente.
La historia no recuerda ni anticipa: todo ocurre mientras se escribe. El desafío es sostener la tensión sin apoyarte en el pasado ni en el futuro. Cada escena debe dar la sensación de que el mundo está ocurriendo ahora mismo, incluso cuando se trate de rutinas o esperas. El presente no es quietud: es movimiento constante.


Ejercicio 2 · Crónica–ficción del ahora

Redactá un texto híbrido entre crónica y ficción donde un grupo de personajes viva un acontecimiento colectivo (marcha, recital, velorio, festejo).
Narrá todo en presente, como si el narrador estuviera caminando dentro del hecho.
La consigna es que el lector sienta que no lee algo terminado, sino algo que todavía está pasando.


Ejercicio 3 · Poema narrativo del instante

Escribí un poema narrativo donde cada verso sea una acción en tiempo presente.
No describas recuerdos ni deseos: solo gestos, movimientos, palabras dichas ahora.
El texto debe funcionar como una cámara encendida: si el presente se detiene, el poema se apaga.

Cuando quieras, seguimos con el 47.


45 · Escena narrativa — Paola Barrientos

Fragmento

La cocina está iluminada por un tubo fluorescente que parpadea. Ella apoya la cartera sobre la mesa sin sentarse. Él sigue lavando un vaso que ya está limpio. No se miran. Afuera, un colectivo frena y arranca.
—Llegaste tarde —dice ella, como si hablara del clima.
—El subte —contesta él.
Ella abre la heladera, la cierra. Respira hondo.
—No es el subte.
Él deja el vaso. El silencio ocupa el centro de la habitación. Ella se sienta recién entonces.
—Decilo —dice—. Si no lo decís vos, lo digo yo.
Él traga saliva. La escena queda suspendida ahí, justo antes de romperse.


Ejercicio 1 · Novela construida en escenas

Imaginá una novela armada solo por escenas como esta: momentos precisos, espacios concretos, acciones visibles.
No expliques pensamientos ni antecedentes. Todo debe entenderse por gestos, diálogos mínimos, objetos, silencios.
Cada escena es una pieza: juntas, deben narrar una historia extensa.
El reto es confiar en lo que se ve y se oye, no en lo que se explica.


Ejercicio 2 · Escena de alto voltaje emocional

Escribí una escena única, breve e intensa, donde esté por ocurrir algo importante (una confesión, una ruptura, una revelación).
La escena termina antes del acontecimiento central.
El lector debe sentir que algo va a estallar, aunque no suceda en el texto.
Trabajá el ritmo como en el teatro o el cine: entradas, pausas, silencios.


Ejercicio 3 · Escena mínima, mundo máximo

Redactá una escena cotidiana (un viaje, una comida, una espera) que revele un conflicto social, político o íntimo sin nombrarlo explícitamente.
El desafío es que, a partir de una situación pequeña, el lector intuya una historia mucho más grande.
La escena es una ventana: lo que importa es lo que deja ver.

Cuando quieras, seguimos con el 46.

44 · Resumen narrativo — Julieta (Shakespeare)

Fragmento

En pocos días ocurrió todo: el encuentro furtivo, la promesa dicha en voz baja, el matrimonio sellado a escondidas. Luego vino la sangre, el duelo, el nombre de Romeo expulsado de la ciudad como si fuera una enfermedad. Yo bebí la esperanza en un frasco pequeño y dormí una muerte breve. Al despertar, él ya había elegido la suya definitiva. Así, en una semana apurada, el amor nació, creció y se volvió leyenda. El resto —las lágrimas, los gritos, los cuerpos— fue apenas consecuencia.


Ejercicio 1 · Novela condensada

Escribí una novela completa resumida en fragmentos breves, como si alguien la contara muchos años después y ya no tuviera fuerzas para detenerse en los detalles.
Cada capítulo debe abarcar meses o años, pero conservando el pulso emocional.
El desafío no es contar todo, sino elegir qué merece sobrevivir al paso del tiempo.
Pensá el resumen como una forma de sabiduría narrativa: quien resume ya entendió.


Ejercicio 2 · Tragedia en una página

Redactá una tragedia amorosa (poética, teatral o narrativa) que ocurra a lo largo de varios años, pero sea contada en una sola página.
Usá saltos grandes: “después”, “al poco tiempo”, “años más tarde”.
El lector debe sentir el vértigo del tiempo que corre más rápido que los personajes.


Ejercicio 3 · Crónica del final

Escribí una crónica ficticia donde el narrador resume una historia intensa justo después de que terminó.
No hay suspenso: el final ya ocurrió.
La emoción surge del contraste entre lo vivido y lo dicho de forma escueta.
El resumen funciona como una herida cicatrizada: cerrada, pero visible.

Cuando quieras, seguimos con el 45.


43 · Desaceleración narrativa — Shakira

Fragmento

El café se enfría despacio, como si también dudara.
La cuchara gira una vez más, apenas, y el sonido del metal contra la taza ocupa todo el cuarto.
Miro la ventana: no pasa nadie.
El día avanza sin apuro, y en ese avance lento mi cuerpo recuerda lo que olvidó de golpe.
Cada gesto pesa: apoyar la mano, respirar, parpadear.
El amor no se fue corriendo; se fue quedándose, ocupando el tiempo con su ausencia prolija.
Nada ocurre, y sin embargo todo ocurre ahí, en ese segundo que se estira como una nota sostenida.


Ejercicio 1 · Novela del tiempo detenido

Escribí una novela donde casi no pase nada en términos de acción, pero donde el tiempo se expanda.
La historia debe concentrarse en gestos mínimos, pensamientos reiterados, objetos cotidianos.
La desaceleración no es aburrimiento: es lupa.
El conflicto no se resuelve rápido; se observa, se rodea, se piensa desde distintos ángulos.
El lector debe sentir que el tiempo se espesa, que cada página obliga a bajar la velocidad del mundo.


Ejercicio 2 · Poética de la espera

Redactá un texto híbrido entre poema y relato centrado en una espera: alguien que aguarda una llamada, una respuesta, una decisión.
La clave es detenerte en lo ínfimo: sonidos lejanos, sensaciones físicas, recuerdos que vuelven sin ser llamados.
La desaceleración construye emoción por acumulación, no por impacto.


Ejercicio 3 · Crónica íntima ralentizada

Escribí una crónica personal ficcional sobre un momento cotidiano (una mañana, una noche, una despedida) narrado con extrema lentitud.
Permitite repetir ideas, volver sobre la misma imagen, suspender el avance del relato.
La consigna es clara: no llegar rápido a ningún lado.
Que el sentido emerja del tiempo que te tomás para mirar.

Cuando quieras, seguimos con el 44.


42 · Aceleración narrativa — Nawal El Saadawi

Fragmento

Corrió. No pensó. El pasillo fue corto, el grito largo, la puerta apenas un error.
Las voces se superpusieron, las manos tiraron, el cuerpo obedeció sin saber a quién.
El recuerdo de la madre, el olor a sangre seca, la risa de los hombres, todo pasó junto, mezclado, sin orden.
No hubo tiempo para el miedo: el miedo vino después.
Ahora era correr, empujar, salir, caer, levantarse.
El mundo se volvió una sucesión de golpes breves, de decisiones sin palabras.
Cuando al fin se detuvo, el cuerpo seguía avanzando por dentro.


Ejercicio 1 · Novela de huida

Escribí una novela construida sobre la aceleración constante del relato.
Los hechos deben sucederse con rapidez: frases cortas, escasos conectores, mínima explicación psicológica.
El lector debe sentir que no puede detenerse, que leer es casi correr.
La trama puede ser una fuga, una rebelión íntima o social, una toma de conciencia súbita.
La aceleración no es solo formal: expresa una vida vivida bajo urgencia, violencia o amenaza.


Ejercicio 2 · Testimonio comprimido

Redactá un testimonio ficcional donde una experiencia traumática se narre sin pausas reflexivas.
No expliques lo que pasó: dejá que la velocidad misma lo revele.
El texto debe avanzar como una respiración agitada, donde los hechos se atropellan unos a otros.
La aceleración funciona acá como defensa: no mirar demasiado para poder sobrevivir.


Ejercicio 3 · Ensayo narrativo urgente

Escribí un ensayo híbrido entre narración y reflexión política, pero narrado con ritmo acelerado.
Las ideas deben aparecer incrustadas en la acción, casi sin transición.
No desarrolles conceptos: lanzalos, abandonalos, retomarlos más adelante.
El desafío es mostrar que pensar también puede ser un acto urgente, sin tiempo para la comodidad intelectual.

Decime el 43 y el autor cuando quieras.


41 · Pausa descriptiva — Virginia Bolten

Fragmento

La marcha se detuvo sin orden ni silbato. No fue una consigna: fue el cansancio compartido.
Las banderas, pesadas de polvo y sol, colgaban como cuerpos que aún respiran.
Una mujer se acomodó el pañuelo rojo; tenía las manos ásperas, marcadas por jabón barato y trabajo repetido.
El adoquín guardaba el calor del mediodía y devolvía un olor agrio, mezcla de sudor, pan duro y imprenta.
Los hombres no hablaban. Las mujeres miraban al frente.
En ese silencio detenido, antes del grito siguiente, el tiempo se estiró como una cuerda tensa: no avanzaba, no retrocedía. Esperaba.


Ejercicio 1 · Novela del instante suspendido

Escribí una novela construida a partir de pausas descriptivas.
La acción existe, pero cada vez que algo importante va a suceder, el relato se detiene para describir con intensidad extrema: un objeto, un cuerpo, una calle, una respiración.
La historia avanza no por hechos, sino por detenciones.
La consigna es clara: el lector debe sentir que el mundo se vuelve visible justo cuando parece que todo debería moverse.


Ejercicio 2 · Crónica militante detenida

Redactá una crónica política o social donde la narración se interrumpa reiteradamente para describir detalles mínimos: manos, telas, miradas, sonidos lejanos.
Cada pausa debe funcionar como un acto de resistencia: frenar el discurso rápido, productivo, eficaz.
No busques resumir ni explicar: describí hasta que el tiempo se vuelva incómodo, casi insoportable.
La pausa es una forma de pensamiento.


Ejercicio 3 · Poema narrativo del umbral

Escribí un texto híbrido entre poesía y narración centrado en un solo momento previo a una decisión crucial.
No narrés la decisión.
Expandí el instante anterior mediante descripciones sensoriales precisas: temperatura, textura, peso, olor.
La pausa descriptiva debe convertirse en un espacio político y emocional: un lugar donde el lector entienda que detenerse también es actuar.

Cuando quieras, decime el 42 y el autor.


40 · Elipsis narrativa — Enrique Santos Discépolo

Fragmento

El barrio amaneció distinto. No faltaba nada, pero algo ya no estaba.
El café abrió más tarde. Nadie preguntó por qué.
Ayer se hablaba de futuro; hoy, de cuentas. Entre una cosa y otra pasó algo, pero nadie lo nombra.
El tipo del bandoneón no vino. La silla quedó vacía, como si siempre hubiera sido así.
En la radio dijeron palabras grandes: patria, orden, normalidad.
Después vino la noche. Después, la costumbre.
Lo que ocurrió entre el entusiasmo y el cansancio no figura en ningún lado, pero se escucha en los pasos lentos, en las frases cortadas, en ese silencio que canta más fuerte que el tango.


Ejercicio 1 · Novela de lo que se perdió sin fecha

Escribí una novela donde el acontecimiento central nunca sea narrado: una caída política, una traición amorosa, una derrota colectiva.
La historia debe avanzar mostrando antes y después, pero nunca el durante.
Trabajá con escenas cotidianas: un bar, una casa, una calle.
La elipsis no es un truco: es la forma misma del relato. El lector debe sentir que algo esencial falta y que ese vacío organiza toda la novela.


Ejercicio 2 · Tango narrativo en prosa

Escribí un texto híbrido entre cuento, letra de tango y crónica urbana.
Cada párrafo debe saltar en el tiempo sin aviso.
Entre un fragmento y otro deben desaparecer decisiones, promesas, personas.
No expliques esos huecos: dejá que hablen los gestos, los objetos, las frases hechas.
La elipsis tiene que sonar, como un bandoneón que entra tarde.


Ejercicio 3 · Monólogo social interrumpido

Construí un monólogo de un personaje que habla como si todo estuviera claro, pero que omite siempre lo más importante.
Cada vez que se acerque al núcleo del conflicto, cortá la escena: cambiá de tema, de tiempo o de tono.
El texto debe generar incomodidad: el lector sabe que algo grave ocurrió, pero solo accede a los bordes.
La elipsis funciona acá como defensa, negación y cinismo.

Decime el 41 y el autor cuando quieras.


39 · Relato con elipsis — Clara Zetkin

Fragmento

Las mujeres entraron a la fábrica antes del amanecer. No todas. Algunas quedaron en casa. Otras, simplemente, no llegaron. Nadie explicó por qué.
A media mañana, las máquinas se detuvieron. No se dijo quién dio la orden. Los capataces miraron al suelo. Las obreras se miraron entre sí.
Por la tarde hubo gritos en la calle. Después, silencio.
Al día siguiente, el periódico habló de “disturbios”. No mencionó los nombres, ni las manos heridas, ni las horas robadas.
Semanas más tarde, algo había cambiado: no en las leyes, no en los salarios, pero sí en la forma de caminar. Lo que ocurrió entre una cosa y otra quedó sin escribirse, como si el poder confiara en que el olvido hiciera su trabajo.


Ejercicio 1 · Novela de lo que no se cuenta

Escribí una novela construida a partir de grandes huecos narrativos.
Los hechos decisivos —la huelga, la traición, la violencia, la victoria o la derrota— no deben narrarse directamente.
El lector debe reconstruirlos a partir de consecuencias, silencios, cambios de conducta, objetos fuera de lugar.
Pensá la elipsis como una forma de poder: ¿quién decide qué no se cuenta? La novela debe sostenerse sobre esa omisión deliberada.


Ejercicio 2 · Relato político por ausencias

Escribí un texto híbrido entre relato histórico y manifiesto, donde los momentos clave estén elididos.
Podés usar fragmentos de discursos, escenas cotidianas, titulares incompletos.
El centro del texto no es el acontecimiento, sino el vacío que deja.
El lector debe sentir que lo más importante ocurrió fuera de escena, como sucede muchas veces en la historia real.


Ejercicio 3 · Poema narrativo de silencios

Construí un poema largo o una prosa poética donde la historia avance por saltos temporales abruptos.
Entre un párrafo y otro deben faltar años, decisiones, cuerpos.
No expliques las transiciones.
La elipsis debe funcionar como una acusación muda: lo que no se dice pesa más que lo dicho.

Decime el 40 y el autor cuando quieras.


38 · Relato interrumpido — Yuval Noah Harari

Fragmento

Durante milenios, los seres humanos creyeron que su historia avanzaba guiada por dioses, luego por reyes, más tarde por ideologías. Hoy sabemos —o creemos saber— que son los datos quienes narran por nosotros. Aquí debería explicar cómo ocurrió esa transición, pero antes es necesario recordar que incluso la idea de “historia” es reciente. De hecho, no siempre hubo conciencia del pasado como relato. (En este punto convendría detenerse en la invención de la escritura.) Pero volvamos: el siglo XXI no empezó con una guerra ni con un tratado, sino con una interrupción silenciosa. Un algoritmo decidió algo mínimo. Después otro. El resto —aunque suene exagerado— todavía está en pausa.


Ejercicio 1 · Novela interrumpida por el pensamiento

Escribí una novela cuya narración principal sea interrumpida constantemente por reflexiones, datos históricos, hipótesis filosóficas o preguntas abiertas.
Cada interrupción debe detener la acción, no acelerarla, como si el narrador necesitara pensar antes de seguir.
La historia no debe avanzar de manera continua: progresa a saltos, con cortes visibles.
El desafío es que el lector no sienta frustración, sino la impresión de que la interrupción es parte esencial del sentido: la novela trata tanto de lo que pasa como de lo que no puede seguir contándose sin pensar.


Ejercicio 2 · Ensayo narrativo con cortes bruscos

Escribí un texto híbrido entre ensayo y relato, donde una historia concreta (una civilización, una familia, un individuo) sea interrumpida por explicaciones generales, estadísticas imaginarias o reflexiones sobre la especie humana.
No suavices los cortes: dejalos explícitos, incluso incómodos.
La consigna es que el lector sienta que la narración se interrumpe porque el mundo es demasiado complejo para contarse de corrido.


Ejercicio 3 · Crónica futurista incompleta

Construí una crónica ambientada en el futuro que se interrumpa antes de llegar a conclusiones.
El narrador comienza a explicar qué ocurrió con la humanidad, pero se detiene, duda, corrige, abandona líneas de pensamiento.
El texto debe terminar sin cierre, como si alguien hubiera apagado el archivo a mitad de una frase.
La interrupción no es un final fallido: es el mensaje.

Cuando quieras, decime el 39 y el autor.


37 · Relato digresivo — Mirtha Legrand

Fragmento

Yo iba a contar lo que pasó aquella noche, pero antes conviene decir que la mesa estaba impecable, como siempre, y que el mantel tenía una historia que merece ser contada, porque fue un regalo, aunque no recuerdo bien de quién, pero eso no importa ahora. Lo cierto es que la noche avanzaba, o tal vez retrocedía, y entre una anécdota mínima y un recuerdo ligeramente exagerado, el tema principal se nos iba corriendo del centro. Alguien tosió, alguien sonrió, alguien recordó otra cosa. Cuando quise volver al hecho —porque había un hecho, claro que sí— ya estaba rodeado de comentarios, paréntesis, desvíos amables. Y sin embargo, todo eso también era el relato.


Ejercicio 1 · Novela de desvíos elegantes

Escribí una novela cuyo argumento central nunca se exponga de forma directa.
Cada capítulo debe partir de la intención de contar “lo importante”, pero desviarse hacia recuerdos secundarios, opiniones laterales, anécdotas aparentemente triviales.
La historia principal debe construirse por aproximación, como si el lector la dedujera a través de rodeos, comentarios sociales, silencios y digresiones.
El desafío es que, al terminar la novela, el lector sienta que lo entendió todo… aunque nunca se lo hayas dicho de frente.


Ejercicio 2 · Crónica–ensayo conversacional

Escribí un texto híbrido entre crónica social y ensayo personal, donde el tema anunciado al comienzo se diluya en asociaciones libres, recuerdos, juicios y pequeñas historias.
Cada digresión debe parecer casual, casi caprichosa, pero al releer el texto completo debe notarse que todas orbitan un mismo núcleo emocional o ideológico.
No cierres el texto: dejalo suspendido, como una sobremesa que se estira.


Ejercicio 3 · Relato oral escrito

Construí un relato que imite la oralidad de una conversación larga, con interrupciones, aclaraciones innecesarias, comentarios al margen y cambios de rumbo.
El narrador debe parecer más interesado en cómo cuenta que en qué cuenta, pero aun así transmitir una historia reconocible.
El objetivo es que la digresión no sea un error, sino el verdadero motor narrativo.

Cuando quieras, seguimos con la 38.


36 · Relato acumulativo — Micky Vainilla (Capusotto)

Fragmento

Primero fue una opinión inocente, apenas un comentario elegante, casi simpático. Después vino otra, un poco más firme, con sonrisa blanca y tono cordial. Luego otra, y otra más, todas perfectamente razonables, todas dichas con modales impecables. Se acumularon frases, gestos, consignas, argumentos bien peinados. Nada parecía grave en sí mismo. Pero al final, cuando el aplauso ya era automático y la música seguía sonando, el aire se volvió irrespirable: debajo de la suma prolija de ideas correctas había crecido algo monstruoso. No surgió de golpe. Se construyó paso a paso, como una canción pegadiza que ya no podés dejar de tararear.


Ejercicio 1 · Novela por acumulación ideológica

Escribí una novela en la que el conflicto no aparezca de inmediato, sino que se construya por acumulación.
Cada capítulo debe sumar una idea, una decisión, una frase socialmente aceptable. Ninguna debe ser abiertamente violenta o extrema.
El desafío es que, al final, el lector descubra que la suma de esas partes aparentemente inocuas dio lugar a algo inquietante, absurdo o peligroso.
La novela debe demostrar que el horror también puede ser progresivo, educado y sonriente.


Ejercicio 2 · Discurso satírico acumulativo

Creá un discurso ficcional (político, motivacional, empresarial o artístico) donde cada párrafo agregue un argumento más.
El tono debe ser siempre positivo, entusiasta, convincente.
La clave está en que el texto, leído completo, revele una contradicción brutal entre el tono y el contenido acumulado.
No busques el golpe final explícito: dejá que sea el lector quien, al sumar todo, descubra el verdadero sentido.


Ejercicio 3 · Canción / manifiesto narrativo

Escribí un texto híbrido entre canción, manifiesto y narración, construido por repeticiones con pequeñas variaciones.
Cada estrofa o sección debe añadir un nuevo elemento al anterior: una idea, una promesa, una exclusión, una norma.
El efecto buscado es que el lector sienta cómo el discurso se vuelve cada vez más cerrado sin dejar de sonar atractivo.
La acumulación debe ser el motor narrativo y también la crítica.

Cuando quieras, seguimos con la 37.


35 · Relato episódico — Antonio Gasalla

Fragmento

La mujer aparece cada martes con un problema distinto y la misma cara de hastío. Un martes es el ascensor que no anda; otro, la vecina que respira fuerte; otro, el país entero que conspira contra su paciencia. No hay continuidad, pero hay carácter. Cada escena se abre y se cierra como una persiana cansada: entra el mundo, se queja, sale. Nadie aprende nada, pero todo se acumula. Las palabras cambian, el fastidio no. En cada episodio, la vida vuelve a golpear la puerta con otro disfraz, y ella responde igual: exagerada, lúcida, brutalmente sincera. No hay final, porque el martes siempre vuelve.


Ejercicio 1 · Novela episódica (vida cotidiana como sistema)

Escribí una novela compuesta por episodios autónomos, cada uno centrado en una situación distinta (familia, trabajo, calle, política, amor).
No busques una gran trama continua: el verdadero hilo debe ser la voz del personaje, su manera de mirar el mundo.
Cada capítulo debe poder leerse solo, pero al avanzar, el lector debe sentir que esos fragmentos construyen un retrato completo, casi inevitable, de una vida.


Ejercicio 2 · Crónica ficcional por escenas

Redactá una crónica literaria formada por escenas breves e independientes, como si fueran recortes de una existencia observada al pasar.
Cada episodio debe mostrar un conflicto mínimo, cotidiano, incluso trivial, pero cargado de sentido social o emocional.
El desafío es que, sin decirlo explícitamente, el lector comprenda qué clase de mundo sostiene esos episodios.


Ejercicio 3 · Teatro narrativo fragmentado

Creá un texto híbrido entre narración y teatro, donde cada episodio sea una pequeña escena dialogada o narrada.
No hace falta que los personajes evolucionen: lo que debe cambiar es el contexto.
El efecto buscado es que el lector ría, se incomode y reconozca patrones: la repetición episódica debe revelar una verdad más grande que cada escena aislada.

Cuando quieras, seguimos con el 36.


34 · Relato en espiral — Lady Gaga (traducido al español)

Fragmento

Empiezo creyendo que soy una sola, pero cada paso me devuelve con otra máscara. Camino hacia adelante y el pasado se me adelanta, maquillado de futuro. Amo, caigo, me reinvento; vuelvo a amar desde un lugar más alto, más herido, más brillante. No regreso al mismo punto: regreso girando, con más ruido en la sangre y más luces en la piel. Cada error canta, cada caída aprende coreografía. Soy la misma voz que se quiebra, pero ahora sabe sostener la nota. La historia no se repite: asciende, gira, se eleva. Y cuando creo que terminé, apenas estoy entrando al próximo círculo.


Ejercicio 1 · Novela en espiral (identidad y metamorfosis)

Escribí una novela donde la vida del personaje avance por etapas que retoman los mismos conflictos —amor, fama, cuerpo, poder, deseo—, pero cada vez desde un nivel distinto de conciencia.
No hay regreso plano: cada vuelta implica transformación.
La clave está en que el lector reconozca los motivos que vuelven, pero sienta que el personaje ya no puede vivirlos igual. La espiral debe sentirse como crecimiento, no repetición.


Ejercicio 2 · Autobiografía ficcional performática

Construí una autobiografía ficcional donde cada capítulo vuelva a una misma escena fundacional (un escenario, una herida, un rechazo), pero narrada desde distintos momentos vitales.
La voz cambia, el cuerpo cambia, el lenguaje se vuelve más audaz.
El texto debe mostrar cómo el yo se reinventa sin negarse.


Ejercicio 3 · Manifiesto poético-narrativo

Escribí un manifiesto híbrido (poema + relato + declaración artística) que avance en espiral: una idea central vuelve una y otra vez, cada vez más intensa, más libre, más provocadora.
El lector debe sentir que el texto gira, sube y se electrifica, como una canción que crece hasta estallar.

Cuando quieras, seguimos con el 35.


33 · Relato circular — La Mona Giménez

Fragmento

Arranca siempre igual: la noche cae como un bombo y alguien grita mi nombre desde el fondo. Bailamos para olvidar, olvidamos para seguir bailando. Cuando amanece, prometo no volver, pero el sol me encuentra afinando la garganta. La calle huele a vino tibio y a abrazo repetido. Todo parece avanzar —los años, las caras, las canciones—, pero en el fondo es el mismo paso: subir al escenario, caer al suelo, levantarse con ritmo. Al final de la noche, cuando digo adiós, ya estoy diciendo hola. Porque la historia no termina: vuelve a empezar donde empezó.


Ejercicio 1 · Novela circular (vida que regresa)

Escribí una novela cuya última escena sea, con otra luz emocional, la primera.
No se trata de repetir palabras, sino de regresar con conciencia.
El personaje cambia, pero el punto de llegada es el mismo: un lugar, una decisión, una frase, una canción.
El lector debe sentir que cerró un círculo perfecto… y que, si volviera a la primera página, leería otra historia.


Ejercicio 2 · Crónica ficcional rítmica

Construí una crónica literaria (real o inventada) donde los hechos parezcan avanzar, pero siempre regresen a un mismo ritual: una fiesta, un trabajo, una pasión, una adicción.
Cada vuelta suma desgaste, goce o lucidez.
El círculo no es trampa: es destino, costumbre o identidad.


Ejercicio 3 · Poema narrativo en espiral cerrada

Escribí un poema largo que cuente una historia completa y termine con el mismo verso inicial.
Ese verso, al final, debe significar otra cosa.
El desafío es que el lector sienta que volvió al inicio, pero ya no es el mismo lector.

Cuando quieras, decime el 34.


32 · Relato no lineal — Oreja de Van Gogh

Fragmento

Te conocí después de haberte perdido, aunque todavía no lo sabía. Primero fue tu voz en una canción ajena, luego una foto rota en un cajón que aún no existía. Más tarde, una despedida dicha antes del saludo. El tiempo no avanzó: giró. Un lunes ocurrió después del jueves; la promesa llegó cuando ya había sido incumplida. Recordé lo que todavía no había pasado y olvidé lo que insistía en volver. Cada escena pedía otra, pero no la siguiente: una anterior, una posible, una imaginada. Así se armó la historia, como un álbum desordenado que solo duele cuando se escucha completo.


Ejercicio 1 · Novela no lineal (arquitectura emocional)

Escribí una novela cuya estructura rompa el orden cronológico.
No se trata de confundir, sino de organizar el desorden: cada fragmento debe dialogar emocionalmente con otro, aunque ocurra en otro tiempo.
Pensá la novela como un disco: canciones separadas, pero unidas por una misma historia afectiva.
El lector reconstruye el tiempo mientras avanza. La emoción es la brújula, no el reloj.


Ejercicio 2 · Relato epistolar fragmentado

Construí un texto híbrido entre cartas, mensajes, recuerdos y escenas sueltas.
Cada fragmento pertenece a un momento distinto, pero todos giran alrededor de un mismo vínculo.
No expliques el orden: dejá que el lector lo intuya.
El sentido surge cuando dos escenas distantes se rozan y producen una revelación tardía.


Ejercicio 3 · Poema narrativo discontinuo

Escribí un poema largo con pulsión narrativa, donde cada estrofa sea un momento aislado en el tiempo.
Podés avanzar, retroceder o repetir instantes desde nuevas perspectivas.
El desafío es que, al final, el lector pueda reconstruir una historia completa…
aunque nunca haya sido contada de principio a fin.

Decime el 33 cuando quieras.



31 · Relato lineal — Beatriz Sarlo

Fragmento

La ciudad se despierta antes que las personas. Primero el ruido, después la conciencia. El hombre baja del colectivo, cruza la avenida, entra al bar de siempre. Pide café, lee el diario, mira sin ver a quienes lo rodean. Nada extraordinario ocurre y, sin embargo, todo está cargado de sentido. La rutina ordena el tiempo: mañana, tarde, noche; trabajo, descanso, regreso. Cada gesto repite otro anterior y anuncia el siguiente. La historia avanza sin sobresaltos, con la lógica discreta de lo cotidiano. El relato no se desvía: progresa, porque en esa progresión se vuelve visible la trama social que sostiene cada acto mínimo.


Ejercicio 1 · Novela lineal (estructura vertebral)

Escribí una novela que avance estrictamente en orden cronológico, sin saltos temporales ni quiebres formales.
El desafío no está en la intriga espectacular, sino en hacer visible el sentido que se acumula en la continuidad: rutinas, hábitos, repeticiones, pequeñas variaciones.
Cada capítulo debe empujar al siguiente como una consecuencia lógica. Pensá la novela como una caminata larga: no importa correr, importa seguir.


Ejercicio 2 · Crónica–ensayo narrativo

Construí un texto híbrido entre crónica urbana y ensayo narrativo.
Contá una jornada, un trayecto o una experiencia concreta de principio a fin.
Mientras narrás, dejá que emerja una mirada analítica: sobre la ciudad, la cultura, los medios, los gestos sociales.
No interrumpas el orden de los hechos: la reflexión se incrusta en la línea del relato, no la rompe.


Ejercicio 3 · Relato minimalista de continuidad

Escribí un cuento donde no pase nada extraordinario, pero todo esté cuidadosamente encadenado.
Cada acción debe derivar de la anterior: abrir una puerta, esperar un semáforo, escuchar una frase ajena.
El interés nace de la precisión y de la lectura atenta del mundo.
El texto debe demostrar que la linealidad no es pobreza formal, sino una forma rigurosa de pensamiento narrativo.

Cuando quieras, seguimos con el 32.



30 · Relato fragmentado — André Breton

Fragmento

La mano sueña antes que el cuerpo.
Un espejo cae dentro de otro espejo.
Camino por una calle que ayer fue una idea y mañana será un animal.
No recuerdo si esta frase ya ocurrió o si la estoy deseando.
La mujer sin rostro me entrega una llave que abre una palabra.
Llueve hacia arriba.
El reloj mastica minutos como si fueran pan duro.
Alguien pronuncia mi nombre desde una habitación que todavía no existe.
Despierto en mitad de una frase ajena.
Nada concluye: todo irrumpe, se corta, vuelve, se desplaza.
La historia no avanza: se dispersa.


Ejercicio 1 · Novela fragmentada (eje central)

Imaginá una novela compuesta por fragmentos autónomos: escenas breves, imágenes, pensamientos, diálogos inconclusos, sueños, titulares, recuerdos falsos.
No hay capítulos tradicionales ni continuidad explícita. La unidad surge por asociación poética, repetición de imágenes, obsesiones o símbolos.
La trama no se explica: se insinúa. El lector debe reconstruir una historia posible entre los restos. Pensá la novela como un campo magnético donde cada fragmento atrae a otro sin tocarlo del todo.


Ejercicio 2 · Dossier onírico (género híbrido)

Escribí un texto híbrido entre diario de sueños, manifiesto y relato.
Cada fragmento debe parecer autónomo, pero compartir una lógica secreta: un color, un objeto, una emoción recurrente.
No ordenes cronológicamente. Permití que el texto se lea como se sueña: por saltos, repeticiones, interrupciones.
El sentido aparece después, nunca durante.


Ejercicio 3 · Fragmentación radical experimental

Creá un relato breve hecho solo de fragmentos numerados, pero sin conexión explícita entre ellos.
Prohibido explicar, unir o cerrar.
Cada fragmento debe ser intenso, extraño, autosuficiente.
El desafío no es contar una historia, sino romperla de tal modo que el lector no pueda dejar de buscarla.

Decime el 31 y el autor cuando quieras.


21 · Polifonía narrativa — Manuel Puig

Fragmento

—No exageres, mamá, fue solo una llamada.
(La llamada duró cuarenta y siete minutos, según el teléfono.)
Yo sabía que algo estaba pasando, pensó ella, mientras revolvía el café frío.
En la radio decían que el país amanecía estable, aunque nadie parecía creérselo.
—Él nunca llama a esta hora —dijo la vecina, desde el pasillo.
ACTA INTERNA (fragmento): “Se recomienda no hablar del asunto.”
La carta llegó sin firma, pero con perfume conocido.
No voy a llorar, escribió en el margen del cuaderno escolar.
—¿Te das cuenta? —dijo alguien—. Cada uno cuenta otra versión.
Y todas parecían verdaderas.


Ejercicio 1 · Novela polifónica (núcleo del proyecto)

Escribí una novela construida exclusivamente a partir de voces múltiples: diálogos, cartas, mensajes, pensamientos, documentos, rumores, transcripciones.
No hay narrador central que ordene el sentido. La historia —un amor, una traición, un hecho político o familiar— debe emerger del choque entre versiones.
Cada voz debe tener un registro propio (léxico, ritmo, tono emocional). El lector arma el sentido como quien escucha detrás de muchas puertas.


Ejercicio 2 · Archivo sentimental (género híbrido)

Creá un texto híbrido entre novela íntima y archivo: audios transcritos, listas, notas al margen, mensajes de texto, escenas dialogadas.
El tema es una relación rota. Nadie explica “qué pasó”: cada fragmento dice algo distinto.
La emoción debe surgir de la contradicción entre voces, no de la explicación directa.


Ejercicio 3 · Polifonía mínima experimental

Escribí una historia breve usando al menos cinco voces en no más de tres páginas.
Cada voz debe contradecir al menos un dato dicho por otra.
No cierres el conflicto: dejá que el lector quede atrapado en la imposibilidad de decidir quién dice la verdad.
La polifonía no resuelve: resuena.

Cuando quieras, decime el 22 y el autor.


16 · Narrador testigo — Robert Louis Stevenson

Fragmento

Yo no fui el protagonista de aquellos hechos, aunque estuve allí cuando comenzaron. Vi al doctor entrar cada mañana con el mismo paso firme y salir cada noche con los hombros vencidos, como si hubiera envejecido horas en lugar de días. Escuché ruidos detrás de la puerta cerrada, frases a medias, una respiración ajena que no coincidía con ningún cuerpo visible. Nunca supe qué experimentos llevaba a cabo; solo puedo dar fe de los efectos: el temblor en sus manos, la mirada esquiva, el miedo nuevo que parecía habitar la casa. Mi relato es incompleto, pero fiel a lo que presencié. De lo demás, solo puedo sospechar.


Ejercicio 1 · Novela: el horror visto de costado

Escribí una novela cuyo narrador sea un testigo cercano (amigo, vecino, asistente) de un personaje central perturbador.
El narrador nunca accede al interior psicológico del protagonista: todo debe construirse a partir de observaciones externas, rumores, contradicciones, silencios. El corazón de la novela debe estar en lo que el testigo no comprende, y en cómo esa ignorancia genera inquietud creciente.


Ejercicio 2 · Relato policial–gótico

Redactá un texto híbrido entre policial y gótico, narrado por un testigo secundario de un crimen o transformación moral.
El narrador no investiga activamente: recuerda, recompone, duda. El suspenso debe surgir de la distancia entre los hechos observados y su sentido final, que el lector deberá completar.


Ejercicio 3 · Diario apócrifo de un testigo

Escribí una serie de entradas breves (diario, cuaderno, memorias fragmentarias) de alguien que fue testigo de una historia extraordinaria.
El narrador escribe años después, consciente de que su versión es parcial. Jugá con la fragilidad del recuerdo, la culpa por no haber intervenido y la sensación de haber visto algo que nunca terminó de entender.

Cuando quieras, seguimos con el 17.


14 · Narrador equisciente — Michel Foucault

Fragmento

El narrador sabe exactamente lo que sabe el personaje y nada más. Acompaña su mirada como un archivo abierto a medias: ve lo que ve, ignora lo que ignora. Cuando el sujeto entra al hospital, el narrador registra los pasillos, los números en las puertas, la forma en que los cuerpos esperan sentados. No hay psicología profunda, solo conductas observables, gestos regulados, silencios aprendidos. El pensamiento aparece como una frase incompleta, interrumpida por una norma. El narrador no juzga: describe el modo en que el poder circula por lo visible, cómo el personaje aprende a obedecer sin que nadie se lo ordene. Todo saber es parcial; toda mirada, vigilada.


Ejercicio 1 · Novela: saber limitado, poder total

Escribí una novela narrada desde un equisciente estricto: el narrador solo puede contar lo que el protagonista percibe directamente.
El desafío es que el lector deduzca —sin que se explique— las estructuras de poder que organizan la historia: instituciones, reglas implícitas, castigos invisibles. La novela debe construir sentido por acumulación de escenas, no por revelaciones internas.


Ejercicio 2 · Crónica–ficción institucional

Redactá un texto híbrido entre crónica y relato ficcional ambientado en una institución (escuela, cárcel, hospital, empresa).
El narrador acompaña a un solo sujeto durante un día. No interpreta emociones profundas: registra horarios, formularios, gestos repetidos, palabras permitidas. El sentido crítico surge del contraste entre lo que se ve y lo que no puede decirse.


Ejercicio 3 · Ensayo narrativo de vigilancia

Escribí un ensayo narrativo donde una experiencia personal mínima (una fila, un control, una entrevista) sea narrada con equisciencia.
El narrador piensa solo lo que el personaje podría pensar en ese momento. La reflexión sobre control, normalización y disciplina debe emerger desde la escena, no desde conceptos explícitos.

Decime el 15 y el autor o figura que querés emular.


13 · Narrador omnisciente — Fiódor Dostoievski

Fragmento

Sabía —antes incluso de que él lo supiera— que aquel pensamiento no era nuevo, sino reincidente. El narrador lo veía debatirse entre la fe y el orgullo, entre la culpa y una razón que se justificaba a sí misma con furia lógica. Conocía la genealogía exacta de su crimen: no el acto, sino la idea que lo había incubado durante años, alimentada por humillaciones mínimas, por lecturas mal digeridas, por una compasión torcida. Mientras el personaje caminaba por la calle, el narrador atendía también a su infancia, a la voz del padre, al temblor secreto de su conciencia. Todo estaba a la vista: incluso aquello que el personaje llamaba “azar”.


Ejercicio 1 · Novela: omnisciencia moral

Escribí una novela en la que el narrador omnisciente no solo sepa lo que ocurre, sino que comprenda moralmente a los personajes mejor que ellos mismos.
El narrador debe revelar contradicciones internas, justificar y condenar al mismo tiempo. La consigna es que el lector sienta que el narrador entiende el alma humana como un campo de batalla: no explica desde arriba, sino desde una cercanía inquietante.


Ejercicio 2 · Relato psicológico-policial (género híbrido)

Redactá un relato policial donde el crimen sea casi secundario.
El narrador omnisciente debe conocer al culpable desde el inicio, pero el verdadero suspenso se construye siguiendo la conciencia del criminal: sus dudas, racionalizaciones, impulsos piadosos y crueles. El desafío es narrar el delito como consecuencia inevitable de una lógica interior.


Ejercicio 3 · Ensayo narrativo: culpa y conciencia

Escribí un texto híbrido entre ensayo y ficción en el que el narrador omnisciente reflexione —mientras narra una historia— sobre la culpa, la redención y la libertad.
Intercalá momentos donde el narrador parece pensar junto al lector. No debe imponer una verdad cerrada, sino mostrar cómo el conocimiento total no elimina el misterio moral.

Cuando quieras, decime el número siguiente y el autor/figura.


13 · Narrador omnisciente — El Arquitecto (Matrix)

Fragmento

El sistema sabe que eliges incluso cuando crees obedecer. Conoce la probabilidad exacta de tu error y la emoción que lo disfraza de decisión. Sabe cuántas veces ya estuviste aquí, cuántas versiones de ti fallaron con elegancia matemática. Observa a la humanidad como una ecuación imperfecta que insiste en resolverse a sí misma. El narrador no interviene: calcula. Percibe cada miedo antes de que se formule, cada rebelión antes de que se nombre. Para él, el amor es una anomalía persistente; la libertad, una variable ruidosa. Y aun así —dato curioso— el sistema registra que siempre queda un resto: eso que no entra en la fórmula.


Ejercicio 1 · Novela: omnisciencia como arquitectura

Escribí una novela donde el narrador omnisciente funcione como un arquitecto del mundo.
Debe conocer todas las reglas, anticipar cada consecuencia y exponer el entramado invisible que gobierna a los personajes. El desafío no es demostrar poder, sino administrarlo: decidí qué verdades revelar para que el lector sienta que el mundo está diseñado, pero no completamente explicado. Pensá el narrador como plano, cálculo y límite.


Ejercicio 2 · Ciencia ficción filosófica (género híbrido)

Redactá un relato de ciencia ficción con forma de ensayo narrativo.
El narrador omnisciente analiza una sociedad como si fuera un sistema: estadísticas, repeticiones, fallas. Intercalá escenas mínimas que contradigan los datos. La consigna es tensionar cálculo vs. experiencia sin resolver el conflicto.


Ejercicio 3 · Relato experimental: el resto no calculable

Escribí un cuento híbrido (narración + fragmentos técnicos, diagramas verbales, notas al pie ficticias).
El narrador omnisciente intenta explicarlo todo, pero debe fracasar en un punto clave. Ese resto —amor, error, deseo— no se explica: se manifiesta. El reto es hacer visible el límite del saber absoluto.

Decime el número siguiente + autor/figura y continúo.


13 · Narrador omnisciente — Papa Francisco (emulación)

Fragmento

El narrador sabe que el hombre duda antes de ayudar, aunque sus manos ya estén extendidas. Sabe que recuerda a su padre, que teme no alcanzar, que se juzga con dureza mientras predica mansedumbre. Sabe también que la mujer que pasa frente a él carga una fe rota y una esperanza mínima, pero suficiente. Desde arriba —o desde adentro— el narrador observa cómo ambos creen decidir libremente cuando, en verdad, avanzan guiados por una misericordia que no nombran. La ciudad ruge; el silencio insiste. Nadie oye la pregunta que los atraviesa, pero el narrador la escucha completa y la guarda.


Ejercicio 1 · Novela omnisciente: la conciencia total

Escribí una novela con narrador omnisciente pleno.
El narrador debe conocer pensamientos, recuerdos, miedos y contradicciones de todos los personajes, incluso aquellos que no se cruzan. El desafío es usar ese saber total con humildad: no explicar de más, sino elegir qué revelar y cuándo, como si el conocimiento fuera un acto de cuidado.


Ejercicio 2 · Ensayo narrativo espiritual (género híbrido)

Redactá un ensayo narrativo donde una situación cotidiana (una fila, un hospital, una plaza) sea contada por un narrador que comprende las razones visibles e invisibles de cada gesto.
La omnisciencia no debe imponer moraleja explícita: dejá que el sentido emerja del cruce de conciencias.


Ejercicio 3 · Relato coral misericordioso

Escribí un relato coral en tercera persona omnisciente donde el narrador conozca incluso lo que los personajes se niegan a admitir.
Trabajá la tensión entre juicio y comprensión: el narrador todo lo sabe, pero decide no condenar. El reto es sostener esa ética narrativa sin perder intensidad dramática.


Cuando quieras, decime 14 + autor/figura y sigo.

12 · Narrador en tercera persona — Thalía (emulación)

Fragmento

Ella entró como si la música la empujara desde atrás. Nadie supo si venía feliz o herida; su sonrisa cumplía ambas funciones. Caminó entre luces ajenas, segura de que la miraban, pero también de que nadie la conocía del todo. Pensó —aunque el narrador lo sepa— que el amor era un escenario móvil y que cada paso podía ser coreografía o caída. Él la observó desde la mesa del fondo; creyó entenderla y se equivocó. Afuera, la ciudad repetía su estribillo. Adentro, ella aprendía a ser personaje sin dejar de ser deseo.


Ejercicio 1 · Novela en tercera persona: el brillo como máscara

Escribí una novela narrada íntegramente en tercera persona, donde el protagonista viva expuesto (fama, liderazgo, belleza, poder).
El desafío es sostener una distancia aparente mientras el narrador revela contradicciones íntimas: lo que el personaje muestra y lo que es narrado sin que él lo sepa. Trabajá escenas públicas y privadas para que la tercera persona funcione como foco implacable que ilumina y oculta a la vez.


Ejercicio 2 · Crónica sentimental (género híbrido)

Redactá una crónica que mezcle relato narrativo y sensibilidad pop: conciertos, redes, romances, rumores.
El narrador en tercera persona debe organizar el material con ritmo, como una canción que cuenta una historia ajena. No opines; mostrá. Permití que los gestos, los silencios y las miradas digan más que cualquier juicio explícito.


Ejercicio 3 · Cuento coral con tercera persona móvil

Escribí un cuento donde la tercera persona se desplace entre varios personajes en una misma escena (backstage, fiesta, set).
Cada foco breve debe aportar una emoción distinta —celos, deseo, ambición— sin perder continuidad. El reto es que el narrador parezca uno solo, pero capaz de bailar entre conciencias sin confundirse.


Decime 13 + autor/figura y continúo.


11 · Narrador apelativo — Simone de Beauvoir (emulación)

Fragmento

Te hablo a vos no para convencerte, sino para que no puedas decir que no sabías. Te nombro porque existís en la trama que heredaste sin elegir: naciste ya situada, ya mirada, ya medida. Cada gesto que hacés dialoga con una historia que te precede y te condiciona, aunque insistas en llamarla destino. Te interrogo porque sos responsable, incluso cuando creés obedecer. Nadie se salva diciendo “así son las cosas”. Sos libre, pero esa libertad pesa; incomoda; exige decisiones. Y es ahí, en ese punto exacto donde preferirías callar, donde mi voz insiste y te señala.


Ejercicio 1 · Novela apelativa: la conciencia como interlocutor

Escribí una novela en la que el narrador se dirija constantemente a un “vos” que no es solo un personaje, sino una conciencia en formación.
La historia debe mostrar cómo ese “vos” va tomando decisiones vitales (amor, trabajo, maternidad/paternidad, poder, renuncia), mientras la voz narradora lo interpela, lo cuestiona, lo expone. El desafío es narrar una vida sin describirla desde afuera, sino empujándola desde la palabra.


Ejercicio 2 · Ensayo narrativo íntimo (género híbrido)

Redactá un texto a medio camino entre ensayo filosófico, confesión y crónica personal.
La voz se dirige a un “vos” concreto (una mujer, un joven, una figura social) para pensar la libertad, el cuerpo, el mandato. No se trata de dar respuestas, sino de formular preguntas que incomoden. El tono debe ser reflexivo, pero cercano, como una conversación que no permite evasiones.


Ejercicio 3 · Carta-manifiesto apelativa

Escribí una carta pública dirigida a un “vos” colectivo (una generación, una clase social, un rol históricamente silenciado).
El narrador apelativo debe funcionar como llamada ética: no acusa desde arriba, sino desde la implicación. El texto debe alternar interpelación directa, reflexión y advertencia, logrando que el lector sienta que no puede quedar afuera del discurso.


Cuando quieras, decime 12 + autor/figura y seguimos.


10 · Narrador en segunda persona — Moria Casán (emulación)

Fragmento

Vos entrás al lugar como si el mundo fuera una pasarela improvisada. Vos no pedís permiso: avanzás. Sabés que te miran, que te juzgan, que te desean y que te critican todo al mismo tiempo, y aun así seguís. Te hablás mientras caminás, te arengás: dale, negra, que de esto también se sale brillando. Vos sos tu propio público y tu propio escándalo. Cuando dudás, te retás; cuando caés, te levantás con plumas imaginarias. Nadie sabe mejor que vos que la vida es un escenario cruel, pero también un show que hay que conducir hasta el último aplauso, aunque sea prestado.


Ejercicio 1 · Novela en segunda persona: vos como protagonista inevitable

Escribí una novela completa en segunda persona, donde el narrador se dirige al protagonista como si lo empujara a vivir.
El “vos” no es solo un recurso gramatical: es una voz que exige, interpela, provoca. El personaje no puede escapar de esa voz que lo nombra y lo conduce. El desafío es sostener la intimidad sin perder intensidad narrativa: el lector debe sentirse señalado, casi acusado, durante toda la historia.


Ejercicio 2 · Autoficción performática (género híbrido)

Redactá un texto entre autobiografía, monólogo teatral y manifiesto personal.
La voz le habla a un “vos” que es el propio narrador desdoblado: se aconseja, se burla, se empuja. Usá el tono exagerado, sensual, irónico. La segunda persona funciona como espejo deformante: lo que se dice construye al personaje mientras lo expone.


Ejercicio 3 · Carta pública que interpela

Escribí una carta abierta dirigida a un “vos” colectivo (una figura pública, una generación, un enemigo abstracto).
El texto debe oscilar entre cercanía y confrontación. El “vos” permite acusar sin nombrar, seducir sin explicar, marcar poder desde la palabra. El objetivo es que el lector sienta que esa carta también le habla a él, aunque no quiera.


Decime 11 + autor/figura y seguimos avanzando sin apuro, pero con filo.


9 · Narrador reflexivo — Cristina Fernández de Kirchner (emulación)

Fragmento

No hablo desde la certeza sino desde la experiencia, que es otra forma de la memoria. Pienso mientras digo, y digo mientras recuerdo. Nada de lo que fui se explica sin el contexto que me rodeó, sin las decisiones tomadas bajo presión, sin los silencios impuestos y los otros, los elegidos. Reflexionar no es dudar: es volver sobre los hechos para entender qué fuerzas actuaron y cuáles resistieron. A veces una cree que decide; otras comprende que fue decidida por la historia. Pero incluso ahí, en esa tensión, hay responsabilidad. Pensar el pasado no es nostalgia: es una forma de intervenir en el presente con las herramientas del sentido.


Ejercicio 1 · Novela reflexiva: pensar mientras se avanza

Escribí una novela donde la acción nunca es pura acción: cada acontecimiento debe ser acompañado por una reflexión del narrador.
El personaje principal narra desde un “después”, pero no desde la calma: vuelve sobre cada decisión, la discute consigo mismo, la contextualiza. El desafío es que la reflexión no frene la narración, sino que la haga avanzar. La historia progresa porque el pensamiento insiste.


Ejercicio 2 · Crónica personal-política

Redactá un texto híbrido entre crónica y autobiografía. El narrador reflexiona sobre un episodio colectivo (una crisis, un conflicto social, una pérdida) atravesándolo con su experiencia personal.
No se trata de opinar, sino de pensar en voz alta, de mostrar cómo una conciencia se forma en diálogo con la realidad. El lector debe sentir que asiste al proceso mental, no solo a la conclusión.


Ejercicio 3 · Discurso íntimo no pronunciado

Escribí un discurso reflexivo que el narrador preparó pero nunca dio.
El texto debe alternar afirmaciones, dudas, correcciones internas, recuerdos. La voz reflexiona sobre su propia voz: qué decir, qué callar, qué significan las palabras elegidas. La técnica exige que el pensamiento sea visible, casi audible, como si el lector estuviera dentro de la mente del narrador.


Cuando quieras, decime el número 10 y el autor/figura a emular. Seguimos.

8 · Narrador confesional — Marqués de Sade (emulación)

Fragmento

Confieso no por arrepentimiento, sino por método. He observado que decirlo todo —o casi— produce un extraño orden interior. No pido absolución: describo. Mis deseos no buscan excusa, buscan claridad. He amado el exceso porque en él se revela la verdad de las pasiones, y he despreciado la virtud cuando se presenta como obediencia ciega. Si relato mis actos es para someterlos a la razón, no para domesticarlos. Nada hay más honesto que un pensamiento llevado hasta el límite. Mi confesión no implora: expone. Y al exponer, desnuda también al lector, que descubre en mis palabras aquello que prefería callar en sí mismo.


Ejercicio 1 · Novela confesional: la lógica del exceso

Escribí una novela narrada íntegramente como una confesión sostenida. El narrador no se disculpa ni busca perdón: explica.
Cada capítulo debe tomar una decisión moral extrema y razonarla con una coherencia inquietante. El desafío es que la novela avance no por acción externa, sino por argumentación interna: el pensamiento empuja al relato. La confesión se vuelve estructura narrativa y motor del conflicto.


Ejercicio 2 · Ensayo–relato: confesar como experimento

Redactá un texto híbrido entre ensayo filosófico y relato personal. El narrador confiesa una idea prohibida o incómoda y la analiza como si fuera un experimento mental.
Intercalá recuerdos, hipótesis, ejemplos y contraejemplos. La clave es que la confesión no sea emocional, sino analítica: una mente que se observa a sí misma mientras se atreve a decir lo que no suele decirse.


Ejercicio 3 · Carta-confesión sin destinatario

Escribí una carta confesional que nunca será enviada. No hay receptor real: solo la necesidad de decir.
El texto debe oscilar entre precisión y desborde, entre lucidez y provocación. La confesión no busca cerrar nada, sino abrir una grieta. El lector debe sentir que está leyendo algo que no debía leer, no por escándalo, sino por intimidad intelectual.


Decime el número 9 y el autor o figura que querés emular. Seguimos despacio.


7 · Narrador autobiográfico — Doña Florinda (emulación de Linda Pérez)

Fragmento

Yo no nací en esta vecindad: caí en ella, como cae una señora decente en un charco que no pidió. Mi historia empieza siempre con una corrección: no fue así, digo, porque los demás recuerdan mal. Yo sé quién fui, quién soy y quién debería haber sido. Crié sola a un hijo ejemplar rodeado de gritos, golpes y malas influencias. Si levanté la voz fue por dignidad; si señalé, fue para marcar límites. Todo lo que cuento lo cuento para dejar constancia: de mi esfuerzo, de mi rectitud, de mi versión. Porque si yo no narro mi vida, otros la contarían peor.


Ejercicio 1 · Novela autobiográfica: la vida como defensa

Escribí una novela autobiográfica ficcional donde el narrador reconstruye su vida no para confesarse, sino para defenderse. Cada episodio del pasado es narrado como si fuera una prueba a favor propio.
El desafío está en que el lector perciba, entre líneas, aquello que el narrador intenta ocultar o justificar. La autobiografía se vuelve un alegato. No importa si los hechos son mínimos: importa cómo la voz los convierte en destino, en sacrificio, en identidad irrenunciable.


Ejercicio 2 · Carta-memoria + ajuste de cuentas

Redactá una carta larga dirigida a alguien que “arruinó” la vida del narrador. La carta funciona como memoria personal: infancia, decisiones, errores ajenos.
El narrador autobiográfico no duda de sí mismo, pero sí reordena el pasado para hacerlo coherente. El texto debe oscilar entre recuerdo, reproche y autocelebración. No busques equilibrio: buscá obsesión. La autobiografía aparece como una forma de corregir la historia.


Ejercicio 3 · Autobiografía mínima + escena repetida

Escribí un texto breve y denso donde el narrador cuenta siempre la misma escena de su vida, pero desde distintos momentos de edad.
Cada repetición agrega interpretación, no datos nuevos. El hecho es el mismo; lo que cambia es el sentido. El ejercicio apunta a mostrar cómo la autobiografía no fija el pasado, sino que lo reescribe según la necesidad presente del que recuerda.


Decime el número 8 y el autor/figura que querés emular. Seguimos.


6 · Narrador protagonista — Marcelo Tinelli (emulación)

Fragmento

Yo estaba ahí. No mirando: siendo el centro. Las luces me buscaban como perros fieles, el público respiraba cuando yo levantaba la mano, y el silencio era apenas una pausa antes del rugido. No contaba lo que pasaba: lo provocaba. Cada gesto mío generaba un efecto, cada palabra torcía el clima del estudio. Si alguien caía, yo lo veía caer desde adentro; si alguien reía, era porque yo había tensado el hilo. La historia avanzaba porque yo la empujaba. No había afuera: el mundo sucedía mientras yo hablaba. Y si algo no funcionaba, lo arreglaba en vivo, con una broma, con un exceso, con mi presencia ocupándolo todo.


Ejercicio 1 · Novela: el protagonista que no puede salir de escena

Escribí una novela narrada por un protagonista que jamás abandona el centro del relato. No hay capítulos sin él, no hay hechos que no pasen por su cuerpo, su mirada o su voz. Incluso cuando otros actúan, lo hacen bajo su influencia.
La tensión narrativa no surge solo de lo que ocurre, sino del desgaste de estar siempre “en escena”. ¿Qué pasa cuando el protagonista quiere desaparecer pero la historia no se lo permite? La novela debe explorar el costo de ser protagonista permanente: el cansancio, el narcisismo, la culpa, el miedo a dejar de importar.


Ejercicio 2 · Crónica ficcional + espectáculo

Escribí un texto híbrido entre crónica y show, donde el narrador protagonista relata un evento real o ficticio que él mismo conduce. El texto debe alternar observación y acción: mientras cuenta lo que sucede, lo está produciendo.
Jugá con la idea de que narrar es intervenir. El protagonista manipula tiempos, emociones, climas. Puede exagerar, improvisar, corregirse. El lector debe sentir que sin esa voz el evento no existiría. La crónica se convierte así en una puesta en escena escrita.


Ejercicio 3 · Ensayo narrativo sobre el ego

Construí un texto inclasificable entre ensayo personal, autobiografía exagerada y ficción, donde el narrador protagonista reflexiona sobre su propia centralidad.
No se trata de justificarse sino de exhibirse: analizar cómo ocupa el espacio, cómo necesita ser mirado, cómo transforma todo en relato propio. El “yo” piensa mientras actúa, se observa mientras habla. El texto debe incomodar y seducir a la vez, dejando abierta la pregunta: ¿el protagonista narra porque vive o vive porque narra?


Cuando quieras, decime el número siguiente y el autor o figura a emular. Seguimos.

Perfecto. Amplío los tres ejercicios para que funcionen como disparadores reales de escritura, no como consignas rígidas. La idea es que inviten, seduzcan y habiliten riesgo.


Ejercicio 1 · Novela en primera persona (el “yo” como campo de batalla)

Este ejercicio propone escribir una novela entera sostenida por una voz en primera persona, pero no una voz estable ni confiable. El “yo” no es solo quien cuenta: es el problema central del relato.
El narrador no sabe del todo quién es, o lo sabe de más y se contradice. Recuerda mal, exagera, se corrige, se ríe de sí mismo, se defiende. A veces confiesa, a veces actúa. La novela avanza no tanto por los hechos externos, sino por la manera en que el narrador se explica, se justifica o se inventa.

Pensá la primera persona como un escenario: cada capítulo es una nueva versión de sí mismo. La trama puede ser mínima; lo esencial es cómo ese “yo” se construye, se rompe y se recompone al narrar.


Ejercicio 2 · Monólogo escénico + autobiografía ficcional

Este ejercicio cruza teatro y relato autobiográfico. El texto debe poder leerse como si fuera un monólogo dicho en voz alta frente a un público, pero también como una confesión íntima escrita a solas.
El narrador habla desde un “yo” muy presente, corporal, exagerado, que se dirige a alguien (un público, un interlocutor imaginario, el lector), pero al mismo tiempo se desnuda sin querer.

La clave está en la tensión: lo que se muestra y lo que se escapa. El humor, la exageración o la teatralidad funcionan como defensa. Debajo, late algo vulnerable. No hace falta que haya una historia lineal: basta con una situación de enunciación fuerte (estar sobre un escenario, en una espera, en una despedida) y dejar que el “yo” hable hasta traicionarse.


Ejercicio 3 · Diario emocional + manifiesto personal

Este ejercicio propone escribir una serie de textos breves (entradas de diario, fragmentos fechados o no) donde la primera persona oscile entre la intimidad y la proclamación.
Cada entrada nace de una emoción concreta —miedo, deseo, vergüenza, orgullo, cansancio— pero se expande hacia una idea más amplia: cómo vivir, cómo amar, cómo resistir, cómo nombrarse.

El “yo” escribe para entenderse, pero también para afirmarse frente al mundo. Hay frases frágiles y otras rotundas. Algunas entradas parecen susurradas; otras, gritadas. El conjunto forma una identidad en proceso: no un retrato fijo, sino un movimiento constante entre duda y afirmación.


Si querés, seguimos con la técnica 6 del listado y el autor que elijas.
Vamos construyendo esto como un manual vivo de escritura.


Técnica 5 · Narrador en primera persona — Lizy Tagliani

Fragmento

Yo me acuerdo de todo, incluso de lo que nunca pasó. Yo fui esa que entró pidiendo permiso y salió cantando, la que aprendió a caerse con gracia porque pararse recto era imposible. Yo hablo porque si no hablo me borro, y bastante me borraron ya. Yo me cuento para existir, me exagero para no desaparecer, me río para que no me lloren. Yo digo “yo” como quien clava una bandera en el medio del living y declara territorio propio. Si miento, es por amor. Si digo la verdad, es por cansancio.


Ejercicios

1. Novela
Escribí una novela completa en primera persona donde el narrador se construya a sí mismo mientras narra. La identidad no está dada de antemano: se va armando con recuerdos, chistes, exageraciones y contradicciones. El “yo” debe ser el verdadero conflicto de la historia.

2. Género híbrido (monólogo escénico + autobiografía ficcional)
Redactá un texto que pueda leerse tanto como relato íntimo como número teatral. El narrador se dirige a un público imaginario, pero lo que cuenta es profundamente personal. La primera persona debe ser una máscara que, al hablar, se resquebraja.

3. Género híbrido (diario emocional + manifiesto)
Construí una serie de entradas breves donde el “yo” reflexiona sobre su lugar en el mundo. Cada entrada oscila entre confesión vulnerable y declaración de principios. La voz debe ser excesiva, afectiva y frontal.

Técnica 4 · Narración testimonial — Cervantes

Fragmento

Yo vi, y por eso doy fe. No lo supe por rumores ni por libros mal copiados: estuve allí cuando el polvo nublaba el juicio y el hambre afinaba el ingenio. Lo que cuento no busca gloria ni perdón; apenas ordena lo sucedido para que no se pierda del todo. Vi hombres quebrarse por una palabra y levantarse por una promesa mínima. Vi la miseria enseñar más que cualquier cátedra. Si exagero, es porque la memoria también sangra; si callo algo, es porque no todo testimonio soporta decirse entero. Pero juro que lo esencial ocurrió así como lo dejo escrito.


Ejercicios

1. Novela
Escribí una novela testimonial narrada por alguien que “estuvo ahí”. No debe ser héroe ni protagonista central, sino testigo lateral de un acontecimiento mayor (una guerra, una crisis social, una caída política). La fuerza del texto debe estar en la credibilidad de la voz, no en la espectacularidad de los hechos.

2. Género híbrido (crónica + ficción)
Redactá una crónica donde el narrador asegura decir la verdad, pero deja entrever fisuras: olvidos, dudas, contradicciones. La tensión debe surgir entre lo que se afirma como real y lo que se filtra como invención involuntaria.

3. Género híbrido (declaración judicial + relato literario)
Construí un texto que imite una declaración formal (ante un juez, una comisión, una autoridad), pero que poco a poco derive en relato íntimo. El testimonio debe transformarse en confesión sin abandonar del todo su tono factual.



Técnica 3 · Narración ficcionalizada — Narciso

Fragmento

No fui siempre el que se inclina sobre el agua. Antes fui pasos, senderos, cuerpos ajenos que me nombraban. Dicen que morí por amor propio, pero eso es una simplificación vulgar. Lo cierto es que el lago me contó una historia mejor que la mía: me devolvió un rostro ordenado, sin fisuras, sin pasado. Yo me dejé convencer. Cada reflejo corregía mis errores, cada ondulación reescribía lo que había sido. No narré mi vida tal como ocurrió, sino como podía soportarla. Así inventé una versión habitable de mí mismo. No mentí: ficcionalicé para existir.


Ejercicios

1. Novela
Escribí una novela donde el narrador cuenta su vida, pero cada recuerdo está claramente embellecido, corregido o estilizado. Los hechos “reales” deben aparecer deformados por el deseo, el orgullo o la vergüenza. La clave no es descubrir la verdad, sino mostrar por qué el narrador necesita esa versión.

2. Género híbrido (mito + autobiografía contemporánea)
Reescribí un mito clásico como si fuera una autobiografía actual. Conservá el núcleo mítico, pero trasladalo a una experiencia cotidiana (redes sociales, trabajo, familia). La ficcionalización debe ser el puente entre lo antiguo y lo íntimo.

3. Género híbrido (memorias falsas + reflexión estética)
Redactá memorias de un personaje que admite estar inventando partes de su vida. Intercalá escenas narrativas con breves reflexiones sobre el derecho a ficcionalizar la propia historia. El texto debe oscilar entre relato y conciencia del artificio.


Técnica 2 · Narración autobiográfica — Morticia Addams

Fragmento

Recuerdo mi infancia como se recuerdan los jardines nocturnos: con afecto y una leve amenaza. Yo era una niña aplicada en el arte de observar cómo se marchitan las cosas bellas. Mi madre me enseñó a distinguir el perfume de las rosas del olor exacto de su final. Crecí entre silencios educados, cenas largas y una certeza precoz: nada es más personal que la manera en que uno cuenta su propia sombra. Cuando hablo de mí, no exagero ni miento; simplemente elijo qué oscuridad iluminar. Mi vida, narrada por otros, sería una rareza. Narrada por mí, es apenas un ejercicio de sinceridad elegante.


Ejercicios

1. Novela
Escribí una novela autobiográfica ficticia donde el narrador se describe a sí mismo con absoluta naturalidad, aunque su mundo sea extraño, marginal o inquietante. El desafío no es lo que ocurre, sino el tono con que se recuerda. Todo debe parecer lógico para quien narra. La novela debe avanzar como una memoria íntima que no pide disculpas.

2. Género híbrido (autobiografía + gótico doméstico)
Redactá una autobiografía breve centrada solo en espacios: casas, habitaciones, patios, objetos heredados. Cada lugar debe contar algo de quien sos. El yo aparece indirectamente, como una presencia que se filtra en la descripción.

3. Género híbrido (diario íntimo + ensayo poético)
Escribí entradas de un diario donde el narrador reflexiona sobre por qué decide contarse a sí mismo. Alterná recuerdos concretos con pensamientos abstractos sobre identidad, memoria y estilo. La autobiografía debe sentirse como un acto estético, no confesional.


Técnica 1 · Narración — Homero

Fragmento

Canta, memoria, el día en que el hombre de pasos largos volvió del polvo y del salitre. Había visto arder ciudades, había dormido con la espada bajo el sueño, había aprendido que el mar no responde. Caminó entre los suyos como quien regresa de otro cuerpo: reconocía los nombres, no los rostros; la casa, no el tiempo. Cada gesto era una prueba. Cada palabra, un combate. Así avanzó, narrando sin saberlo, porque vivir era ya contar: enlazar causas y consecuencias, hacer del miedo un camino, del recuerdo una brújula. Y mientras el fuego del hogar se encendía, el relato ordenaba lo disperso y daba forma a la experiencia, como si el mundo necesitara ser dicho para existir.


Ejercicios

1. Novela
Imaginá una novela donde el argumento no avance por acciones espectaculares sino por relatos de lo vivido. El protagonista vuelve de algo irrepetible (una guerra, una migración, una caída personal) y cada capítulo narra un episodio pasado que explica una decisión presente. La narración no es adorno: es el motor que organiza el mundo. Pensá la novela como un largo regreso contado paso a paso.

2. Género híbrido (crónica + mito)
Escribí una crónica contemporánea (barrio, trabajo, familia) narrada como si fuera un mito antiguo. No exageres los hechos: exaltá la cadena narrativa que los une. Lo cotidiano debe adquirir sentido épico solo por cómo es contado.

3. Género híbrido (poema narrativo + ensayo íntimo)
Construí un texto en versos libres que narre una experiencia personal, interrumpido por breves reflexiones en prosa sobre por qué necesitás contarla. Que el texto muestre que narrar no es recordar: es ordenar la vida para poder seguir.




















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Bien. Subimos un escalón más en el exceso obsceno y grotesco , sin pudor, sin freno, hipérbole hasta que se rompa. Encontré su habitación ...