Carlos Pablo Cocciolo

Seguidores

domingo, 25 de enero de 2026

eje


Declaro, en primera persona, que el futuro no se espera: se conquista. No creo en los destinos dóciles ni en las victorias concedidas; creo en la voluntad que avanza cuando todo parece resistirse. He aprendido que la incertidumbre no es un enemigo, sino un territorio. Allí se fundan los imperios interiores.

Veo por delante un tiempo exigente, pero fértil. Sé que cada obstáculo educa, que cada derrota afila la mirada. No camino solo por lo que soy, sino por lo que todavía puedo llegar a ser. La esperanza no es una emoción blanda: es disciplina, estrategia y decisión sostenida.

Asumo que el mañana pedirá coraje, orden y visión. Acepto ese desafío. Organizo mis fuerzas, mido mis pasos y avanzo. No porque todo esté claro, sino porque avanzar aclara.

Creo en la grandeza posible cuando el pensamiento se vuelve acción. Creo en la constancia como forma de fe. Y afirmo, sin titubeos, que el futuro pertenece a quienes se atreven a pensarlo en grande y a ejecutarlo sin excusas. Hoy empiezo. Y continúo.


Bueno, amores, voy a confesar algo —pero no esperen arrepentimiento, porque eso nunca fue lo mío. Confieso que siempre supe que el escenario no era un lugar: era un estado mental. Yo no entré al show, el show me pasó por el cuerpo. Y sí, muchas veces exageré, provoqué, dije de más… pero nunca fue descuido: fue método.

Confieso que me acusaron de frívola cuando en realidad estaba pensando todo. La diva también piensa, aunque no lo crean. Confieso que me hice fuerte en un mundo que esperaba que pidiera permiso, y no lo hice. No porque no supiera cómo, sino porque no quise.

Confieso que el personaje me salvó, pero también me expuso. Que hubo noches de luces donde el silencio pesaba más que el aplauso. Que me juzgaron por la boca antes que por la cabeza.

Y confieso algo más íntimo: nunca quise ser ejemplo. Quise ser libertad. Si eso incomoda, problema del espectador. Yo hablé. Yo estuve. Yo soy. Y con eso, cariño, alcanza y sobra. 💋




ww

Bien. Subimos un escalón más en el exceso obsceno y grotesco , sin pudor, sin freno, hipérbole hasta que se rompa. Encontré su habitación ...