ELLO, YO Y SÚPERYO
Una comedia dramática del inconsciente, la carne y las instituciones.
Versión reformulada — Parte I
### PRÓLOGO: EL TEATRO ESTÁ DENTRO
Oscuridad.
Se escucha un reloj. Después, una respiración. Después, varias respiraciones que no coinciden.
Una voz de locutor anuncia:
VOZ: Señoras y señores, buenas noches. Bienvenidos al teatro de la conciencia. La función ha comenzado hace aproximadamente cuarenta años. Ustedes llegaron tarde. No se preocupen. Nadie sabe cuándo empieza una vida. Nadie sabe cuándo termina. Se ruega mantener los pensamientos dentro del cráneo. No alimentar a los animales. No tocar las instalaciones eléctricas. No discutir con las autoridades. No desear fuera del horario permitido.
Una luz ilumina un escenario vacío.
Entra YO. Lleva ropa común. Tiene aspecto de empleado que acaba de salir del trabajo. Mira al público.
YO: ¿Ya empezó?
Silencio.
YO: Pregunto si ya empezó. Porque yo todavía no estoy preparado. Tengo que hacer unas cosas. Tengo que ir al supermercado, pagar unas cuentas, llamar a mi vieja, llevar el perro al veterinario. Tengo que trabajar mañana. Tengo que ser alguien.
Se escucha una carcajada.
Aparece ELLO. Vestido extravagantemente. Lleva una flor en la solapa, los zapatos de distinto color y una sonrisa que parece no pertenecerle.
ELLO: ¡Qué maravilla! ¡Qué maravilla de hombre! Una vida entera dedicada a preparar la vida.
YO: ¿Vos otra vez?
ELLO: Yo siempre.
YO: No te llamé.
ELLO: No hace falta. Soy anterior a las llamadas, a los teléfonos, a las madres que te dicen que no hagas ruido. Soy anterior al primer no. Al primer pantalón. Al primer documento. Al primer apellido.
YO: Tengo un nombre.
ELLO: Tenés varios.
YO: Tengo uno.
ELLO: Te pusieron uno.
YO: Me llamo YO.
ELLO: Qué nombre tan pretencioso. Un pronombre que se cree persona.
Aparece SUPERYÓ. Viste traje ejecutivo, saco oscuro, corbata impecable. Lleva una carpeta, un sello y un pequeño crucifijo colgado del cuello.
SUPERYÓ: Permiso. ¿Quién autorizó esta reunión?
ELLO: Llegó el dueño de la inmobiliaria.
SUPERYÓ: Buenas noches. Soy el responsable de que esto funcione.
ELLO: ¿Qué cosa?
SUPERYÓ: Todo.
ELLO: ¿Todo qué?
SUPERYÓ: Todo lo que corresponde.
YO: Por favor, no empiecen.
SUPERYÓ: Yo no empiezo. Yo continúo. Yo garantizo. Yo vigilo. Yo establezco los límites necesarios para que la convivencia sea posible.
ELLO: ¡Qué hermoso! ¡Qué hermoso! El reglamento hablando.
SUPERYÓ: Soy tu patrón.
YO: Ya sé.
SUPERYÓ: Soy tu padre.
YO: También.
SUPERYÓ: Soy tu padrón electoral, tu dios padre, tu ley, tu legislador, tu salario, tu deuda, tu culpa. Soy el que te dice que mañana tenés que levantarte temprano. Soy el que te recuerda que no podés hacer cualquier cosa.
ELLO: Y yo soy el que te recuerda que podés.
SUPERYÓ: Vos sos una desgracia.
ELLO: Vos sos una desgracia con recibo de sueldo.
YO: ¡Basta!
Pausa.
YO: Tengo una vida. Una vida mía. Nací para algo. Tengo una misión. Seré un hombre. Un hombre de bien. Seré buey de vivos y muertos, seré maravilla. Tendré mi esposa, mis hijos, mi perro, mi sueldo, mi aguinaldo, mis vacaciones en Mar del Plata. Mis infidelidades sin culpa. Mis secretos. Mi libertad.
ELLO: ¿Tu libertad?
YO: Sí.
ELLO: ¿La que viene con el recibo?
SUPERYÓ: La libertad tiene condiciones.
ELLO: La libertad tiene condiciones, dice. ¡La libertad condicional!
YO: No me jodan.
ELLO: Vos sos gay, hermano.
Silencio.
YO se queda inmóvil.
YO: No.
ELLO: ¿No qué?
YO: Esa no es mi identidad.
ELLO: ¿Y quién te la dio?
YO: La iglesia...
SUPERYÓ: (Interrumpiendo.) La iglesia no tiene nada que ver. La iglesia enseña el camino correcto.
ELLO: ¿Cuál de todos? ¿El de la derecha? ¿El de la izquierda? ¿El que conduce al cielo o el que pasa por la sacristía?
SUPERYÓ: ¡Silencio!
YO: A mí me prohibieron esa palabra. Me dijeron que estaba mal. Que no correspondía. Que había cosas que un hombre no debía hacer, ni pensar, ni decir.
ELLO: Y sin embargo las pensabas.
YO: No.
ELLO: Las soñabas.
YO: No.
ELLO: Las deseabas.
YO: ¡No!
ELLO: Entonces, ¿por qué gritás?
SUPERYÓ deja la carpeta sobre una silla. Se quita el saco. Cuando vuelve a hablar, lleva una camisa blanca y un pequeño cuello sacerdotal.
SUPERYÓ: Querido Ello, ya te imaginarás el horror que me provocan tus orgías continuas. No dejás valor ni baluarte sin contaminar. Sos mi perdición. No sé cómo camuflar mis ideas para que este pobre hombre las crea propias.
ELLO: ¿Pobre hombre? ¡Qué generoso! Lo fabricaste con tus prohibiciones y ahora te compadecés de tu producto.
SUPERYÓ: La moral es necesaria.
ELLO: La moral es un vestido. A veces queda grande. A veces aprieta. A veces se usa para tapar lo que se hace debajo.
YO: ¿Y yo dónde quedo?
ELLO: En el medio.
SUPERYÓ: En el medio de una obligación.
ELLO: En el medio de un deseo.
YO: ¡En el medio de ustedes!
ELLO: Exactamente.
SUPERYÓ: Eso se llama equilibrio.
ELLO: No. Eso se llama sándwich.
YO: Estoy cansado. No llego a los horarios. No llego a fin de mes. No llego a entenderme. Me dejé llevar por ambos, en un tire y afloje permanente. Quiero vivir. ¿Es mucho pedir?
ELLO: No.
SUPERYÓ: Depende.
YO: ¿Depende de qué?
SUPERYÓ: De las consecuencias.
ELLO: De las ganas.
YO: Siempre tienen una respuesta.
ELLO: Yo tengo todas las preguntas.
SUPERYÓ: Yo tengo todas las respuestas.
YO: Y yo no tengo nada.
ELLO: Tenés cuerpo.
SUPERYÓ: Tenés obligaciones.
YO: Tengo un cuerpo lleno de obligaciones.
ELLO: ¡Ahí está! ¡El cuerpo! ¡La propiedad privada más antigua! Un terreno cercado por la familia, alambrado por la escuela, bendecido por la iglesia, hipotecado por el trabajo y explotado por el deseo.
SUPERYÓ: No exageres.
ELLO: ¿Exagerar? Miralo. Tiene horarios para comer, horarios para dormir, horarios para defecar, horarios para amar, horarios para enfermarse. Hasta el placer tiene turno. Hasta la tristeza tiene que justificar su ausencia laboral.
YO: Basta. Quiero estar solo.
SUPERYÓ: Imposible.
ELLO: Imposible.
YO: ¿Por qué?
SUPERYÓ: Porque yo estoy dentro.
ELLO: Porque yo estoy debajo.
YO: ¿Debajo de qué?
ELLO: De todo. De la camisa, de la piel, de la palabra, de la palabra que no dijiste, de la que te prohibieron, de la que todavía no inventaste.
SUPERYÓ: No le hagas caso. Es una fuerza primitiva. No conoce la ley.
ELLO: La conozco perfectamente. La ley me necesita para existir. ¿Qué sería de la prohibición sin aquello que prohíbe?
Pausa.
YO: ¿Y si los echo?
SUPERYÓ: No podés.
ELLO: Ya lo intentaron.
YO: ¿Y si me voy?
SUPERYÓ: ¿Adónde?
ELLO: ¿A dónde se va uno de sí mismo?
YO camina hasta el borde del escenario. Mira al público.
YO: Me voy a independizar.
SUPERYÓ: ¿Con qué dinero?
ELLO: ¿Con qué cuerpo?
YO: Voy a anarquizarme. Voy a desobedecer. Voy a romper todo. Puedo vencerlos. Puedo...
Se detiene.
YO: Poder. ¿Qué significa poder? ¿Poder hacer? ¿Poder tener? ¿Poder sobre alguien? ¿Poder no poder?
ELLO: El poder también es un deseo.
SUPERYÓ: El poder también es una responsabilidad.
YO: ¿Y la libertad?
SUPERYÓ: Una responsabilidad.
ELLO: Un deseo.
YO: ¿Y la vida?
ELLO: Un accidente delicioso.
SUPERYÓ: Una obligación sagrada.
YO: ¿Y la muerte?
Silencio.
ELLO: Una puerta.
SUPERYÓ: Una prohibición.
YO: ¿Y yo?
ELLO: Una pregunta.
SUPERYÓ: Una respuesta pendiente.
YO: Estoy harto de ser una pregunta.
Se sienta. Se cubre la cara.
ELLO se acerca y le acaricia la cabeza.
ELLO: No sufras, mortal de tiempos frágiles. Te llevaré a la verdad. Mi camino es el deseo. Allí no hay dolor.
SUPERYÓ: Miente.
ELLO: O el dolor place a mis hermanos. La vida es la muerte.
YO: ¿Cómo es eso?
ELLO: Soy un canal de río, de aguas vivas, de muérdagos y astillas. Soy veneno, soy fármaco vencido. Soy germen y árbol. Soy la semilla antes de que la nombren. Soy lo que crece sin permiso.
SUPERYÓ: Sos una amenaza.
ELLO: Soy anterior a la amenaza.
YO: ¿Y vos podés morir?
SUPERYÓ: Por supuesto.
ELLO: No como vos.
SUPERYÓ: ¿Qué querés decir?
ELLO: Que cuando un hombre muere, ustedes dos se quedan discutiendo quién tuvo la culpa.
YO: ¿Entonces ustedes dependen de mí?
ELLO: En cierto modo.
SUPERYÓ: Yo soy la garantía de tu existencia.
ELLO: Yo soy el goce de tu existencia.
YO: Y yo soy el que paga las consecuencias.
SUPERYÓ se cambia de ropa. Ahora viste como un hombre de barrio, gorra, campera deportiva, zapatillas. Su voz conserva una extraña autoridad.
SUPERYÓ: Eso no está bien, Friend. Eso no está bien, capo. Eso no está bien, man. Eso no está bien, amigo. Eso no está bien, che.
YO: ¿Ahora hablás así?
SUPERYÓ: Me adapto. Soy muy eficaz. Puedo ser sacerdote, padre de familia, patrón, maestro, policía, psicólogo, vecino, influencer. Tengo muchos uniformes. Una sola función.
ELLO: ¡Qué fenómeno! ¡El camaleón de la conciencia!
SUPERYÓ: La conciencia tiene que actualizarse.
YO: ¿Y vos quién sos realmente?
SUPERYÓ: El que te dice que no.
ELLO: Y yo, el que te pregunta por qué no.
YO: Y yo...
Pausa larga.
YO: Yo soy el que escucha.
Un silencio. Se oye una gotera.
ELLO: ¿Escuchás?
YO: Sí.
SUPERYÓ: No hay nada.
ELLO: Siempre hay algo.
YO: Es agua.
SUPERYÓ: Es una pérdida.
ELLO: Es un río.
YO: Es una gotera.
ELLO: Es el inconsciente haciendo agua.
SUPERYÓ: Hay que llamar al plomero.
YO: (Ríe.) Ustedes son insoportables.
ELLO: Recién empezamos.
YO se levanta. Se acerca a una pared imaginaria. Apoya la mano.
YO: Tengo una casa tomada.
SUPERYÓ: ¿Qué?
YO: Una casa tomada. Una habitación que no puedo ocupar. Una parte de mí que no puedo visitar. Una puerta cerrada. Una raya que separa la conciencia de lo que no quiero saber.
ELLO: ¿Y quién puso la raya?
SUPERYÓ: Yo.
YO: ¿Vos?
SUPERYÓ: Alguien tenía que hacerlo.
ELLO: ¿Y quién te dio permiso?
SUPERYÓ: La autoridad.
ELLO: ¿Cuál?
SUPERYÓ: La anterior.
ELLO: ¿Y a esa?
SUPERYÓ: La anterior.
YO: ¿Y antes?
SUPERYÓ: La anterior.
ELLO: ¡La anterior! ¡La anterior! ¡La anterior! Una genealogía de mandatos. Un árbol de prohibiciones. Una familia de fantasmas que se reproduce por obediencia.
YO: ¿Dónde encontrar palabras?
ELLO: En la boca.
SUPERYÓ: En el diccionario.
YO: ¿Y si el diccionario miente?
ELLO: Entonces inventamos otro.
SUPERYÓ: Eso es inadmisible.
YO: ¿Y si la palabra no alcanza?
ELLO: La partimos.
YO: ¿Y si la parte tampoco alcanza?
ELLO: La volvemos a partir.
SUPERYÓ: ¡Basta de estructuras!
ELLO: Estructura, estruc-tura, es-truc-tura, es tu trucha, tu trampa, tu trono, tu tumba.
YO: ¿Qué es una palabra?
ELLO: Una cosa que se mueve.
SUPERYÓ: Una cosa que debe significar algo.
YO: ¿Y si significa otra cosa?
ELLO: Mejor.
SUPERYÓ: Peor.
YO: Palabruja.
La luz comienza a apagarse.
SUPERYÓ queda solo en el centro del escenario. Mira al público, se acomoda la corbata y sonríe.
SUPERYÓ: Mi trabajo siempre es eficaz.
Oscuridad.
Se escucha una voz desde algún lugar del escenario:
VOZ: ¿Eficaz para quién?
Fin del primer acto.
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### ACTO II: LA FÁBRICA DE LOS HOMBRES
O cómo se fabrica una conciencia y se vende por cuotas.
Personajes de este acto:
* YO.
* ELLO.
* SUPERYÓ.
* LA MADRE.
* EL PADRE.
* EL EMPLEADO.
* EL JEFE.
* LOS CUERVOS.
* LOS DUENDES.
Los personajes secundarios pueden ser interpretados por los mismos actores. Las transformaciones deben ser visibles. Nadie se cambia completamente de personaje: todos conservan algo del anterior.
### ESCENA 1. EL EMPLEADO
Se escucha una sirena de fábrica.
La habitación del acto anterior se transforma. Una mesa, tres sillas, una lámpara blanca, un reloj de pared. Sobre la mesa hay formularios, una calculadora, una taza de café y un expediente con el nombre de YO.
YO está sentado. Lleva una camisa blanca. Mira el reloj.
SUPERYÓ aparece con una carpeta.
SUPERYÓ: Llegaste tarde.
YO: Son las ocho.
SUPERYÓ: Exactamente. Tenías que estar a las siete y cincuenta y cinco.
YO: Son cinco minutos.
SUPERYÓ: Cinco minutos son cinco minutos.
ELLO: Y cinco minutos pueden ser una vida.
SUPERYÓ: No intervengas.
ELLO: Cinco minutos para un beso. Cinco minutos para una despedida. Cinco minutos para un orgasmo. Cinco minutos para que te atropelle un colectivo. Cinco minutos para que te digan que tu madre se murió.
SUPERYÓ: Estamos hablando de puntualidad.
ELLO: Ah, perdón. Estamos hablando de la puntualidad de los muertos.
YO: ¿Qué tengo que hacer?
SUPERYÓ coloca un formulario delante de YO.
SUPERYÓ: Completar.
YO: ¿Qué es?
SUPERYÓ: Tu evaluación.
YO: ¿De qué?
SUPERYÓ: De vos.
YO: ¿Y qué tengo que poner?
SUPERYÓ: Lo que sos.
YO: No sé.
SUPERYÓ: Entonces poné lo que hacés.
YO: Trabajo.
SUPERYÓ: ¿Qué trabajo?
YO: El que me dan.
SUPERYÓ: ¿Y qué producís?
YO: No sé.
SUPERYÓ: ¿Cómo que no sabés?
YO: Me pagan para hacerlo.
ELLO: Le pagan para no preguntar.
SUPERYÓ: Silencio. Nombre.
YO: Yo.
SUPERYÓ: Nombre completo.
YO: Yo, completo.
SUPERYÓ: No seas insolente. Apellido.
YO: El de mi padre.
SUPERYÓ: Estado civil.
YO: Depende.
SUPERYÓ: ¿De qué?
YO: De quién pregunte.
SUPERYÓ: Sexo.
YO: ¿Qué?
SUPERYÓ: Sexo.
YO: ¿En el formulario?
SUPERYÓ: Sí.
YO: Masculino.
ELLO: ¿Y cuando está solo?
SUPERYÓ: ¡Basta!
YO: ¿Qué diferencia hay?
SUPERYÓ: Hay casilleros.
ELLO: Siempre hay casilleros. El cementerio está lleno de casilleros.
SUPERYÓ: Profesión.
YO: Hombre.
SUPERYÓ: Eso no es una profesión.
ELLO: Pero es un trabajo de tiempo completo.
YO: ¿Y si pongo persona?
SUPERYÓ: No corresponde.
YO: ¿Y si pongo cuerpo?
SUPERYÓ: No corresponde.
YO: ¿Y si pongo deseo?
SUPERYÓ: Inadmisible.
ELLO: Poné mercancía.
YO: ¿Mercancía?
ELLO: Sí. Producto de fabricación familiar, acondicionado por la escuela, bendecido por la iglesia, puesto a disposición del mercado laboral. Modelo humano. Versión económica. Sin garantía.
SUPERYÓ: ¡Este formulario es oficial!
ELLO: También lo era la Inquisición.
Pausa.
YO: ¿Y qué soy entonces?
SUPERYÓ: Un recurso humano.
YO: ¿Humano?
SUPERYÓ: Recurso.
ELLO: Re-curso. Volver a correr. Volver al curso. Repetir el recorrido. Correr hasta que el cuerpo se convierta en una herramienta.
YO: Me duele la espalda.
SUPERYÓ: Es normal.
YO: Me duele el cuello.
SUPERYÓ: Es normal.
YO: Me duele la cabeza.
SUPERYÓ: Es normal.
ELLO: ¿Y si lo normal es estar roto?
Silencio.
SUPERYÓ: Se solicita que el empleado no manifieste síntomas durante el horario laboral.
YO: ¿Y después?
SUPERYÓ: Después puede manifestarlos en su domicilio.
ELLO: ¡Qué generosidad! La empresa te alquila el cuerpo, pero te deja usarlo de noche.
Se escucha una campana.
### ESCENA 2. LA MADRE Y EL PADRE
La oficina desaparece. Una mesa familiar ocupa el centro. Dos platos, dos vasos, un mantel. La MADRE está de pie. El PADRE lee un diario que no tiene letras.
YO entra como un niño.
ELLO se esconde debajo de la mesa.
SUPERYÓ se sienta a la cabecera.
MADRE: Sentate bien.
YO: Estoy bien.
MADRE: No pongas los codos.
PADRE: Los hombres no se sientan así.
YO: ¿Así cómo?
PADRE: Así.
YO: ¿Cómo se sientan los hombres?
PADRE: Como hombres.
ELLO: (Desde debajo de la mesa.) ¿Y cómo se sientan las mujeres?
MADRE: ¿Qué dijiste?
ELLO: Nada, señora.
MADRE: No hables con la boca llena.
YO: No tengo nada en la boca.
MADRE: Siempre tenés algo en la boca.
PADRE: Comé.
YO: No quiero.
PADRE: Se come lo que hay.
YO: No tengo hambre.
PADRE: El hambre se te va a pasar.
ELLO: El hambre no se pasa. Se transforma.
MADRE: ¿Con quién hablás?
YO: Con nadie.
MADRE: Siempre hablás solo.
PADRE: Eso no está bien.
YO: ¿Qué cosa?
PADRE: Hablar solo.
ELLO: ¿Y hablar con Dios?
PADRE: Eso es distinto.
ELLO: ¿Por qué?
PADRE: Porque Dios existe.
ELLO: ¿Y yo?
El PADRE baja el diario.
PADRE: ¿Qué?
ELLO: Nada.
MADRE: No contestes.
YO: No contesté.
MADRE: Me contestaste con la cara.
YO: ¿También tengo que controlar la cara?
PADRE: Un hombre debe controlar sus gestos.
ELLO: Los gestos, los gustos, los gastos, los genitales, los gemidos, los genes, las ganas. ¡Qué familia tan organizada!
MADRE: No digas esas cosas delante de tu padre.
YO: ¿Y delante de quién puedo decirlas?
La MADRE se queda inmóvil.
MADRE: No sé.
PADRE: En esta casa hay respeto.
ELLO: ¿Respeto o miedo?
PADRE: ¡Respeto!
YO: ¿Y si tengo miedo?
PADRE: No tenés por qué.
YO: Pero tengo.
MADRE: No pienses tanto.
YO: ¿Y si pienso?
MADRE: Te va a hacer mal.
ELLO: La primera terapia familiar: no pensar. La segunda: no hablar. La tercera: reproducir.
PADRE: ¡Basta!
El PADRE golpea la mesa. Los vasos tiemblan.
PADRE: En esta casa se hace lo que corresponde. Hay que estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, comprar una casa. Hay que ser alguien.
YO: ¿Y si no quiero?
PADRE: Entonces vas a ser un fracaso.
YO: ¿Y si soy feliz?
PADRE: La felicidad no paga las cuentas.
ELLO: Pero las cuentas tampoco pagan la felicidad.
MADRE: No discutan.
YO: Mamá, ¿vos fuiste feliz?
La MADRE recoge los platos. No contesta.
YO: Mamá.
MADRE: Se enfría la comida.
YO: ¿Vos quisiste otra vida?
La MADRE deja un plato sobre la mesa.
MADRE: Todos queremos otra vida.
YO: ¿Y por qué no la vivimos?
MADRE: Porque hay que vivir esta.
Pausa larga.
ELLO: (Muy bajo.) Ahí tenés tu herencia.
SUPERYÓ: La familia es la base de la sociedad.
ELLO: Y también su primera aduana.
YO: ¿Qué pasa por esa aduana?
ELLO: El apellido. El idioma. La religión. La vergüenza. El miedo. El permiso para llorar. El permiso para tocar. El permiso para desear.
SUPERYÓ: Y el amor.
ELLO: Sí. También el amor. No te olvides del amor. El amor puede ser una caricia o una frontera.
La MADRE mira a YO.
MADRE: ¿Vos me querés?
YO: Sí.
MADRE: Entonces haceme caso.
Oscuridad breve.
### ESCENA 3. LOS CUERVOS
La mesa desaparece. Entran dos CUERVOS. Uno lleva una corbata. El otro, un delantal. Caminan alrededor de YO.
Los DUENDES aparecen desde los laterales. Uno tiene un libro de escuela. Otro lleva una bolsa de supermercado. Otro, un pequeño espejo.
CUERVO 1: Yo vi nacer al hombre.
CUERVO 2: Yo lo vi aprender a caminar.
CUERVO 1: Yo lo vi aprender a obedecer.
CUERVO 2: Yo lo vi aprender a mentir.
CUERVO 1: Yo lo vi aprender a trabajar.
CUERVO 2: Yo lo vi aprender a morir.
YO: ¿Quiénes son ustedes?
CUERVO 1: Testigos.
CUERVO 2: Empleados del tiempo.
CUERVO 1: Administradores de los restos.
CUERVO 2: Contadores de las pérdidas.
ELLO: Son los cuervos de la memoria.
SUPERYÓ: Son animales.
CUERVO 1: También.
CUERVO 2: Pero no solamente.
DUENDE 1: Yo fui el primer juguete que te compraron.
DUENDE 2: Yo fui la primera mentira que te dijeron.
DUENDE 3: Yo fui el primer miedo que te inventaste.
YO: No los recuerdo.
CUERVO 1: Claro que no.
CUERVO 2: La memoria no es un depósito.
CUERVO 1: Es una fábrica.
CUERVO 2: Una fábrica de recuerdos que nunca ocurrieron exactamente así.
YO: ¿Y qué hicieron con mi infancia?
DUENDE 1: La archivamos.
DUENDE 2: La vendimos.
DUENDE 3: La escondimos debajo de la cama.
YO: ¿Por qué?
DUENDE 1: Porque creciste.
ELLO: ¿Y qué significa crecer?
SUPERYÓ: Madurar.
CUERVO 1: Aprender.
CUERVO 2: Olvidar.
ELLO: Endurecer.
YO: ¿Y qué significa ser adulto?
SUPERYÓ: Ser responsable.
CUERVO 1: Pagar.
CUERVO 2: Callar.
DUENDE 1: Tener miedo de perder el trabajo.
DUENDE 2: Tener miedo de perder el amor.
DUENDE 3: Tener miedo de perder la cabeza.
ELLO: Y perder el cuerpo mientras intentás conservarlo.
Los CUERVOS rodean a YO.
CUERVO 1: El niño preguntaba.
CUERVO 2: El hombre responde.
CUERVO 1: El niño jugaba.
CUERVO 2: El hombre produce.
CUERVO 1: El niño soñaba.
CUERVO 2: El hombre planifica.
CUERVO 1: El niño se caía.
CUERVO 2: El hombre se endeuda.
CUERVO 1: El niño lloraba.
CUERVO 2: El hombre se aguanta.
YO: ¡Basta!
CUERVO 1: El hombre se aguanta.
CUERVO 2: El hombre se aguanta.
DUENDES: Se aguanta, se agota, se ahoga, se ahorca.
YO: ¡Basta!
ELLO: ¿Ves? Te enseñaron a aguantar hasta que el cuerpo no aguante.
SUPERYÓ: La vida exige sacrificios.
ELLO: ¿Quién recibe el sacrificio?
SUPERYÓ: La sociedad.
ELLO: ¿Y quién es la sociedad?
SUPERYÓ: Todos.
ELLO: Qué curioso. Cuando hay que pagar, somos todos. Cuando hay que cobrar, son otros.
Los CUERVOS ríen. Los DUENDES repiten la risa, cada vez más lentamente.
### ESCENA 4. EL CUERPO PRODUCTIVO
Una luz blanca ilumina a YO. Se oye una voz mecánica.
VOZ MECÁNICA: Unidad humana número 004. Procedimiento de evaluación corporal. Iniciar inspección.
YO queda de pie, con los brazos separados.
SUPERYÓ toma una cinta métrica.
SUPERYÓ: Cabeza.
ELLO: Pensamiento.
SUPERYÓ: Incorrecto. Cabeza.
YO: ¿Qué tiene mi cabeza?
SUPERYÓ: Produce ideas, algunas innecesarias.
ELLO: Y preguntas.
SUPERYÓ: No se pagan las preguntas.
ELLO: Se cobran.
SUPERYÓ: Cuello.
YO: ¿Qué tiene mi cuello?
SUPERYÓ: Sostiene la cabeza.
ELLO: Sostiene el peso de la cabeza, del padre, de la madre, del jefe, del cura, del vecino, del Estado.
SUPERYÓ: Espalda.
YO: Me duele.
SUPERYÓ: Debilidad estructural.
ELLO: Carga.
SUPERYÓ: Brazos.
YO: Trabajo.
ELLO: Abrazo.
SUPERYÓ: Manos.
YO: Herramientas.
ELLO: Caricias.
SUPERYÓ: Vientre.
YO: Hambre.
ELLO: Deseo.
SUPERYÓ: Piernas.
YO: Caminar.
ELLO: Huir.
SUPERYÓ: Pies.
YO: Llegar.
ELLO: Irse.
SUPERYÓ: Genitales.
Pausa.
YO: ¿Qué?
SUPERYÓ: Genitales.
YO: ¿Qué tengo que decir?
SUPERYÓ: Lo que corresponde.
ELLO: Lo que se esconde.
YO: No sé.
SUPERYÓ: Identificación sexual.
YO: ¿Y si no quiero identificarme?
SUPERYÓ: No es una opción.
ELLO: Todo lo que no entra en el casillero se convierte en problema del casillero.
SUPERYÓ: Piel.
YO: ¿Qué tiene mi piel?
SUPERYÓ: Debe cubrir.
ELLO: Debe sentir.
SUPERYÓ: Debe proteger.
ELLO: Debe recordar.
YO: ¿Y si mi cuerpo no quiere trabajar?
SUPERYÓ: Se reemplaza.
YO: ¿Y si mi cuerpo no quiere obedecer?
SUPERYÓ: Se disciplina.
YO: ¿Y si mi cuerpo no quiere vivir así?
Silencio.
SUPERYÓ: Se adapta.
ELLO: Se rebela.
YO: ¿Y si no puede?
ELLO: Se rompe.
La VOZ MECÁNICA vuelve.
VOZ MECÁNICA: Evaluación concluida. Unidad apta para producción. Presenta síntomas de conciencia. Se recomienda tratamiento.
YO: ¿Qué tratamiento?
SUPERYÓ: Adaptación.
ELLO: Desobediencia.
SUPERYÓ: Terapia.
ELLO: Memoria.
SUPERYÓ: Medicación.
ELLO: Palabra.
YO: ¿Y si necesito las dos cosas?
Silencio.
SUPERYÓ: Eso no está contemplado en el formulario.
ELLO: Entonces hay que destruir el formulario.
YO toma el papel y lo rompe.
SUPERYÓ se queda inmóvil.
SUPERYÓ: Acabás de cometer una falta.
YO: No. Acabo de romper un papel.
SUPERYÓ: Es un documento oficial.
YO: Era mi cuerpo.
ELLO: Era tu cuerpo.
YO: Es mi cuerpo.
SUPERYÓ: Tu cuerpo no te pertenece completamente.
YO: ¿A quién pertenece?
SUPERYÓ: A tu historia.
ELLO: A tu deseo.
CUERVO 1: A tu familia.
CUERVO 2: A tu trabajo.
DUENDE 1: A tus recuerdos.
DUENDE 2: A tus miedos.
DUENDE 3: A tus muertos.
YO: Entonces no tengo cuerpo.
ELLO: Tenés uno.
SUPERYÓ: Tenés obligaciones.
YO: Tengo un cuerpo obligado.
ELLO: Un cuerpo-obligación.
SUPERYÓ: Un cuerpo-productivo.
CUERVO 1: Un cuerpo-heredado.
CUERVO 2: Un cuerpo-olvidado.
DUENDES: Un cuerpo que se acuerda de todo.
Pausa.
YO se mira las manos.
YO: Estas manos no son mías.
ELLO: ¿De quién son?
YO: No sé.
SUPERYÓ: Son tuyas mientras las uses correctamente.
YO: ¿Y si no?
SUPERYÓ: Dejan de servir.
ELLO: ¿Y si sirven para otra cosa?
YO: ¿Para qué?
ELLO: Para tocar. Para acariciar. Para escribir. Para romper. Para construir. Para señalar. Para despedirse.
YO: ¿Y si no quiero despedirme?
ELLO: Entonces quedate.
SUPERYÓ: No puede quedarse. Mañana trabaja.
Se escucha otra vez la sirena.
### ESCENA 5. EL HOMBRE QUE SE QUEDA
La escena queda casi vacía.
YO está sentado en el suelo. ELLO a su lado. SUPERYÓ permanece de pie, detrás de ambos.
Los CUERVOS se han retirado. Los DUENDES duermen en distintos rincones.
YO: ¿Cuánto tiempo llevo acá?
ELLO: No sé.
YO: ¿Cuánto tiempo llevo siendo yo?
SUPERYÓ: Desde que naciste.
ELLO: Antes.
YO: ¿Antes de nacer?
ELLO: Antes de tener nombre. Antes de tener forma. Antes de saber que eras vos.
YO: ¿Y qué era?
ELLO: Una posibilidad.
SUPERYÓ: Una promesa.
YO: ¿Una promesa de quién?
SUPERYÓ: De tus padres.
ELLO: De la materia.
YO: ¿Y qué hice con esa posibilidad?
SUPERYÓ: La convertiste en una vida.
ELLO: La convertiste en una obligación.
YO: ¿Y qué puedo hacer ahora?
ELLO: Volver a empezar.
SUPERYÓ: Imposible.
YO: ¿Por qué?
SUPERYÓ: Porque ya tenés una historia.
ELLO: La historia no es una condena.
SUPERYÓ: La historia se repite.
ELLO: Hasta que alguien la interrumpe.
YO se levanta lentamente.
YO: Quiero conocerlos.
SUPERYÓ: Nos conocés.
YO: No. Quiero saber de dónde vienen.
ELLO: Yo vengo de antes.
SUPERYÓ: Yo vengo de siempre.
YO: No puede ser.
ELLO: Preguntale a tu madre.
SUPERYÓ: Preguntale a tu padre.
YO: ¿Y si ellos tampoco saben?
ELLO: Entonces preguntale a los muertos.
SUPERYÓ: Eso no corresponde.
YO: ¿Y si los muertos hablan?
Se oye un golpe detrás del escenario.
Después otro.
Una voz femenina, muy lejana:
VOZ: Carlos...
YO gira la cabeza.
YO: ¿Quién me llamó?
ELLO no responde.
SUPERYÓ cierra la carpeta.
SUPERYÓ: No escuchaste nada.
YO: Escuché mi nombre.
SUPERYÓ: No es conveniente.
YO: ¿Qué cosa?
SUPERYÓ: Escuchar.
ELLO: Escuchá.
Otra vez:
VOZ: Carlos...
La luz cae sobre YO.
YO: ¿Mamá?
Oscuridad.
VOZ: Todavía no.
Silencio.
Una última voz, casi inaudible:
VOZ: Todavía no naciste.
Fin del segundo acto.
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### ELLO, YO Y SÚPERYO
Una comedia dramática del inconsciente, la carne y las instituciones.
### ACTO III: ANTES DE QUE YO FUERA YO
La madre, la célula, el nacimiento y la primera ocupación del cuerpo.
Espacio escénico: un territorio indefinido. No representa un útero de manera realista, sino una mezcla de espacio biológico, memoria, sueño y escenario teatral. El suelo está cubierto por una tela roja semitransparente. Del techo cuelgan hilos de distintos tamaños. Algunos llegan hasta el suelo; otros quedan suspendidos. Al fondo, una pantalla proyecta imágenes microscópicas de células en movimiento, que lentamente se transforman en mapas, raíces, ríos y caminos.
Personajes de este acto:
* YO.
* ELLO.
* SUPERYÓ.
* LA MADRE-MATRIA.
* EL PADRE.
* LA CÉLULA.
* EL CORO DE LOS ANTEPASADOS.
* LOS DUENDES.
* LOS CUERVOS.
Las voces pueden provenir de distintos lugares del teatro. Algunos personajes hablan sin que sus cuerpos estén presentes. Los movimientos de la CÉLULA deben ser lentos, repetitivos, casi coreográficos. La MADRE-MATRIA no representa solamente a una mujer: es también materia, origen, territorio, historia y transformación.
### ESCENA 1. EL NO NACIDO
Oscuridad absoluta. Se escucha un sonido acuoso, como si el público estuviera debajo de una superficie líquida. Una respiración irregular. Después, un latido. Otro. Otro.
YO entra descalzo. Camina con dificultad, como si el suelo fuera inestable. Lleva una camisa blanca demasiado grande. Se toca el pecho, el abdomen, la garganta. Busca algo dentro de su cuerpo.
YO: ¿Mamá?
Silencio.
YO: ¿Quién me llamó?
Desde el fondo se escucha una voz femenina.
MADRE-MATRIA: Todavía no.
YO: ¿Todavía no qué?
MADRE-MATRIA: Todavía no naciste.
YO: Pero estoy acá.
MADRE-MATRIA: Estás acá porque alguien te imaginó.
YO: ¿Quién?
MADRE-MATRIA: Alguien antes de alguien. Una mujer antes de ser madre. Un hombre antes de ser padre. Una célula antes de ser organismo. Una materia antes de ser nombre.
ELLO aparece por debajo de la tela roja. Sale lentamente, como si emergiera de un líquido. Se arrastra unos pasos y se incorpora.
ELLO: ¡Bienvenido, pequeño animal!
YO: ¿Dónde estamos?
ELLO: En el principio.
YO: ¿El principio de qué?
ELLO: De todo lo que todavía no sabés que sos.
YO: ¿Y quién sos vos?
ELLO: Ya nos conocemos.
YO: No te conozco.
ELLO: Me conocés desde antes de conocerme.
YO: No entiendo.
ELLO: Todavía no tenés lenguaje. No tenés gramática. No tenés sujeto. No tenés predicado. No tenés apellido. No tenés vergüenza. No tenés religión. No tenés género escrito en un documento. No tenés nada de eso y, sin embargo, ya estás lleno de todo.
SUPERYÓ entra desde el lateral derecho. Camina erguido, con las manos detrás de la espalda. Observa el escenario como un inspector que revisa una propiedad.
SUPERYÓ: Disculpen. ¿Qué es este desorden?
ELLO: Llegó el orden antes del nacimiento.
SUPERYÓ: Alguien tiene que poner límites.
YO: ¿A quién?
SUPERYÓ: A todos.
ELLO: ¡Pero si todavía no hay nadie!
SUPERYÓ: Precisamente. Es el momento ideal para comenzar.
SUPERYÓ saca de su carpeta una pequeña etiqueta blanca y la pega sobre la tela roja.
SUPERYÓ: Nombre: pendiente. Sexo: pendiente. Religión: pendiente. Nacionalidad: pendiente. Clase social: hereditaria. Apellido: paterno. Idioma: materno. Conducta: por determinar.
YO: ¿Quién te dio permiso?
SUPERYÓ: La historia.
ELLO: La historia no tiene manos.
SUPERYÓ: Tiene instituciones.
ELLO: Las instituciones sí tienen manos. Y suelen apretar.
YO intenta quitar la etiqueta. SUPERYÓ se lo impide sujetándole la muñeca.
YO: ¡Soltame!
SUPERYÓ: Todavía no tenés derecho a decidir.
ELLO: Y ahí empieza todo.
Un latido más fuerte. Oscuridad breve.
### ESCENA 2. LA CÉLULA
Una luz puntual ilumina el centro del escenario. Allí se encuentra LA CÉLULA: una actriz o actor con un traje orgánico, formado por pequeñas piezas translúcidas. Se mueve con lentitud. Sus brazos se abren y se cierran como membranas. No habla inmediatamente.
YO se aproxima. Se agacha para observarla.
YO: ¿Qué sos?
CÉLULA: Soy una.
YO: ¿Una qué?
CÉLULA: Una.
YO: No me alcanza.
CÉLULA: A mí tampoco.
ELLO: ¡Una célula! ¡Una célula! ¡La primera habitación sin paredes!
SUPERYÓ: No exageremos. Es una unidad biológica.
CÉLULA: Soy una unidad, pero no estoy sola.
YO: ¿Cuántas sos?
CÉLULA: Una multitud.
YO: No entiendo.
CÉLULA: Soy una y soy muchas. Soy límite y comunicación. Soy frontera y encuentro. Me separo para continuar. Me multiplico para permanecer.
La CÉLULA realiza un movimiento circular. Desde distintos puntos del escenario aparecen otros cuerpos pequeños, que repiten sus gestos. La escena adquiere una estructura de danza.
CÉLULA: División. Multiplicación. Diferenciación. Memoria. Movimiento. Una parte se vuelve otra. Una forma aprende a ser distinta.
ELLO: ¡Y ninguna pidió permiso!
SUPERYÓ: Hay un orden.
CÉLULA: Hay procesos.
SUPERYÓ: Hay instrucciones.
CÉLULA: Hay intercambio.
SUPERYÓ: Hay una organización.
CÉLULA: Hay una organización que cambia.
YO: ¿Y yo dónde estoy?
CÉLULA: En mí.
YO: ¿Yo soy vos?
CÉLULA: Fuiste una posibilidad de mí. Y ahora sos una organización de muchas.
ELLO: Miralo bien. No es uno. Nunca fue uno. Es una asamblea de células que se pusieron de acuerdo sin haber leído la Constitución.
SUPERYÓ: No es gracioso.
ELLO: Es biológico.
La CÉLULA extiende una mano hacia YO. Él la toca. Una proyección muestra dos formas que se aproximan, se dividen y vuelven a unirse visualmente.
CÉLULA: No busques un origen único. Tu cuerpo es una historia de encuentros.
YO: ¿Y mi identidad?
CÉLULA: Tu identidad vino después.
YO: ¿Después de qué?
CÉLULA: Después del cuerpo. Después de la memoria. Después de las palabras. Después de las miradas.
ELLO: Después de que alguien te dijera quién eras.
SUPERYÓ: Alguien tenía que hacerlo.
YO: ¿Y si se equivocaron?
La CÉLULA deja de moverse. Mira a YO.
CÉLULA: Entonces todavía podés cambiar.
### ESCENA 3. LA MADRE-MATRIA
Se escucha una canción de cuna sin letra. LA MADRE-MATRIA aparece al fondo. Lleva una tela larga que arrastra por el suelo. Camina lentamente, con los brazos extendidos. No mira directamente a YO.
MADRE-MATRIA: Yo no soy solamente una madre.
YO: ¿Quién sos?
MADRE-MATRIA: Soy el lugar donde comenzó tu historia. Soy el cuerpo que alojó otro cuerpo. Soy sangre, alimento, agua, miedo, deseo, cansancio. Soy una mujer, pero también soy muchas mujeres. Soy la madre que me parió y la madre que no pude ser. Soy la madre que tuve y la que imaginé.
YO: ¿Vos me conocés?
MADRE-MATRIA: Te conozco desde antes de que me llamaras mamá.
YO: ¿Y cómo era yo?
MADRE-MATRIA: No eras todavía vos.
YO: ¿Qué era?
MADRE-MATRIA: Una posibilidad. Una combinación. Una célula. Un movimiento. Una promesa que no sabía si quería cumplir.
ELLO se acerca a LA MADRE-MATRIA y toma un extremo de la tela. La hace girar lentamente.
ELLO: Madre, matria, materia. Madre de la materia. Materia de la madre. Matria de la memoria. Madre-mundo. Madre-mundo-mudo.
SUPERYÓ: No confundamos los términos.
ELLO: ¿Por qué? ¿La madre no es también un territorio?
MADRE-MATRIA: Lo es.
ELLO: ¿Y el territorio no puede ser una madre?
MADRE-MATRIA: También.
SUPERYÓ: La madre debe cumplir una función.
LA MADRE-MATRIA deja de caminar. Se vuelve hacia SUPERYÓ.
MADRE-MATRIA: ¿Una función?
SUPERYÓ: Alimentar, proteger, educar, cuidar.
MADRE-MATRIA: ¿Y quién me cuida a mí?
SUPERYÓ: Eso no corresponde a esta escena.
MADRE-MATRIA: ¿Quién me alimenta cuando alimento? ¿Quién me protege cuando protejo? ¿Quién educa a la mujer que debe educar? ¿Quién sostiene a la madre cuando todos le piden que sostenga?
Pausa. YO observa a la MADRE-MATRIA. Se acerca con cautela.
YO: ¿Vos querías ser madre?
MADRE-MATRIA: Algunas veces sí.
YO: ¿Y otras?
MADRE-MATRIA: Otras veces quería dormir. Viajar. Bailar. Estudiar. Irme. Quedarme. Ser otra. Ser nadie por un rato.
YO: ¿Y por qué no lo hiciste?
MADRE-MATRIA: Porque había una casa. Había una familia. Había una época. Había una necesidad. Había un hombre. Había una obligación. Había un mandato. Había un cuerpo que podía tener hijos y una sociedad que esperaba que los tuviera.
ELLO: ¡Ahí está! La maternidad como destino, la mujer como recipiente, la matriz como fábrica.
SUPERYÓ: No es justo.
MADRE-MATRIA: No. No es justo. Tampoco es toda la verdad. Yo también deseé. Yo también elegí. Yo también amé. No me conviertas en una víctima para que tu teoría quede más linda.
ELLO retrocede. Por primera vez, no responde inmediatamente.
YO: ¿Y yo qué lugar ocupé en tu vida?
MADRE-MATRIA: Uno enorme.
YO: ¿Demasiado?
MADRE-MATRIA: A veces.
YO: ¿Me quisiste?
MADRE-MATRIA: Sí.
YO: ¿Siempre?
MADRE-MATRIA: No existe el siempre. Existe el amor y existen los días en que una no puede más.
LA MADRE-MATRIA se sienta en el suelo. YO se arrodilla a su lado, pero no la abraza. Ella le acaricia la cabeza.
MADRE-MATRIA: No naciste para completar mi vida.
YO: ¿No?
MADRE-MATRIA: No. Naciste y después tuvimos que aprender a vivir juntos.
La canción de cuna se interrumpe abruptamente.
### ESCENA 4. EL PADRE Y LA SEMILLA
Desde el lateral izquierdo entra EL PADRE. Lleva un saco oscuro y sostiene una pequeña caja de madera. No mira a YO. Se dirige a SUPERYÓ.
PADRE: ¿Está todo preparado?
SUPERYÓ: Casi.
PADRE: ¿Tiene mi apellido?
SUPERYÓ: Sí.
PADRE: ¿Va a ser varón?
SUPERYÓ: Eso parece.
PADRE: ¿Y qué va a ser?
SUPERYÓ: Lo que corresponda.
ELLO: ¡Qué maravilla! Un hombre antes de ser hombre ya tiene un destino reservado.
PADRE: Un hombre tiene que saber defenderse.
ELLO: ¿De quién?
PADRE: De la vida.
ELLO: ¿Y quién lo defiende de los hombres?
PADRE: No me gustan tus preguntas.
ELLO: No te preocupes. No son mías. Son de él.
YO se acerca al PADRE.
YO: ¿Vos me conocés?
PADRE: Soy tu padre.
YO: No te pregunté eso.
PADRE: ¿Qué querés saber?
YO: ¿Quién eras antes de ser mi padre?
EL PADRE baja lentamente la caja. Mira al suelo.
PADRE: Era un muchacho.
YO: ¿Y qué querías?
PADRE: Muchas cosas.
YO: ¿Las hiciste?
PADRE: Algunas.
YO: ¿Y las otras?
PADRE: Se quedaron.
ELLO: ¿Dónde?
PADRE: No sé.
ELLO: En el cuerpo, seguramente.
PADRE: No me vengas con esas cosas.
YO: ¿Vos también tuviste miedo?
PADRE: Claro.
YO: ¿Y quién te enseñó a no tenerlo?
PADRE: Mi padre.
YO: ¿Y quién se lo enseñó a él?
PADRE: El suyo.
ELLO: ¡Una cadena de hombres enseñándose a esconder el miedo! ¡Una genealogía de mandíbulas apretadas!
SUPERYÓ: Es la transmisión de los valores.
YO: ¿Y qué valores?
PADRE: Trabajar. Cumplir. No abandonar a la familia. No dejarse pasar por encima.
YO: ¿Y llorar?
PADRE: Eso es otra cosa.
YO: ¿Qué cosa?
PADRE: Una debilidad.
YO: ¿Y amar?
PADRE: También hay que saber hacerlo.
ELLO: ¿Y desear?
PADRE: Con respeto.
ELLO: ¿Y gozar?
PADRE: Con moderación.
ELLO: ¿Y vivir?
PADRE: Con responsabilidad.
ELLO se acerca al PADRE. Lo observa detenidamente, como si buscara algo debajo de su ropa.
ELLO: ¿Y vos viviste?
EL PADRE no contesta. Se sienta junto a LA MADRE-MATRIA. Ambos quedan mirando hacia lugares distintos.
YO: ¿Qué hay en esa caja?
PADRE: Una semilla.
YO: ¿De qué?
PADRE: No sé. La guardé hace mucho.
ELLO: Abrila.
PADRE: No.
ELLO: Abrila.
PADRE: No corresponde.
YO: ¿Por qué?
PADRE: Porque hay cosas que es mejor conservar cerradas.
YO toma la caja. La abre. Dentro hay tierra seca y una pequeña semilla.
YO: Está muerta.
ELLO: No necesariamente.
YO: ¿Puede crecer?
ELLO: Depende de la tierra, del agua, de la luz, del tiempo. Y de que alguien no se la coma antes.
SUPERYÓ: No podemos permitir que todo crezca sin control.
ELLO: ¿Y quién controla la primavera?
YO coloca la semilla en el suelo. La cubre con un poco de tierra. LA MADRE-MATRIA vierte agua desde un pequeño recipiente.
MADRE-MATRIA: No sabemos qué va a salir.
PADRE: Puede ser cualquier cosa.
YO: ¿Y si no se parece a nosotros?
Los dos padres miran la tierra.
MADRE-MATRIA: Mejor.
### ESCENA 5. EL NACIMIENTO DEL YO
El escenario se llena de una luz cálida. La CÉLULA vuelve al centro. Los DUENDES y los CUERVOS aparecen en los extremos. Forman un círculo alrededor de YO.
Se escucha un latido amplificado. Cada personaje acompaña el ritmo con un movimiento diferente: la CÉLULA abre y cierra los brazos; los CUERVOS golpean suavemente el suelo con los pies; los DUENDES giran; SUPERYÓ marca el pulso con un reloj; ELLO respira profundamente.
CÉLULA: Una.
MADRE-MATRIA: Una.
PADRE: Una.
ELLO: Una.
SUPERYÓ: Una.
YO: ¿Una qué?
CÉLULA: Una vida.
ELLO: Una posibilidad.
SUPERYÓ: Una responsabilidad.
MADRE-MATRIA: Una historia.
PADRE: Un hijo.
CUERVO 1: Una memoria.
CUERVO 2: Un olvido.
DUENDE 1: Un juego.
DUENDE 2: Una prohibición.
DUENDE 3: Un nombre.
YO: ¿Cuál?
SUPERYÓ saca un documento. Lo sostiene en alto.
SUPERYÓ: Carlos.
YO: ¿Ese soy yo?
SUPERYÓ: Es tu nombre.
ELLO: Es una palabra.
YO: ¿Y qué hay detrás?
SUPERYÓ: Una identidad.
ELLO: Un sonido.
MADRE-MATRIA: Un hijo.
PADRE: Un apellido.
CÉLULA: Una organización.
CUERVO 1: Un pasado.
CUERVO 2: Un futuro.
YO: ¿Y si no quiero ser Carlos?
Todos se detienen. La música cesa.
SUPERYÓ: No se puede renunciar al nombre.
ELLO: Se puede cambiar.
PADRE: Es una herencia.
MADRE-MATRIA: Es una elección que otros hicieron por vos.
YO: Entonces no soy yo.
ELLO: Todavía no.
YO: ¿Cuándo voy a ser yo?
SUPERYÓ: Cuando aprendas.
PADRE: Cuando crezcas.
MADRE-MATRIA: Cuando te reconozcas.
CÉLULA: Cuando te diferencies.
ELLO: Cuando desobedezcas.
CUERVO 1: Cuando recuerdes.
CUERVO 2: Cuando olvides.
DUENDE 1: Cuando juegues.
DUENDE 2: Cuando pierdas.
DUENDE 3: Cuando vuelvas a empezar.
YO toma el documento. Lo observa. Lo dobla cuidadosamente y lo guarda en el bolsillo.
YO: Me llamo Carlos.
Pausa.
YO: Pero no soy solamente Carlos.
Se escucha un murmullo general. Los personajes empiezan a hablar simultáneamente, primero en voz baja, luego aumentando el volumen.
MADRE-MATRIA: Mi hijo.
PADRE: Mi apellido.
SUPERYÓ: Mi ley.
ELLO: Mi deseo.
CÉLULA: Mi multiplicación.
CUERVO 1: Mi memoria.
CUERVO 2: Mi muerte.
DUENDE 1: Mi infancia.
DUENDE 2: Mi mentira.
DUENDE 3: Mi juego.
YO: ¡Mi cuerpo!
Todos se detienen. YO avanza hacia el público. Habla con calma.
YO: Mi cuerpo no empezó conmigo. Pero tampoco termina en ustedes.
SUPERYÓ intenta acercarse. ELLO lo detiene con un brazo. LA MADRE-MATRIA se levanta y recoge la tela roja. La extiende sobre el suelo como si fuera un río.
MADRE-MATRIA: Ahora podés caminar.
YO mira el río de tela. Da un paso. Después otro.
ELLO: Cuidado.
YO: ¿Por qué?
ELLO: Porque no sabés adónde vas.
YO: Nunca supe.
SUPERYÓ: Hay que tener un destino.
YO: Tengo un camino.
SUPERYÓ: No es lo mismo.
YO: Ya lo sé.
YO continúa caminando. La luz se concentra en sus pies. Los demás personajes permanecen inmóviles.
CUERVO 1: El hombre nació.
CUERVO 2: El hombre fue nombrado.
DUENDE 1: El hombre aprendió.
DUENDE 2: El hombre olvidó.
DUENDE 3: El hombre comenzó a ser.
ELLO: Y todavía no sabe quién es.
SUPERYÓ: Ya lo sabrá.
YO: No estoy tan seguro.
Oscuridad.
VOZ DE LA MADRE-MATRIA: La primera casa fue un cuerpo.
VOZ DE ELLO: La primera frontera fue una piel.
VOZ DE SUPERYÓ: La primera ley fue una prohibición.
VOZ DE YO: La primera pregunta fue...
Silencio prolongado.
YO: ¿Por qué?
Se escucha un pájaro. Después otro. La luz se apaga lentamente.
FIN DEL ACTO III.
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