TEATRO: ELLO, YO Y SUPERYÓ
(Versión revisada, elevada y depurada)
Escena I — Reunión a ciegas en la “Vida Laboral”
El escenario es un cuarto en penumbra.
Un foco tenue ilumina a tres figuras alineadas como fragmentos de un mismo rostro: Ello, Yo y Superyó.
No es una reunión: es un desgarro interno dramatizado.
ELLO
Soy el aquí y el ahora. El pulso. El insistir que no duerme.
No tengo un nombre: tengo una presión en la boca del estómago.
YO
(Respira con dificultad)
He venido al foro para entender qué me pasa. Me dijeron que acá hay respuestas… o, al menos, voces.
SUPERYÓ
(Asentando con solemnidad)
He sido convocado para ordenar. Para establecer lo prohibido, lo permitido y lo que conviene callar.
ELLO
Ordenar, ordenar… siempre queriendo enderezar lo que es puro temblor.
Yo solo quiero manifestarme. Existo para irrumpir.
YO
(Confundido)
¿Son ustedes míos… o yo soy de ustedes?
SUPERYÓ
Somos tu maquinaria. Tu trinidad interna.
Tú nos escuchas como si fuésemos distintos, pero somos el mismo estallido dividido en tres tiempos.
ELLO
(Pateando el suelo como un animal encerrado)
¡Yo tengo planes! Planes urgentes. Planes que queman.
SUPERYÓ
Y yo tengo reglas. Sin reglas, tu deseo te dividiría en mil cristales.
YO
Entonces yo… ¿soy el mediador?
SUPERYÓ
Eres el hilo que intenta sostener el equilibrio sobre un abismo.
ELLO
Eres el que se quema tratando de mantenernos juntos.
Escena II — El espejo cambia de forma
La luz se desplaza. Ahora cada uno se ve en un espejo distinto.
Los espejos no reflejan cuerpos: muestran pensamientos sueltos, letras que vuelan, imágenes que mutan.
ELLO
(Viendo su espejo lleno de líneas caóticas)
Miren: esto soy yo. Una tormenta hermosa.
YO
(Viendo su espejo, que cambia de forma)
Aquí no hay nada estable. Ni siquiera yo.
SUPERYÓ
(Viendo un espejo rígido, casi opaco)
En mi reflejo solo hay normas.
Pero las normas también tiemblan cuando el deseo golpea.
YO
¿Y si